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Cientos de niños remontaron barriletes, recibieron información sobre el virus del sida, el tabaco y las drogas Desde 1995, por iniciativa del pediatra Rubén Sosa, médico de la ex Casa Cuna, se organiza anualmente una barrileteada. Este año se desarrolló el 20 de noviembre frente al hospital Garrahan: cientos de niños colorearon el cielo con sus barriletes y se comprometieron a no aceptar cigarrillos ni drogas. También recibieron un escrito donde se les explica cómo -mientras se despliega su crecimiento y desarrollo hasta la adultez- pueden contagiarse el VIH.
Contra el sida La jornada tuvo como eje la distribución de información sobre sida. Rubén Sosa explica: “El virus se replica por falta de información pero todos pueden ser un agente multi-plicador de las formas de prevenir. Debemos comprender que estamos en riesgo de contraer la enfermedad, si no hay educación acorde y constante. Remarcamos que la única condición para contraer sida es la de ser humanos. Por lo tanto, la discriminación es un boomerang, una trampa donde perdemos nosotros, no el otro”. Sosa siente la satisfacción del deber cumplido: “Para mí es algo hermoso ver los barriletes en el cielo y saber que en el extremo de cada hilo hay un niño con una familia con los pies sobre la tierra y la mirada y el corazón en el cielo”. Otra alegría para Sosa es que cada año se suma más gente a la barrileteada: “Este es un espacio donde nada se compra ni vende, donde se prohíbe todo tipo de propaganda y donde se le pide a los políticos que se abstengan de adhesiones, salvo que quieran venir a remontar un barrilete como padres de familia. Es un lugar donde no se traicionan los ideales. La gente está necesitada de estos espacios solidarios”.
Antifaso Los chicos que concurrieron a la jornada también podían dar su palabra de que no fumarán ni aceptarán drogas. Luego de hacer su promesa frente a un improvisado panel, recibían un diploma que daba cuenta del juramento. “Para mí es un acto importantísimo que mi hija de siete años asuma este compromiso. Creo que estas iniciativas son de un valor incalculable”. El emocionado relato es de María Inés que sostenía con fuerza el diploma que había recibido su hija Magalí. Alejandra Suzanchuk, psicóloga del hospital Marie Curie y organizadora de la propuesta Antifaso asegura: “Si los chicos prometen no fumar y los adultos brindamos modelos como Antifaso (un héroe que lucha contra el tabaquismo) es la mejor manera de hacer prevención. Que los niños prometan no fumar y quede constancia en un diploma de que Son Antifaso, unida a las firmas de cada chico, su huella digital y el acompañamiento de los adultos que los cuidan, es un valor simbólico que se incorpora por identificación. Hasta una mamá embarazada hizo la promesa de que su beba diría no al cigarrillo y las drogas”. Finalmente, los barriletes pintaron el cielo y lucharon contra el fuertísimo sol primaveral. En cada punta de los hilos cientos de niños con la mirada emocionada cerraron así una jornada de compromiso y responsabilidad. ¨ |
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