Mitología y medicina


El origen mitológico de la medicina y el estudio de sus símbolos permiten una mirada diferente hacia la realidad actual de la profesión 

La medicina, como arte reglamentado sobre bases técnicas, nació en China y en el mundo helénico hace cerca de 3.000 años. El juramento hipocrático es el documento de mayor vigencia a lo largo de la historia de la Medicina Occidental y representa un modelo indiscutido de ética profesional. El juramente hipocrático evoca a Apolo y a Esculapio, dioses de la mitología griega y padres de la medicina.

El ejercicio de la medicina está marcado por la cultura y el tiempo en el que se ejerce. En la actualidad, es una ciencia empirista basada en la observación y en la experiencia; cuantitativa, apoyada en el dato preciso y en la imagen exacta racional en que las relaciones causa-efecto se establecen con precisión; por último, es altamente especializada (1). Uno de los rasgos que mejor define a la cultura médica moderna es la tecnología. Para ampliar la mirada, sobre la profesión es útil recurrir a las visiones pasadas de la medicina. Conocer sus orígenes y símbolos contribuye a  una comprensión más integral.

 

Mitología griega médica

Entre las divinidades relacionadas con la medicina figura en primerísimo lugar Apolo, inventor del arte de curar y médico de los dioses; de ahí que sea también el primero a quien se invoca en el juramento hipocrático (2). En la mitología Griega era la deidad de la salud. Lo invocaban los que querían obtener favores medicinales. Se le atribuían diferentes funciones. Era también médico y músico inspirador de las musas. Su Oráculo solía ser consultado en toda clase de materias. Los romanos le dedicaron un templo y realizaron juegos olímpicos en su honor. En el siglo V alguien expuso la noción de que Apolo era idéntico al Sol. Apolo fue el padre de Aescu-lapius.

Aesculapius (Esculapio, para los romanos) fue adorado como el Dios de la Medicina. Su madre, Coronis, una princesa de Tesalia, murió cuando él era chico. Apolo hizo que fuera educado por Chiron, un centauro, quien enseñó a Aesculapius las artes de la curación. Cuando creció, logró habilidades de experto cirujano y en el uso de  plantas medicinales e, incluso, podía restaurar la vida a los muertos. Hades, señora de la muerte, se alarmó por esto y se quejó a  Zeus, que mató a  Aesculapius con un rayo. Entre sus vástagos  los más famosos fueron sus hijas Hygeia (la salud) y Panacea (la cura), y su hijo Telesforo o Acesios (genio de la convalecencia). El culto a Esculapio se extendió con rapidez por toda Grecia y hasta por las naciones limítrofes y comenzaron a erigirse templos en su honor. La figura del dios se representa siempre llevando en la mano el caduceo, un bastón con una serpiente enrollada en su contorno, que ha pasado a ser el símbolo universal de la medicina y de los médicos.

 

El símbolo de la medicina

El símbolo de la medicina es un elemento que aparece en cientos de documentos médicos, en logos de entidades profesionales, facultades y colegios médicos. Sin embargo, muchos desconocen su significado o no lo identifican adecuadamente. El caduceo o bastón de Esculapio aparece 800 años antes de Cristo, en tiempos de Homero. Es un tronco o maza, de cabeza nudosa, donde se enrosca una serpiente, que exterioriza la cabeza, quedando separada y erguida. Este caduceo con el paso del tiempo sufrió cambios al recibir la influencia de las costumbres y creencias del hombre, según el momento histórico, entre ellas la magia y el sortilegio que usaron los primeros médicos, que al separase del estado sacerdotal tuvieron que tener su propia insignia que los identificara, por lo que finalmente quedó como ha llegado a la actualidad: una vara fina con un nudo en el extremo superior, rematado por un pseudo espejo formado por un ramo de uvas estilizado; la serpiente está enroscada en la vara y queda su cabeza frente al pseudo espejo. Además, todo esto está rodeado de dos palmas, cada una diferente, a la izquierda una rama de laurel y a la derecha, una de roble. Este símbolo representa a los médicos y su profesión como una relación desinteresada con los pacientes.

Según cuenta la leyenda, estando Esculapio en casa de Glauco, quien se encontraba mortalmente herido, apareció en ese momento en la habitación una serpiente y Esculapio la mató con su bastón, otra serpiente entró al aposento llevando en su boca unas hierbas con las que revivió a la que estaba muerta. Esculapio también salvó a su paciente de la muerte, lo que se interpreta como la muerte vencida por Esculapio. ¨ 

1) Historias curiosas de la medicina, José Ignacio de Arana.

2) Humanismo y medicina, Elso Schiappacasse.