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HOSPITAL RIVADAVIA Una institución modelo en responsabilidad ambiental |
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El hospital Rivadavia firmó un acta compromiso para reducir progresivamente el empleo de insumos que contengan mercurio, con el objetivo final de eliminarlo. Un ejemplo para conocer e imitar
Ciertas actividades médicas provocan efectos adversos sobre la salud, por ejemplo generan contaminación ambiental. Esta situación, que ha crecido en forma exponencial, se incrementa a expensas de la mala formación e información sobre este tema, así como por la respuesta negativa y economicista a alternativas más seguras, que las más de las veces, se consideran gastos y no una inversión en salud. El ejemplo del mercurio es paradigmático.
Termómetros, una amenazaEl mercurio elemental es el que se encuentra en los termómetros y tensiómetros (insumos de mayor uso en los hospitales), cuando estos se rompen, eliminan el mercurio que, a temperatura ambiente, se evapora; dichos vapores son altamente tóxicos y persistentes en el ambiente por un lado, y por el otro, la persona que lo inhala se va intoxicando en forma crónica y a largo plazo. Sin embargo, estos insumos son fácilmente reempla-zables, ya que hay alternativas sustentables, con elementos que cumplen la misma función que aquellos a sustituir. No hay diferencias técnicas, sanitarias ni estructurales. La única gran variante es que no contienen mercurio.
En el hospital Rivadavia, trabajan en conjunto con Campaña salud sin daño (una iniciativa internacional) en la eliminación del uso de mercurio. La Dra. Mercedes Zarlenga, coordinadora del consultorio de Seguimiento de Niños de Alto Riesgo en ese hospital, explica: “Las radiaciones ionizantes, que están en las radiografías y en las tomografías, es un tema sobre el que también estamos trabajando, pero no se pueden reemplazar, lo que se puede hacer es un control más estricto, utilizar más el criterio clínico antes de decidir sacar radiografías, y, si está la posibilidad, se pueden realizar otros estudios, como ecografías o resonancias, que no contienen radiaciones ionizantes; es una opción para disminuir la incidencia de radiaciones a la que se expone a la gente en general y a los niños en particular”. Con respecto al mercurio, uno de los primeros pasos es realizar un relevamiento de insumos que lo contengan y cuáles de ellos tienen alternativas posibles de cambio. Los termómetros y los tensiómetros son los más habituales y tienen reemplazo, ya que hay termómetros digitales libres de mercurio. Lo mismo sucede con los tensiómetros, que pueden sustituirse por tensiómetros anae-roides. “Pero también hay mercurio -agrega la Dra. Zarlenga- en baterías, tubos fluores-centes, arrancadores y termómetros de incubadoras, que si bien no se rompen tan frecuentemente, también son una fuente potencial de emisión de mercurio al ambiente. La idea es hacer un relevamiento en cada sector del hospital y después, un presupuesto con los costos de las alternativas posibles que, inicialmente, son más caras, pero a largo plazo, más baratas, ya que el cuidado de la salud no tiene precio, tanto la de los chicos como la de los trabajadores”.
Los comienzos En 2003, el sector Neonatología del hospital Rivadavia hizo contacto con la Dra. Della Rodolfa, directora de la Campaña salud sin daño y a partir de ese momento empezaron a trabajar sobre el tema. El Dr. Luis Somaruga, jefe de esa especialidad en el hospital, explica: “La recepción de nuestra propuesta por parte de la Dirección del hospital fue excelente. Fue la propia Dirección la que inició la primera compra de termómetros. La Campaña salud sin daño también hizo una donación y ahora la Dirección hará una compra para toda el área materno infantil, que incluye pediatría, ginecología y obstetricia, ya que una mujer embarazada también está expuesta a la intoxicación; y el mercurio que inhala o ingiere la mamá pasa a través de la placenta al bebé, que integra otro de los grupos de riesgo”. La Dirección del hospital dio luz verde para la creación de un comité de Salud Ambiental en el hospital y la idea es incluir al resto de las áreas. “Se ha firmado un acta de compromiso con la Campaña salud sin daño, en la medida y en los tiempos posibles y de acuerdo a los presupuestos y a las compras que autorice el Ministerio de Salud del GCBA, el objetivo es ir reemplazando todos los elementos contaminantes del hospital”, agrega la Dra. Zarlenga. “Fuimos pioneros en esta temática -explica el Dr. Somaruga- y estamos tratando de que se generalice. Lo nuestro fue una especie de plan piloto que surgió de forma espontánea, pero que después sirvió como plataforma para que los demás se suban”. La idea de curar sin poner en riesgo la salud de los pacientes también será extendida hacia la comunidad. La Dra. Zarlenga cuenta: “Estamos organizando talleres para la comunidad, tomando el modelo de la unidad Pediátrica Ambiental que hay en el hospital Pedro Elizalde. Se implementarán en las salas de espera de los consultorios, como hacemos, por ejemplo, con los de prevención de sida, uso de preservativos, alimentación, y otros. Sería un taller más dirigido a los pacientes”. Todo un ejemplo. Para conocer, difundir e imitar. ¨ |
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