El intenso trabajo de la lucha contra la rabia


Gracias a las campañas de vacunación y prevención, hace 30 años que en la Ciudad no se registran casos de rabia humana. El trabajo del Instituto Luis Pasteur y del hospital Durand es la base de este logro

 

El dramático cuadro que produce la rabia, tanto en personas como en animales, alertó a las comunidades en todas las épocas: las primeras referencias provienen de la antigüedad. Luego de diferentes intentos para combatirla, el Dr. Luis Pasteur elaboró la vacuna antirrábica que fue aplicada por primera vez en 1885. La introducción de la rabia en nuestro país se produjo a través de caninos traídos por los soldados ingleses durante las invasiones de 1806 y 1807. Se extendió primero en los animales domésticos y luego pasó a los perros cimarrones que asolaban la campaña bonaerense.

A través de la prevención y las campañas de vacunación de animales domésticos, en la ciudad de Buenos Aires, la rabia está totalmente controlada. Los profesionales del Instituto de Zoonosis Luis Pasteur y del hospital Durand, son el pilar fundamental de la pelea contra la enfermedad.

 

El trabajo del Instituto Luis Pasteur

Como consecuencia de las campañas de vacunación y un constante trabajo de los especialistas, hace 30 años que en la ciudad de Buenos Aires no se registra un caso de rabia humana. La vacunación de caninos y felinos es la clave.

Oscar Lencinas, médico veterinario y director del Instituto de Zoonosis Luis Pasteur, brinda pormenores del proceso de vacunación: “Las campañas son anuales y consisten en la vacunación de caninos y felinos; vacunamos aproximadamente 120.000 animales. Y desde 1994 vacunamos, desparasitamos y castramos en las villas de emergencia y en los barrios más desprotegidos. Existen distintos tipos de vacunas en cuanto a su técnica de elaboración. La vacuna de uso oficial es la que se elabora en el Instituto con el método Fuenzalida-Palacios, producida en cerebro de ratón lactante e inactivada por medio de luz ultravioleta. Es de alta potencia y de elevada inocuidad, produciéndose tanto para uso veterinario como humano. También realizamos la prevención del chagas, leptospirosis, del dengue y de todas las enfermedades trasmitidas por vectores y reservorios”.

En los últimos diez años se produjo un gran avance en la lucha contra la rabia, pero ese panorama tuvo considerables picos epidémicos. Lencinas da más detalles: “La situación epidemiológica de la rabia urbana en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires era favorable en la década de 1960. Para fines de 1971 las cifras habían descendido notablemente como consecuencia de las sucesivas campañas de vacunación. Pero en 1976, a causa de la disminución de la inmunización de animales domésticos, se produjo el pico epidémico más importante: se diagnosticaron 5.573 casos de rabia animal, la gran mayoría en Capital y el Gran Buenos Aires. En 1986, se registraron 46 casos animales en todo el país. Referente a los casos humanos, entre 1970 y 1984 se presentaron 84 diagnósticos en personas. En 1994, se conocieron casos humanos de rabia en Tucumán, luego de una década sin registros. Si bien en la ciudad de Buenos Aires no se presentan casos de rabia humana -el último caso mortal fue en 1976-, las notificaciones de personas mordidas por animales es de aproximadamente 7.500 por año. Igualmente hay que tener en cuenta que la cifra real de lesionados es mayor, ya que existe una gran cantidad de episodios que no se denuncian. Si bien algunos estiman que la Ciudad está libre de rabia, tenemos que considerar que en los murciélagos la rabia también aparece, por lo tanto debemos seguir trabajando y no bajar los brazos. En ese sentido, la vacunación de perros y gatos es prioritaria a partir del tercer mes de vida y una vez por año”.

 

La prevención en el hospital Durand

En la división de Medicina Preventiva, Promoción y Protección de la Salud del hospital Durand funciona la sección de Prevención de la Rabia Humana. El Dr. Horacio Rivarola es el jefe de la división y detalla cómo trabajan: “Nuestro servicio brinda asistencia todos los días del año y gracias a la prevención que se realiza, la última vez que hubo un caso de rabia humana en la Capital Federal fue en 1976. Teniendo en cuenta que la rabia humana es una enfermedad mortal, creemos que la prevención que realizamos es de vital importancia para la salud de la población. Podemos decir que ésta es una consecuencia del trabajo realizado en el hospital y en el Instituto Luis Pasteur, porque ellos hacen un seguimiento y monitoreo fundamentalmente de los animales callejeros y campañas de vacunación. También es importante destacar que las ratas no transmiten la rabia pero sí otras enfermedades y siempre ante la mordedura o el contacto es necesaria la consulta”.

El hospital registra alrededor de 7.000 consultas anuales por lesiones producidas por animales y el 20% son producidas por animales sin dueño. Frente a un ataque de un animal, las personas se paralizan por el miedo y no saben cómo actuar. El Dr. Rivarola explica los pasos a seguir: “Es importante destacar que somos el único centro de derivación para la prevención de la rabia humana. Aquellas heridas producidas por las mordeduras de caninos, felinos o murciélagos, que también transmiten la rabia, deben ser tratadas como una lesión cualquiera, es decir con la asepsia, el tratamiento quirúrgico que requiera y la prevención antitetánica. Luego los pacientes deben ser derivados a nuestro servicio para que evaluemos la necesidad o no de realizarles el tratamiento antirrábico preventivo. Si el animal es desconocido se aplican siete dosis seguidas y dos refuerzos de la vacuna Fuenzalida-Palacios. En el caso de la mordedura o el contacto con murciélagos se aumenta la cantidad de dosis”. ¨


LOS MURCIELAGOS

En relación con los murciélagos el director del Pasteur, Dr. Lencinas, destaca: “Estos mamíferos cuando tienen rabia comienzan a volar de día, ya que la enfermedad afecta su sentido de orientación. También les perturba los músculos de las alas y suelen caer vivos, por lo tanto es vital comunicarse con nosotros y no tocarlos”.


Los animales en la ciudad

De acuerdo al relevamiento de animales domésticos en la ciudad de Buenos Aires (1994), se estima en 680.138 la población de animales de compañía, con un marcado predominio de caninos y felinos.