La patología política argentina

 


Se presentó una investigación que vincula las enfermedades de los protagonistas de la historia argentina con la vida política del país

El Dr. Antonio Guerrino presentó el resultado de una investigación que derivará en la publicación de un libro sobre la patología política argentina, entre 1810 y 1900, rescatando las enfermedades de importantes figuras y su repercusión en la vida política.

La presentación se realizó el 29 de junio en el auditorio de la AMA y contó con el auspicio de la Junta de Estudios Históricos de San Telmo.

El Dr. Guerrino fue docente de Historia de la Medicina en la UBA y trabajó en los hospitales Durand, Muñiz, Argerich y Tornú. Actualmente se desempeña como profesor titular de Historia de la Medicina en la Universidad del Salvador.

Guerrino remarcó: “La patología influye sobre el individuo y éste altera sus modalidades y costumbres, para bien o para mal. En el curso de nuestra historia se observaron modificaciones en el carácter de los responsables de la conducción política que influyeron en sus decisiones con mayores o menores consecuencias”.

Los padecimientos que aquejaron a los próceres argentinos son, en general, desconocidos. Entre los casos a los que se refirió Guerrino, destacó la salud de los integrantes de la Primera Junta: “Tuvieron un destino muy disímil. Mariano Moreno murió a la sombra de un misterioso e inesperado viaje; Ma-nuel Alberti falleció de un síncope a raíz de una fuerte discusión. A su vez, Juan Larrea se suicidó por problemas con sus tareas comerciales. Juan José Castelli falleció a consecuencia de un cáncer en la lengua y en medio de dolorosas circunstancias. Manuel Belgrano desapareció prematuramente en la mayor pobreza, sin dinero ni siquiera para pagarles a los médicos que lo atendieron”.

Guerrino aportó más datos de las serias dolencias que sufrió Mariano Moreno:  “A los ocho años fue atacado por la viruela, una enfermedad que en esa época diezmaba a la mitad de la población infantil. En 1799, cuando cumplió 21 años, comenzó un largo viaje a Chuquisaca donde iba a iniciar estudios de teología para ordenarse sacerdote. Antes de llegar a Tucumán, Moreno fue atacado de reumatismo poliarticular que lo postró por quince días. Finalmente, el 24 de enero de 1811 se embarcó rumbo a una misión diplomática a Europa. En el extenso viaje, su salud se resintió y murió el 4 de marzo a los 31 años”.

Queda demostrado, con la investigación de Guerrino, que la enfermedad, las muertes precoces, las agonías de los hombres claves de la historia argentina torcieron en parte el destino de la Nación. ¨