MEDICOS DESTACADOS

Dr. José María Ramos Mejía

(1849-1914)


Señalado por los hados como una figura descollante, destino en el cual influiría sin ninguna duda la singularidad de sus antepasados, nació en Buenos Aires el 24 de diciembre de 1849 José María Ramos Mejía, hijo del coronel Matías Ramos Mejía y de doña Francisca Madero.

Ya desde su época de estudiante se esbozó como una personalidad comprometida con los problemas universitarios que hacían necesaria la reforma. Su protesta no quedó sólo en palabras, sus demandas fueron reflexivas al mismo tiempo que creadoras: en 1873 fundó el Círculo Médico Argentino.

Antes de su graduación como doctor en medicina (en 1879) publicó una de sus obras más conocidas: "La neurosis de los hombres célebres en la historia argentina" (1878). La tercera edición fue prologada por quien fuera su hijo espiritual, José Ingenieros.

Vicepresidente de la Comisión Municipal de Higiene Pública, fundamentó la necesidad de la creación de la Asistencia Pública de la Ciudad de Buenos Aires, con asiento en el hospital San Roque (hoy Ramos Mejía). Su impronta como director se hizo sentir desde el momento de su fundación en 1883, siendo producto de ella la organización de los servicios médicos y las distintas medidas tendientes a ofrecer un adecuado servicio a la comunidad. Las disidencias con don Torcuato de Alvear interrumpieron su accionar en la asistencia pública, la cual retomó posteriormente.

Fue nombrado titular de la cátedra de Enfermedades Nerviosas en 1887, de-sempeñándose entonces en el hospital San Roque como jefe de sala en esa especialidad.

En 1886 prestó servicios durante la epidemia del cólera. Se desempeñó como diputado nacional desde 1888 a 1892. Ejerció además, desde 1893 a 1898, el cargo de presidente del Departamento Nacional de Higiene.

Como periodista escribió en "La Prensa", en "El Nacional" y en "La Libertad".

Durante la presidencia de Figueroa Alcorta se le encomendó la tarea de reorganizar el Consejo Nacional de Educación y fue entonces cuando su amor a la Patria quedó una vez más demostrado al oírle decir: "Se necesita revivir en el argentino nativo esta fibra dormida del patriotismo y conquistar al extranjero (en) sus hijos, por la escuela".

Alejado del Consejo Nacional de Educación en 1912, al decir de Abel Agüero, el dolor de esta pérdida lo acompañó hasta su muerte el 19 de junio de 1914.

Betty Sicardi