HOSPITAL MUÑIZ 

La lucha contra la tuberculosis

Dres. Abbate y Videla: “La prioridad son las salas de aislamiento”


La reaparición de una especie de tuberculosis multirresistente generó la necesidad de contar con salas especiales de aislamiento. En esta nota, los Dres. Eduardo Abbate y Juan Videla explican las insuficiencias del sector y proponen soluciones

 

Ante un rebrote de una especie de tuberculosis multirresistente en pacientes sin vih, los médicos del área de Tisioneumono-logía del hospital Muñiz se enfrentaron a la necesidad de contar con salas de aislamiento especial. El Dr. Eduardo Abbate, jefe de división Tisioneumonología del hospital y profesor titular de Neumonología de la Facultad de Medicina de la UBA, detalló los comienzos de este tipo de enfermedad: “Lo que pasó en nuestro hospital fue un fenómeno que se repitió en otros hospitales de infectología del mundo. Obviamente, no tendría que repetirse pero sucedió y hubo casos en Nueva York, en Londres y también en Buenos Aires. El repunte de los casos de tuberculosis multirresistente se debe a que convivieron en muestro hospital, con dificultades para el tratamiento adecuado y para el aislamiento, enfermos con un tipo particular de tuberculosis y otros que tenían inmunodepresión por vih”.

 

El trabajo en equipo

A la falta de salas de aislamiento, se suman otras dificultades: carencia de insumos y deficiencia en la planificación edilicia. Para resolver el problema, los profesionales decidieron encarar un trabajo en equipo: “Al principio la alarma fue muy grande; como resultado creamos una comisión, que integramos con el Dr. Videla y otros profesionales, y tomamos algunas medidas que fueron muy importantes. Se creó un flujo de enfermos, se estableció el aislamiento a través de distintas salas y nos preocupamos especialmente en que estuviese asegurada la provisión de drogas para los enfermos, cosa que antes no sucedía”, explica Abbate.

En este punto la respuesta de los profesionales cumplió el objetivo, pero se encontraron con una situación novedosa: “El resultado fue positivo pero observamos que esta cepa particular de nuestro hospital aparece en la comunidad. Y no se da sólo en sujetos con vih sino también en personas inmuno-competentes. Otro de los riesgos es que se presenta en el personal de salud. Frente a esa situación, nos reunimos todos los jefes, hicimos un informe que elevamos a la dirección del hospital y a las autoridades solicitando mejorar las condiciones de aislamiento”, señaló Abbate.

 

La necesidad de las salas especiales

El Dr. Juan Videla, secretario del comité de Control de Infecciones del hospital, aclara cuáles son las soluciones más urgentes: “Necesitamos que el hospital tenga ciertas medidas de seguridad que garanticen que los enfermos estén adecuadamente aislados, para evitar el contagio entre ellos y el personal de salud y así cortar la cadena epidemiológica. Lo que sucede es que en algunos casos un paciente es internado con diagnóstico de tuberculosis y a pesar de que contamos con métodos rápidos, la detección tarda entre 15 y 20 días; si se lo interna en una sala general con pacientes con tuberculosis de otro tipo se pueden producir contagios. Nosotros luchamos para que los enfermos sean alojados en lugares aislados hasta que se conozca qué tipo de tuberculosis tienen. El hospital cuenta con una sala de presión negativa y la intención es que esas áreas se extiendan al sector de tuberculosis. Desde ya que esto se debe hacer con rapidez porque el problema es actual”.

Con relación al pedido que elevaron a la dirección del hospital, Abbate detalló: “Tenemos la promesa de que se van a realizar las obras: vinieron los arquitectos a ver las dos salas que se harían en primer lugar, que estarían listas para principios de 2006, pero actualmente el trámite está demorado”.

En referencia a la falta de insumos, Videla destaca la necesidad en algunos casos de un abastecimiento continuo de los medicamentos: “En algunos momentos tuvimos falta de drogas y en esos casos, las suplantamos con otras, pero al no ser la misma, la bacteria genera nuevas resistencias”.

En primera instancia, los profesionales evalúan la necesidad de contar con 20 camas de aislamiento: “Todo depende de lo que se quiera invertir, pero esto redundaría en menos contagios, menos medicamentos, menos pérdidas de vidas y días laborales que se podrían destinar a otras cuestiones”, dice enérgicamente Abbate.


Finalmente, el Dr. Videla reclamó el apoyo de las autoridades: “Concretamente los reclamos son actuales y urgentes pero lamentablemente los tiempos municipales son muy largos. Porque podemos llevar adelante acciones que impliquen un gasto menor, pero en definitiva la solución es que las salas estén lo antes posible. Teniendo en cuenta que es un grave problema de salud pública apelamos a la sensibilidad de la Dirección de nuestro hospital y de las autoridades de la Secretaría de Salud”. ¨


SALAS DE AISLAMIENTO

El Dr. Juan Videla remarca que por las características del hospital, el aislamiento no llega a ser total: “Por eso, lo que precisamos son salas que contemplen los dos aspectos: el sintomático respiratorio, es decir, que el paciente esté apartado hasta que sepamos qué tipo de enfermedad padece y por otra parte, es necesario el aislamiento hasta que se cumpla el tratamiento y se negativice completamente. Porque los contagios producidos en el hospital son responsabilidad nuestra y de las autoridades sanitarias y en 2004 se contagiaron cuatro trabajadores con este tipo de tuberculosis”.