El Alzheimer, un mal que impacta en toda la familia



El Alzheimer afecta tanto a la persona que lo padece como a su grupo cercano, que debe enfrentar cambios profundos en la personalidad de su familiar. Para disminuir sus secuelas es indispensable el diagnóstico precoz y el ejercicio de la memoria

La enfermedad de Alzheimer lleva el nombre del Dr. Alois Alzheimer que la describió en 1906. Es la causa más común de demencia que surge como resultado de un deterioro neurológico y los síntomas más frecuentes se relacionan con pérdida de memoria, confusión, dificultades en el lenguaje, problemas para desarrollar actividades conocidas y cambios en el comportamiento y la personalidad.

El Dr. Ricardo Allegri es neurólogo, jefe del Laboratorio de Memoria del hospital Zubizarreta, investigador del Ministerio de Salud del GCBA y del Conicet y conocedor de este mal: “El Alzhei-mer es una enfermedad degene-rativa del sistema nervioso que determina un deterioro de la memoria avanzando hacia un deterioro intelectual. A partir de los cincuenta años aumenta su prevalencia y a partir de los sesenta afecta alrededor de un 2% de la población y a un 40% a los ochenta años. La prevalencia se relaciona con la edad y tiene formas esporádicas (75%) y familiares (25%)”.


Dr. Ricardo Allegri
 

Si bien la persona que padece de Alzheimer puede llegar a notar cambios en su estado de ánimo o comportamiento, generalmente los que primero se dan cuenta de las dificultades que sufre para desarrollar sus actividades normales son sus familiares. En ese sentido, Allegri remarca: “Los primeros que advierten los trastornos son los familiares y el entorno cercano. El paciente comienza con la pérdida de la memoria pero es frecuente que no sea Alzheimer sino alguna situación depresiva o de ansiedad. Pero en general cuando la familia se percata, hay una trastorno serio, una situación nueva para la persona afectada y entonces es necesario realizar la consulta médica”.

 

El diagnóstico precoz

El Alzheimer no afecta únicamente a la persona enferma sino que involucra también a todo el núcleo familiar que debe ocuparse de los cuidados que se requieren frente al cambio en la vida de quien padece el mal y a las dificultades que sufrirá. La Dra. Nora Fioravanti es médica geriatra y trabajó veintiséis años en el hospital Durand en la unidad de Geriatría: “Es importante realizar un diagnóstico precoz de la enfermedad porque algunos medicamentos actúan sólo en la etapa inicial y dadas las características del Al-zheimer es necesario realizar una educación familiar para aceptar a esta persona que se está deteriorando. Realizando un diagnóstico precoz, se evita el agotamiento del cuidador y una mejor calidad de vida del individuo que padece la enfermedad”.


Dra. Nora Fioravanti

Luego del diagnóstico llega el momento de encarar el tratamiento. El Dr. Allegri cuenta cómo lo desarrollan en el hospital Zubizarreta: “Nosotros contamos con un sector denominado Laboratorio de Memoria. Tenemos aproximadamente cuatrocientos pacientes en seguimiento. Cuando la persona ingresa, se le realiza una consulta neurológica, luego una consulta neuropsicológica, también se le hacen los exámenes complementarios y luego vuelve a ver al neurólogo que es el que confirma el diagnóstico”.

Con respecto al tratamiento, Allegri detalla las diferentes etapas: “Dentro de los tratamientos está el farmacológico, que tiene como objetivo retrasar la progresión de la enfermedad, pero no la detiene ni restablece al paciente a su estado normal. También existe la terapia no farmacológica que se divide en dos ramas: por un lado, el manejo del familiar o del cuidador que se debe entrenar para poder entender lo que le está pasando al paciente y tratar de evitar el estrés que vive la persona encargada de cuidar al enfermo. Y por otro lado, está el recurso de la estimulación cognitiva en la cual, en diferentes sesiones, se trabaja la memoria del paciente y se actúa sobre la familia para que el paciente pueda tener contacto con el exterior y no esté encerrado”.

La Dra. Fioravanti cuenta cómo se debe trabajar con los pacientes para obtener logros: “Los grupos de estimulación de la memoria son fundamentales. El del hospital Durand estaba integrado por un psiquiatra, un médico clínico, un geriatra y un grupo de psicólogas. Como resultado, en la etapa inicial del Alzheimer el enfermo puede reentrenarse para recuperar los conocimientos, pero en el caso de las personas con un deterioro mayor no se obtenienen avances significativos”.

 

El cuidado del paciente

El entrenamiento de la persona que se encargará de estar junto al paciente con Alzheimer es fundamental. Los profesionales recomiendan, a los denominados cuidadores, una serie de pautas para facilitar la tarea: establecer rutinas diarias, mantener la independencia de la persona, ayudar a conservar su dignidad, evitar discusiones, simplificar las tareas, conservar el sentido del humor y estar atento a las medidas de seguridad.

Estas normas ayudarán a llevar adelante una situación que en muchos casos se puede tornar estresante para el cuidador. Fioravanti destaca: “Actualmente, el tiempo de vida del paciente se prolongó y por lo tanto la duración de la enfermedad. En primer lugar, porque hay un acompañamiento terapéutico que antes no existía. Cuando la familia es continente el enfermo vive muchos años y mantiene, dentro de la situación que vive, una cierta calidad de vida. Por eso hay que considerar que los episodios de violencia por parte del enfermo o las agresiones verbales son propias de la patología y eso la familia lo debe comprender, es difícil pero debe entenderse”.


DÍA MUNDIAL DEL ALZHEIMER

El 21 de septiembre se celebra el día mundial del Alzheimer, implemen-tado por la Organización Mundial de la Salud y la Federación Internacional de Alzheimer. El propósito de esta conmemoración es dar a conocer la enfermedad y difundir información al respecto, solicitando el apoyo y la solidaridad de la población en general, de instituciones y de organismos oficiales. En noviembre de 1906, Alois Alzheimer presentó en una reunión de psiquiatría germánica el tema “Una enfermedad característica de la corteza cerebral”, que describía el cuadro de una paciente llamada Auguste D., una mujer de 51 años, procedente de Frankfurt que presentaba pérdida de memoria, desorientación, afasia, apraxia, agnosia, parafasia y manía persecutoria.


ENFRENTAR A UN EXTRAÑO

Una de las claves del tratamiento de la enfermedad de Alzheimer es preparar a quien va a cuidar y acompañar al paciente. En general se trata de un familiar cercano: “El trabajo sobre el cuidador es fundamental   -remarca el Dr. Ricardo Allegri- porque es el que está constantemente con el paciente y hay que tener en cuenta que si es un familiar, la primera sensación es muy compleja ya que conoció a esa persona de una forma y a causa del Alzheimer es totalmente distinta”.