HOBBIES

“La magia que me transporta al mundo de la ilusión”

 


El Dr. Víctor Castro es mago. Aunque la medicina le impidió dedicarse profesionalmente, sus trucos son asombrosos

Víctor Alejandro Castro es mago y médico cirujano general en el hospital Zubizarreta. A los ocho años comenzó a estudiar magia y nunca abandonó su práctica: “Para mí la magia es una pasión que me transporta al mundo de la ilusión”, dice Castro rodeado de cajas, mazos de cartas, sogas e innumerables elementos que le sirven para crear los trucos más inesperados.

 

La magia, asombro y admiración

Castro recuerda sus comienzos en la magia y a su maestro: “A los ocho años empecé  a estudiar magia con Hel-Zer, que fue mi maestro. Luego de dos años, él no pudo seguir con las clases y comencé a comprar libros y revistas para poder continuar aprendiendo. También seguí formándome gracias a diferentes videos que compraba y en 1993, haciendo la residencia, conocí a un cirujano al que también le gustaba la magia y me enseñó muchas cosas más”. Actualmente, Castro asiste a las reuniones de EMA (Entidad Mágica Argentina) y está suscripto a las revistas Mystica y E- Magic, que le permiten accder a  los últimos efectos mágicos de los mejores magos internacionales.

Ese aprendizaje lo vuelca rápidamente frente a aquellos que son su público cotidiano: sus colegas de los hospitales. “Lo que les gusta a mis compañeros es que hago magia en el momento – cuenta Castro- y sin necesidad de un traje para esconder algo. Entonces, por ejemplo, cuando les quemó un cigarrillo en la campera y después la campera está intacta se produce la admiración y el asombro por la magia. La mayoría intenta entender el truco y algunos me preguntan cómo hago, pero los secretos son exclusivos del mago. Si bien no hay nada escrito, existe una código interno entre magos que marca que los trucos no se pueden revelar”.

Un mundo de ilusión 

Víctor Castro deja a su público asombrado, ya sean grandes o chicos pero remarca que prefiere la crítica de los adultos: “Me gusta hacer magia para grandes porque son más exigentes, a los chicos quizás es más fácil entretenerlos. Hay personas, como una médica del Zubizarreta, que siempre le buscan la vuelta al truco y nunca se dan por vencidas y eso para mí es una exigencia para mejorar constantemente. Por eso me atrae más la llamada close-up o magia de cerca”.

En ciertas oportunidades pensó en dedicarse en forma profesional a la magia, pero siempre la medicina ganó la batalla: “Las exigencias de las guardias no me permiten dedicación exclusiva, pero todo el tiempo libre que tengo lo dedico a la magia. Por otra parte, de mis tres hijos, la más grande siempre me ayuda y se interesa por aprender”.

Castro cuenta que invierte mucho tiempo y dinero en sus trucos. Esa es la única forma de no perder vigencia. De los magos internacionales considera: “En relación con el espectáculo y la producción, David Copperfield es uno de los más grandes. De nuestro país Adrián Guerra también es muy bueno”.

Finalmente, mientras con sólo dos banditas elásticas atravesadas en sus dedos, que veloces dibujan formas, Castro explica: “Hacer magia es una sensación interna muy fuerte, porque provoca en los otros un asombro muy grande ante lo que en primera instancia no tiene explicación. Esa sorpresa es la satisfacción más grande para un mago. La magia es el transporte hacia el mundo de la ilusión”.¨