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OPINION Salud visual en peligro |
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Un
proyecto legislativo permite el avance de la optometría sobre las
incumbencias de los oftalmólogos y pone en riesgo la salud de la población,
ya que muchas veces un problema visual puede ser síntoma de otras patologías La
disminución de la agudeza visual o una cefalea
son síntomas que muchas veces obedecen a un defecto refractivo que puede
coexistir con otras patologías diagnosticadas por el médico oftalmólogo
en la consulta, que no siempre se manifiestan en forma evidente y precoz.
Sólo el tratamiento temprano y oportuno garantiza la salud visual del
paciente. La
prescripción del anteojo es un acto médico que conlleva al diagnóstico
y/o sospecha de enfermedades como diabetes, hipertensión arterial,
tumores, enfermedades de la sangre, entre otras, que presentan síntomas
como disminución de la agudeza de la vista, alteraciones del fondo de ojo
y del campo visual. Por
ejemplo, siempre que se receta un anteojo a un adulto se debe tomar la
presión ocular y hacer un fondo de ojo, estas son prácticas
exclusivas del médico oftalmólogo. El glaucoma tiene tratamiento,
pero si no se diagnostica tempranamente lleva a la ceguera irreversible.
Se previene tomando la presión ocular. Afecta del 1% al 2% de la población
general y es una de las principales causas de ceguera en el mundo. Otro
ejemplo: si se prescriben anteojos a niños se debe dilatar la pupila -práctica
sólo inherente al médico- para que la corrección óptica sea
adecuada. Si no es un oftalmólogo el que examina al niño, no se podrán
reconocer otras patologías asociadas a baja visión. Todo es en
detrimento del desarrollo visual del niño (puede sufrir visión subnormal
sin posibilidad de recuperación) y de su inserción social. Los
oftalmólogos son médicos con una especialización mínima de tres a
cinco años y con recertificación de su título cada cinco años. En la
Argentina hay cuatro mil quinientos y todos los años se forman más en
los hospitales del GCBA. El oftalmólogo es el único que debe ocuparse de
la atención primaria de la salud visual de la población. La
ley
Según
la ley 17.132/67 el examen, diagnóstico y prescripción corresponde
exclusivamente al médico. Los oftalmólogos pueden recetar, anteojos pero
por esta misma ley tienen prohibido venderlos. La Legislatura porteña
aprobó el proyecto de ley 1.145/04 que crea la Carrera de Optometría en
el ámbito del GCBA, que otorgaría a los ópticos especializados en la
fabricación y comercialización de anteojos y lentes de contacto, la
posibilidad de reemplazar a los oftalmólogos en el diagnóstico y
tratamiento de problemas en la visión, llegando incluso a emitir recetas
médicas para prescribir anteojos o lentes de contacto. Los optómetras
serían excluidos así de la prohibición de prescribir y de vender y se
beneficiarían con la comercialización de mayor cantidad de anteojos. La
óptica es considerada una rama auxiliar de la medicina y puede
convertirse en delito cuando se desarrolla en áreas de incumbencia de los
oftalmólogos. Un técnico óptico debe cumplir con la prescripción
del anteojo recetado por el profesional médico especialista. La
ausencia del médico en el proceso pone en riesgo la salud visual de la
población, ya que la optometría considera al ojo hasta la retina como un
aparato óptico (como si fuera de acrílico), visto sólo desde la física
y no integrado como órgano en el cuerpo humano, relacionado con otros
aparatos y sistemas. Ocuparse sólo de la región óptica es pasar por
alto síntomas de patologías coincidentes, que si son relegadas en su
diagnóstico temprano, restan al individuo oportunidades para su salud. En
el mundo
Desde
algunos ámbitos se sostiene que en los países desarrollados la optometría
convive civilizadamente con la oftalmología y no es del todo cierto.
Existe inquietud en la comunidad médica mundial porque la optometría
pretende avanzar sobre prácticas que no le son propias. En mayo de 2003,
los oftalmólogos de New Jersey (EE.UU.) convocaron a los médicos a
defenderse, luego de que se permitiera a los optómetras recetar
medicamentos y realizar ciertas cirugías. En un artículo de junio de
2004 publicado por la Sociedad Americana de Oftalmopediatría, revisaron
recetas de niños que habían recibido anteojos: casi el 20% tenían buena
visión, es decir, el uso de anteojos era innecesario. La tasa de
prescripción de lentes era del 35% si evaluaba un optómetra y del 11% si
la hacía un oftalmólogo. La
salud visual de los argentinos
La
optometría quiere avanzar sobre las incumbencias de los oftalmólogos con
la medición de la agudeza visual y la prescripción de lentes (o derivación
de estudios, cirugías, etc.), todos actos sólo inherentes al médico
(resolución 535/99 de la CONEAU). Si
bien el jefe de Gobierno, Dr. Aníbal Ibarra, vetó parcialmente el
proyecto de ley 1.445, y la Legislatura lo aprobó, la iniciativa sigue en
trámite, peligrando la salud visual de la población.
¨ Dra.
Diana Salz
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