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PARASITOSIS INFANTIL UN PELIGRO QUE AVANZA A PASO FIRME
La
Organización Mundial de la Salud señala que la parasitosis integra cinco
de las seis enfermedades de mayor influencia en la salud de la población.
En nuestro país, los números son preocupantes. Los niños son los más
afectados Según
datos de la Organización Mundial de
la Salud (OMS), la parasitosis integra cinco de las seis enfermedades de
mayor influencia en la salud de la población. Los parásitos provocan un
saldo anual de 1.335 millones de afectados, y más de 2,5 millones de
muertos por año en el mundo. En nuestro país, los números no dejan de
ser preo-cupantes y los especialistas coinciden en la necesidad de tomar
medidas para reducir el número de damnificados. Un
estudio reciente reveló que más del 50% de la población infantil
argentina tiene parásitos. En el caso de los chicos y adolescentes
tucumanos la cifra alcanza el 87%. Parasitosis
y pobreza Aumenta
la pobreza, la marginalidad, las condiciones precarias de vivienda e
higiene, las eternas inundaciones, la contaminación de las napas, la
concentración poblacional y la cantidad de excrementos de animales en las
calles y veredas. Un cóctel explosivamente favorable para la proliferación
y reproducción de los parásitos. Y también, claro, para el surgimiento
de diferentes patologías agrupadas en el rubro parasitosis. Algunas de
ellas con consecuencias serias, fundamentalmente entre los niños y
adolescentes, como retraso de crecimiento o problemas madu-rativos,
escolares y de conducta. La Dra.
Lilia Rabinovitz es docente y médica pediatra en el hospital de niños
Ricardo Gutiérrez. “Las parasitosis siempre son más graves en los niños
muy pequeños. En realidad estas son patologías de la pobreza, de la
falta de higiene, de la falta de agua potable; dentro de la vida médica
digamos que no se las considera con tanta preocupación como a otras
patologías infecciosas. Sin embargo, los parásitos son agentes
infectantes muy importantes porque no solamente hay una población sintomática,
hay un número muy importante de personas que los padecen en forma asintomática.
Y eso lo reveló muy bien la epidemia de sida cuando la aparición de parásitos
que conviven con nosotros de forma habitual, y a los que en general no
tratamos, se volvieron agentes infectantes muy severos”. La
Fundación Parasitológica Argentina difundió recientemente un informe
realizado por la cátedra de Parasitología de la facultad de Medicina de
la Universidad de Tucumán. El documento advierte que el problema se está
agravando no sólo en las zonas críticas -bolsones de pobreza- sino también
en los sectores urbanos, debido al empeoramiento de las condiciones
sociales. El doctor Carlos Rau, presidente de la Fundación, aseguró que
más del 50% de los chicos del país se encuentra afectado. Según la
Dra. Amanda Varela, secretaria del Comité Nacional de Gastroenterología
de la Sociedad Argentina de Pediatría: “En nuestro país hay conciencia
médica y conciencia sanitaria, pero es un problema complejo; un problema
que se relaciona con los niveles socioeconómico-culturales y también con problemas sanitarios graves que hay en algunas zonas del país.
Entonces, no es sencilla ni rápida la solución, pero hay conciencia y
cuantas más campañas se hagan al respecto, mejor. Creo que se puede
ayudar a prevenir en parte; claro que la solución pasa por el saneamiento
ambiental, el agua potable, la mejora en sanitarios, cloacas, retretes, y
que los chicos vivan en
condiciones de higiene mejores que las actuales”. Buena
parte de los parásitos se alojan en el intestino delgado. Tienen la
particularidad de ser como quistes que se adhieren a la superficie del
intestino delgado y dificultan la absorción de los alimentos. En algunos
chicos, cuando los casos son severos, puede simular cuadros de otras
enfermedades; se produce mala
absorción de nutrientes y esto lleva a la desnutrición. En casos de
parasitosis grave, el paciente no crece, se desnutre, y tiene problemas
que comprometen todo el organismo. “Es
muy importante contar, y por suerte contamos, con buenos servicios de
parasitología en los hospitales –explica la Dra. Amanda Varela– que
detectan rápidamente los parásitos; ellos nos ayudan a conocer los
distintos tipo de parásitos, el buen diagnóstico ayuda al buen
tratamiento”. Prevención
y políticas Como
en toda patología vinculada a las condiciones de vida, no es sensato
esperar milagros ni soluciones inmediatas; sin embargo, es posible tomar
medidas preventivas fáciles y económicas -como casi siempre-. En este
sentido, la Dra. Lilia Rabinovitz advierte: “Hay que poner atención
sobre todo en los lugares donde los chicos son cuidados, como las guarderías
por ejemplo; mucho cuidado también con el tema de los pañales. Hay
normas muy precisas con respecto a los jardines maternales; en cuanto a
que los pañales sean puestos en determinados lugares; que la pileta donde
se preparan alimentos no sea la misma donde se higienizan los chicos. Otro
tema muy importante es el de los controles periódicos, muchas de las
infecciones ocurren porque el niño es el vehículo para que se enferme
todo el núcleo familiar; hay infecciones que se adquieren por el agua
pero después se pueden transmitir por contacto directo, entonces el chico
es infectante para sus hermanitos o para sus padres”. La lista
de lugares, objetos y situaciones que favorecen el contagio de parasitosis
necesitaría más espacio del imaginado. Areneros, basurales, plantaciones
hortícolas, tierra, excrementos animales, alimentos en mal estado, aguas
contaminadas, y muchos más. Sumado a ello, la falta de laboratorios
especializados en algunas regiones del país hace que muchas veces las
infecciones parasitarias pasen inadvertidas. Por el
momento, los especialistas recomiendan incrementar las campañas de
información y abogar por políticas sanitarias tendientes a mejorar las
condiciones de vida en aquellos lugares donde cualquier parásito se
siente a gusto. Javier Rubel |
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