MEDICOS DESTACADOS. DR. LUCIO MELENDEZ.

"MAESTRO PRACTICO Y DIRECTO"

OSVALDO LOUDET


Lucio Meléndez, riojano de nacimiento, aunque algunos
de sus biógrafos lo dan como porteño. Es discutido también el año en que vio la luz, que según Loudet fue el 2 de mayo de 1844. Residió en Córdoba donde ingresó al Colegio Montserrat  y finalizó sus estudios secundarios en el Colegio del Uruguay. Ingresó en la Facultad de Medicina de Buenos Aires en 1863.

Como interno en el hospital de Hombres entre 1868 y 1871, se enfrentó con dos enemigos implacables: el cólera y la fiebre amarilla, experiencias que sirvieron para madurar al joven, que en 1872 se recibió de médico con la tesis “Aneurismas externos”.

En 1875 fue designado profesor en la cátedra de Enfermedades de la Piel y Sífilis. Como director del  Asilo de Buena Ventura, se volcó al estudio de las enfermedades mentales, y realizó un trabajo con Emilio Coni en el que analizaron las frecuencias de estas patologías en la ciudad de Buenos Aires.

La Revolución del 80 lo perturbó y, probablemente, fue el motivo que lo llevó a regresar a su provincia de origen, donde instaló su consultorio, que dada su fama, contó con una enorme concurrencia de pacientes.

De regreso a Buenos Aires, integró junto a José María Ramos Mejía y a Eduardo Pérez  la terna que aspiraba a  hacerse cargo de la recién creada cátedra de Patología Mental, pero fue Meléndez quien ganó la titularidad.

Más que en la clase magistral, era al lado de la cama del paciente donde sus alumnos adquirían los saberes de la especialidad; su bagaje docente lo constituían sus grandes conocimientos, las historias clínicas y el examen exhaustivo del paciente.

La remodelación del Hospicio de las Mercedes se realizó, en parte, durante su gestión como director, obras que tuvieron como eximio continuador a su caro discípulo, Domingo Cabred.

Publicó una serie de trabajos entre los que merecen mencionarse: “La locura simulada”, “Manía aguda” y “Melancolía apática”.

Lucio Meléndez falleció en la localidad de Adrogué el 7 de diciembre de 1907, y sus restos reposan en el cementerio de La Recoleta.

Beti Sicardi