| Reportaje a:
Dr. EMILIANO GALENDE, ESPECIALISTA EN SALUD MENTAL “MUCHAS VECES MEDICAR ES SACARSE EL PROBLEMA DE ENCIMA” |
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Quién
no escuchó por estas horas frases tales
como “estoy loco”, “no tengo un mango”, “me pasé el día en el
banco”, o palabras como estrés, presión, crisis, incertidumbre, miedo
y ansiedad. Si
se agudiza la crisis, crecen las patologías en salud mental.
¿Es tan directamente proporcional la relación? El Dr. Emiliano Galende,
médico especialista en salud mental y autor de numerosos trabajos sobre
el tema, sostiene: “Hay una relación pero que no comenzó ahora, ni a
partir de las últimas medidas económicas; esto viene ya desde hace tres
o cuatro años para aquí. En los servicios de salud no sólo se está
incremen-tando la demanda, sino que está cambiando el tipo de problemas
que se registran: aumentaron notablemente las depresiones, sin duda muy
vinculadas al tema social, al desempleo y la desocupación; pero también
crecieron mucho las consultas vinculadas a la violencia y fundamentalmente
las relacionadas con las crisis de angustia y de ansiedad”. Parece
de sentido común: cuando una persona pierde su trabajo o tiene problemas
de dinero, se deprime. Pero no es tan sencillo comprender el por qué. ¿Qué
mecanismo se pone en marcha para derivar finalmente en una situación
patológica? “No todos los que pierden el trabajo hacen trastornos
depresivos –explica el Dr. Galende- y por otro lado, no todo el mundo se
deprime del mismo modo; lo que llama la atención últimamente es lo que
se está viendo en los sectores medios, que tenían muy vinculada su
identidad a la profesión o al trabajo. Lo que se produce es un trastorno
de la identidad misma, porque la pérdida del empleo, de la empresa o
del negocio implica la pérdida de una cierta identidad que borra todos
los proyectos del futuro. En esas personas las depresiones son más serias
porque se acompañan a menudo de un cuadro de ansiedad muy importante”. Galende
avanza en una tipología que diferencia las posibles reacciones ante
trastornos de esta naturaleza. “En algunas personas el desempleo genera
desesperanza, de-sinterés y muchas veces vergüenza; lo viven como un
drama más individual, o como un fracaso personal y derivan hacia un grado
de aislamiento social muy fuerte, que es lo que al final alimenta la
depresión. Por otro lado, están los que han tenido siempre una
predisposición depresiva: personas que están sobreadaptadas a la situación
y en la medida que pierden el empleo no tienen capacidad de respuesta.
Creo que este sector es muy importante, lo estamos viendo sobre todo en
Capital Federal y en el co-nurbano. Son personas que se sienten
impotentes, pasivas, sin capacidad de respuesta, a la espera de que alguna
situación se modifique en el afuera”. El
rol de los profesionales de la salud
El
diálogo con el especialista deriva inevitablemente hacia las
posibilidades que tiene un profesional de la salud de abordar estos
conflictos que exceden lo sanitario. Galende analiza el rol del médico
y es categórico: “Es importante no inventar patologías nuevas o
convertir algunos casos en una nueva enfermedad; a veces escuchamos hablar
de procesos de la enfermedad, que por lo tanto piden abrir canales de
tratamiento, y entonces se está sobreindicando medicación. Está
aumentando enormemente la prescripción de antidepresivos, ansiolíticos y
sedantes; de esta forma se patologiza el problema social y la
consecuencia es muy peligrosa porque al final se consolida el proceso de
exclusión social, como si el problema fuera sólo personal. Me parece que
la ayuda que podemos prestar los profesionales en estos casos tiene que
orientarse a recomponer los lazos sociales de la gente”. El
ámbito hospitalario Frente
la problemática en el ámbito hospitalario, con el aumento de la demanda
y la falta de horas médicas, Galende analiza la situación de un
profesional que, desde su lugar, también se angustia y sabe que es poco
lo que puede hacer. “Medicar rápidamente es como sacarse el problema de
encima más que atenderlo; en muchos casos es la manera que tiene el
profesional para poner dentro de su propio ámbito profesional, o sea el
de la enfermedad, un problema del plano social para el que no tiene
respuesta. Es una lástima pero en Argentina no estamos muy preparados
para este tipo de respuestas, porque lo que habría que implementar son
servicios que puedan ofrecer alternativas de tipo comunitario, donde la
gente pueda agruparse y generar espacios colectivos de integración y de
discusión de estas cuestiones”. Para
el final, el Dr. Emiliano Galende alerta sobre las dificultades del sistema
para visualizar y encuadrar problemáticas de la salud mental que con
frecuencia no encuentran su cauce correcto. “Muchas veces el paciente
transita por otros servicios y obliga a un gasto en salud enorme;
pacientes que suelen deambular entre estudios diagnósticos, consultorios
y especialistas; aquí hay una clara responsabilidad del sistema de salud
que tendría que tener una respuesta más racional y saber dirigir la
demanda. Los profesionales de la salud y en especial los de salud mental
están actuando como un colchón, porque el Estado se retiró de una serie
de responsabilidades y los profesionales terminan pagando el costo”. Javier Rubel
CONSEJO
PARA COLEGAS
Galende: “El consejo tiene dos puntas y de algún
modo está referido tanto al modo de atender a los pacientes, como al
profesional mismo: primero hay que escuchar a las personas,
escuchar a los pacientes, y tratar de entender cómo ellos mismos pueden
explicar el sufrimiento por el cual consultan; eso abre a una problemática
social más amplia. En segundo lugar, el médico debe escuchar y proponer
un diálogo sobre eso. No se trata de medicar y responder como médico; el
profesional tiene que implicarse y entender que él también está
compartiendo la misma situación de angustia y de incertidumbre; el diálogo
entre médicos y pacientes que consultan por estas cosas puede ser más
fructífero si no echamos mano demasiado rápido a la receta ¿no?”. |