21 de Noviembre: DIa de la Enfermera

Una profesión que lucha contra las carencias

 

El día en que se celebra a la Virgen de los Remedios, se rinde homenaje a quienes se desempeñan en la atención de la salud acompañando y conteniendo a los pacientes, tanto en servicios asistenciales como en programas de prevención

 El 21 de noviembre se celebra el Día de la Enfermera. La fecha obedece, básicamente, a una cuestión religiosa y se festeja sólo en la ciudad de Buenos Aires. En el resto del país se conmemora el 12 de mayo (Día Internacional de la Enfermería). El Lic. Rubén Gasco, director General de Enfermería del GCBA y sus colaboradores están promoviendo un cambio de fecha: “El 21 de noviembre tiene una explicación religiosa. Nos parecería muy bien reservarlo como el día de las enfermeras católicas, pero el día de la enfermera debería ser un día que una a toda la enfermería del país con el resto del mundo”.


Lic. Rubén Gasco,
director de Enfermería del GCBA

La profesión está sufriendo una transformación importante desde la mirada de los otros. “Ha cambiado mucho -agrega el Lic. Gasco- a partir de que el médico se está convirtiendo en un proletario, igual que el enfermero. Cuando el médico pertenecía a otro estrato social y económico, la relación era otra. El hecho de que el médico se haya transformado en un asalariado, y muchas veces lamentablemente en un pluriempleado, trajo este efecto beneficioso de percibir al enfermero como un colega y como un trabajador más. No obstante ello, la formación que se continúa recibiendo en la Facultad de Medicina sigue marcando diferencia entre el personal médico y el resto del equipo de salud, en algún sentido, subordinado. A pesar de todo, las nuevas generaciones tienden a un proceso de cambio; sobre todo en aquellos médicos comprometidos con el hospital público, que tienen años de trinchera, claramente consideran al enfermero, un compañero. Y a veces también los enfermeros son víctimas de su propio prejuicio con respecto a los médicos. Se trata de crecer como grupo profesional y en este intento, muchas veces no diferenciamos bien cuál es el enemigo”.

Marina Araujo es jefa de Enfermería del servicio de Neonatología del hospital Durand y valora el aspecto humanitario de la profesión: “Hago mucho hincapié en esto en el hospital, para que además de atender al paciente contengan a las madres, eso es muy importante. Y aunque cuesta conseguirlo, de a poco lo vamos logrando. Uno trata de hacer lo mejor para el paciente; se trata de un trabajo en equipo, junto con los médicos”.


Lic. Araujo:
“Tenemos un rol muy importante de contención”

La falta de este recurso humano en los hospitales públicos, hace más difícil la tarea tanto para los enfermeros como para los médicos. Se estima que hay alrededor de 4.500 cargos de enfermería deficitarios en el sistema. Según el Director General de Enfermería: “Esto se debe a una falta de políticas durante los últimos diez años. Las políticas neoliberales fijaron como variable de ajuste el recurso humano; hay muchos cargos sin cubrir de personal profesional y la enfermería no es una excepción. Hubo un vaciamiento de personal y una ausencia de política de recursos humanos consistente. Sumemos a eso la excesiva burocracia y demora para las designaciones. Esto habla, precisamente, yo no diría de ineficiencia burocrática, sino probablemente de una decisión política que tenemos que tratar de modificar”.

La Lic. María Teresa Ricci, que se desempeñó como jefa de Enfermería del servicio de Pediatría del hospital Rivadavia hasta 2003, señala: “Muchas veces tenía que ser mi propia jefa, porque no había personal nombrado; ¿y cómo hacíamos? la gente trabajaba hasta 18 horas por día para poder sacar el trabajo y hacerlo medianamente bien, era agotador. Creo que la única manera de mejorar la calidad de las prestaciones es a través de la formación y la capacitación”.


Lic. María Teresa Ricci,
profesora universitaria de Enfermería

La ley de Ejercicio Profesional estipula dos niveles en enfermería: auxiliar y profesional. En el primero, se ubican los licenciados, que cursan cuatro años y medio como mínimo en la universidad. En el segundo, los auxiliares que cumplen un curso de capacitación (de diez o doce meses) por el que obtienen un certificado. “Si bien ambos tienen tareas diferentes, muchas veces no se respetan por la carencia de personal universitario; los auxiliares no están capacitados aunque tengan las destrezas necesarias para realizar esas tareas”, agrega la Lic. Ricci, que actualmente es  profesora universitaria de la Licenciatura en Enfermería.

El oficio tiene también la gratificación de la tarea cumplida. “Hay que trabajar con el corazón, porque a veces es mucha responsabilidad, pasamos muchas situaciones de estrés; pero la mayor satisfacción es cuando un bebé se va de alta a pesar de haber estado muy mal, o cuando las mamás los traen después de quince años y los ves ya crecidos”, dice Araujo.

Algo está cambiando en la enfermería profesional. Según Ricci, desde la ley del Ejercicio Profesional: “Hay más universidades para formarnos. Mucho se ha hablado de la vocación del enfermero, pero creo que es un estigma que nos ha atravesado y detuvo nuestro propio desarrollo”. ¨