HOSPITAL FERNANDEZ

Saludable y libre de mercurio


Dr. Damin, jefe de Toxicología del hospital Fernández


Se sumó a la iniciativa que busca eliminar los aparatos que contienen mercurio y así avanzar en la promoción de hospitales saludables

El mercurio es un metal no esencial y altamente tóxico que no cumple ninguna función bioquímica ni nutricional. En todas sus formas (orgánicas e inorgánicas) es un importante contaminante ambiental y ocasiona efectos adversos en la salud humana. Los más vulnerables a los efectos nocivos del mercurio son los niños y los bebés en gestación, donde la toxicidad se destaca en el sistema neurológico, renal e inmunológico.

En septiembre de 2005, la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió un documento que establece su política sobre el mercurio en el cuidado de la salud, aconsejando la adopción de estrategias de corto, mediano y largo plazo para eliminar el problema.  La OMS resalta que es posible optar por una alternativa libre de mercurio: “Una institución sanitaria puede producir un impacto tremendo al reducir la potencial exposición de los pacientes, el personal y el ambiente a este material”. Los principales aparatos que se utilizan en el ámbito de la salud y que contienen mercurio son los termómetros, tensiómetros, dispositivos gastrointestinales y barómetros.

Desde marzo, el hospital Fernández se sumó a la carta de intención de la OMS suscripta por el Ministerio de Salud del GCBA orientada a eliminar el mercurio en todos los centros de salud. El objetivo también incluye que todos los servicios de neonatología queden libres del uso de este metal.

El logro alcanzado en el Fernández es un paso muy alentador, ya que durante 2006 fue el hospital que compró más termómetros de mercurio: llegaron a adquirir alrededor de 6.300 unidades. El Dr. Carlos Damin, jefe de la unidad de Toxicología del hospital, cuenta cómo fue el proceso de sustitución de estos elementos por otros alternativos (ver recuadro): “Con el apoyo de la Dirección del hospital, se decidió cambiar la totalidad de los termómetros de mercurio y reemplazarlos por los digitales. Compramos 800 y en una semana se reemplazaron todos los termómetros de mercurio del hospital. Sólo nos quedan por cambiar algunos tensiómetros que funcionan con mercurio”. La estrategia de sustitución de los termómetros también contó con un fuerte apoyo de la Facultad de Medicina de la UBA y la organización internacional “Campaña Salud sin Daño”.

“Además  -relata Damin- junto con la Dra. Mirta Borrás, encargada de salud ambiental del servicio de Toxicología, brindamos capacitación a todos los enfermeros y distribuimos folletos que explicaban la importancia de la eliminación de los termómetros de mercurio”. Los termómetros descartados se almacenarán hasta que una firma especializada en residuos patogénicos se ocupe de eliminarlos, mediante la desnaturalización del metal.

Si bien el mercurio existe en la naturaleza, los niveles ambientales se deben principalmente a las actividades del hombre. Aproximadamente, el 80% del mercurio emitido por las prácticas humanas es mercurio elemental liberado al aire principalmente por la quema de combustibles fósiles, la minería y las fundiciones y por la incineración de residuos. Damin agrega: “El mercurio elemental, tarde o temprano, afecta el ambiente. Por ejemplo, al romperse un termómetro el metal se dispersa en el suelo, llega al sistema de cloacas y luego termina en un río. O se puede tirar en una bolsa de basura que finalmente irá a un basural. Lamentablemente, el medio ambiente es su último destino. Igualmente hay que aclarar que cuando se rompe un termómetro no hay que desesperarse. Lo ideal es juntar el mercurio, introducirlo en un frasco con agua y descartarlo.”

En el hospital Fernández todos los servicios cuentan con un set para la limpieza de derrames de mercurio. Incluye guantes, polvo de azufre, jeringas, un recipiente plástico para almacenar el metal y cartones para juntar el mercurio derramado.

 

Cuidar el medio ambiente

La exposición de las personas al mercurio se da principalmente a través del consumo de pescado u otros alimentos contaminados. Pero también puede existir a través de la inhalación de vapores provenientes de equipos o productos que se rompen, de gases de incineradores o de lugares donde hay residuos del metal. Por lo tanto, la reducción de su uso es vital para preservar el medio ambiente. El Dr. Damin remarca: “Si logramos eliminar el uso de los aparatos que tienen mercurio en todos los ámbitos de la salud, se conseguirá disminuir la producción general de ese metal. Por eso, destacamos que estas campañas necesitan de una concientización general acerca de la importancia de sustituir este tipo de aparatos y entender que no se debe caer en una alarma innecesaria. Pero sí comprender que hay que reemplazarlos, porque así cuidamos el medio ambiente y evitamos enfermedades futuras”.

La sustitución de aparatos que funcionan con mercuriose implementó en los hospitales Riva-davia y Elizalde, ambos se sumaron también a esta campaña que busca avanzar en la promoción de hospitales saludables que incorporen el concepto de prevención ambiental.¨


Productos que contienen mercurio   Alternativas libres de mercurio

Termómetros de mercurio                    Termómetros digitales

Esfingomanómetros de mercurio           Aneroides, electrónicos

Tubos gastrointestinales                      Tubos con pesas de Tungsteno

Baterías / Pilas “botón”                      Pilas recargables o libres de mercurio

Lámparas fluorescentes                       Lámparas  comunes

Amalgamas dentales                           Composite, Ionómetros vítreos, cerámica