CAUSAS DE HIPOACUSIA

CUANDO EL SILENCIO ES SALUD


La contaminación sonora, las consultas tardías, el incumplimiento de las normas de seguridad laboral, son factores que influyen para que la hipoacusia represente un problema en crecimiento para la salud pública 

Las últimas cifras a nivel mundial indican que tres de cada mil nacidos, lo hacen con algún problema de audición. En nuestro país, sin datos oficiales, es difícil instalar la necesidad de no discriminar al hipoacúsico. Y cuesta aún más concientizar acerca de los problemas auditivos que puede generar el ruido ambiente en la calle, en un subte o en una discoteca. La gran exposición a ruidos que superan los decibeles considerados ideales por el Grupo de Trabajo para los Criterios Ambientales para el Ruido de la Organización Mundial de la Salud –35 db diurnos y 30 db nocturnos-, permite hablar de contaminación sonora. En esta nota, tres especialistas del hospital Rocca analizan la problemática, el miedo a la consulta, y el contexto social y familiar de un hipoacúsico.

En el caso de esta patología, el impacto sobre la esfera psicológica del individuo es notable. “El Estado tiene que contribuir para que las posibilidades para los hipoacúsicos existan y se acrecienten. Si los aislamos, vamos a sumarle a la hipoacusia alguna consecuencia vinculada a lo psicológico”. La definición pertenece a la Lic. María Cristina Leston, jefa del departamento de Fo-noaudiología del hospital Rocca. Con años de experiencia en la problemática, el hospital es referente inevitable, sobre todo por el abordaje integral que propone en los tratamientos.

“Mucha gente, por falta de educación, cree que el sordo es un aislado social –quien toma la posta es la licenciada Sandra Graizer, que trabaja en el sector Audiología del departamento de Fonoaudiología del hospital Rocca-. Pero el hipoacúsico puede acceder a muchas posibilidades, todo depende de lo que quiera y de lo que su familia pretenda. Hay hi-poacúsicos universitarios y profesionales”.

SORDERA Y MEDIO AMBIENTE

¿Cuándo se da cuenta un adulto de que es hora de consultar a un especialista? El contexto social vuelve a influir sobre la respuesta. “El paciente adulto normalmente no le da mucha importancia a la pérdida de audición, incluso por miedo, cree que por eso puede llegar a perder su trabajo –afirma la Lic. Leston-; pero hay un momento en que empieza a sentir ruidos y zumbidos que le molestan mucho, no puede dormir; son los famosos acúfenos y es ahí cuando consulta”.

Las causas de la hipoacusia son muchas pero el medio en que se desenvuelve una persona es quizás la clave más determinante para entender una patología auditiva. La exposición al ruido es un factor muy importante, y no sólo el que se genera en el trabajo sino el ruido ambiente; sonidos por encima de los 80 decibeles -que es un valor al que estamos habitualmente expuestos- en los subtes, por ejemplo, producen lesiones en el oído. En los boliches bailables la música supera los 120 decibeles: “Los jóvenes están muy expuestos en este momento a tener problemas de audición, la utilización de los walkman en forma constante durante mucho tiempo produce daños auditivos”, explica Graizer.

LOS PELIGROS DEL TRABAJO

En el ámbito de la salud laboral, los ruidos ocupan un lugar destacado dentro de los riesgos ambientales a los que está expuesto un trabajador. Son definidos por la Organización Internacional del Trabajo como cualquier sonido que puede provocar una pérdida de audición, ser nocivo para la salud o entrañar cualquier otro tipo de peligro. Si bien existen disposiciones que establecen límites máximos de decibles (75dB) con protectores individuales, en general no se respetan: “Como tratamiento para los adultos, por un lado, hay que equiparlos con audífonos adecuados, y por el otro, hacerlos salir de ambientes ruidosos. Se supone que en los trabajos se utilizan protecciones auditivas, pero por supuesto sabemos que no en todos lados se cumple esta disposición”, señala Graizer.

EL ROL DE LA FAMILIA

La Lic. Leston analiza en detalle la difícil relación que se establece, casi siempre, entre un hipoacúsico y su grupo familiar. La reacción de los familiares más cercanos incide de manera clara en una posible rehabilitación. “Para el grupo familiar es como tener un enfermo en casa, con la complejidad que supone una patología que no se ve, en un principio nadie lo percibe; y después hay otro momento en el que la familia se tiene que dar cuenta de que lo único que esa persona no puede usar son sus oídos, pero que potencialmente puede utilizar todos los demás sentidos. Por eso hay que trabajar mucho con los padres para que puedan reconocer que tienen un chico con problemas de audición, y que ese problema puede llegar a tener una mejoría, e incluso una recuperación total”.

PREVENIR ES POSIBLE

La detección precoz de la hipoacusia es la clave para evitar una mayor incidencia tanto en niños como adultos. La Lic. Alicia Sorquin, jefa de la división Terapéutica Audiológica y Terapia del Lenguaje del Rocca señala: “Muchas hipoacusias aparecen en el nacimiento, pero hay otras que lo hacen posteriormente y son síndromes generalmente genéticos. Existen muchos factores por los cuales una persona llega a la hipoacusia, pero básicamente se pueden detectar durante el embarazo o durante el primer año de vida, sabiendo que esas causas son predisponentes. En nuestro servicio realizamos evaluaciones auditivas y es muy importante que la comunidad sepa que a un chiquito se lo puede evaluar a cualquier edad; existen métodos que permiten trabajar desde el recién nacido hasta chicos más grandes y posteriormente con adultos”.

Sorquin destaca los momentos clave para decidir una consulta: “Un bebé recién nacido que duerme mucho, o que no responde a la voz de su mamá, o que un ruido muy fuerte no lo despierta, es un llamado de atención y una de las maneras que tienen los padres para darse cuenta”.

AISLAMIENTO VERSUS COMUNICACION

Para el cierre, la Lic. Graizer hace un llamado a la no discriminación. “El adulto hipoacúsico –explica- puede presentar trastornos emocionales, afectivos, o de conducta; puede volverse muy introvertido y evitar la comunicación; y todo eso lo lleva a un cierto aislamiento sobre el que es muy importante trabajar desde lo psicológico. Hay que saber que el hipoacúsico se comunica. Si tiene posibilidades de adquirir el lenguaje lo adquiere, pero también están los gestos que es un lenguaje internacionalmente aceptado”.

No discriminar y posibilitar espacios de inclusión para los hipoacúsicos, respetar las disposiciones de seguridad laboral y controlar los ruidos del medio ambiente en las ciudades, y concientizar sobre la necesidad de consultar al especialista frente a los primeros síntomas, bien podría ser la síntesis de los objetivos básicos para una política sanitaria sobre esta problemática, que no sólo afecta la salud física sino también la psicológica: la sordera enfrenta, casi siempre de manera ineludible, a la discriminación.