Reportaje a:

Dr. EMILIANO GALENDE, ESPECIALISTA EN SALUD MENTAL

“MUCHAS VECES MEDICAR ES SACARSE EL PROBLEMA DE ENCIMA”


Es médico y psicoanalista. Dirige la Maestría de Salud Mental Comunitaria en la Universidad Nacional de Lanús. Con 60 años, Emiliano Galende es autor de varios libros, y referente indiscutido a la hora de abordar problemáticas vinculadas al campo de la salud mental. En estos agitados días de medidas económicas e incertidumbre ciudadana, analizó para
Mundo Hospitalario la incidencia del contexto social en las patologías mentales

Quién no escuchó por estas horas frases tales como “estoy loco”, “no tengo un mango”, “me pasé el día en el banco”, o palabras como estrés, presión, crisis, incertidumbre, miedo y ansiedad.

Si se agudiza la crisis, crecen las patologías en salud mental. ¿Es tan directamente proporcional la relación? El Dr. Emiliano Galende, médico especialista en salud mental y autor de numerosos trabajos sobre el tema, sostiene: “Hay una relación pero que no comenzó ahora, ni a partir de las últimas medidas económicas; esto viene ya desde hace tres o cuatro años para aquí. En los servicios de salud no sólo se está incremen-tando la demanda, sino que está cambiando el tipo de problemas que se registran: aumentaron notablemente las depresiones, sin duda muy vinculadas al tema social, al desempleo y la desocupación; pero también crecieron mucho las consultas vinculadas a la violencia y fundamentalmente las relacionadas con las crisis de angustia y de ansiedad”.

Parece de sentido común: cuando una persona pierde su trabajo o tiene problemas de dinero, se deprime. Pero no es tan sencillo comprender el por qué. ¿Qué mecanismo se pone en marcha para derivar finalmente en una situación patológica? “No todos los que pierden el trabajo hacen trastornos depresivos –explica el Dr. Galende- y por otro lado, no todo el mundo se deprime del mismo modo; lo que llama la atención últimamente es lo que se está viendo en los sectores medios, que tenían muy vinculada su identidad a la profesión o al trabajo. Lo que se produce es un trastorno de la identidad misma, porque la pérdida del empleo, de la empresa o del negocio implica la pérdida de una cierta identidad que borra todos los proyectos del futuro. En esas personas las depresiones son más serias porque se acompañan a menudo de un cuadro de ansiedad muy importante”.

Galende avanza en una tipología que diferencia las posibles reacciones ante trastornos de esta naturaleza. “En algunas personas el desempleo genera desesperanza, de-sinterés y muchas veces vergüenza; lo viven como un drama más individual, o como un fracaso personal y derivan hacia un grado de aislamiento social muy fuerte, que es lo que al final alimenta la depresión. Por otro lado, están los que han tenido siempre una predisposición depresiva: personas que están sobreadaptadas a la situación y en la medida que pierden el empleo no tienen capacidad de respuesta. Creo que este sector es muy importante, lo estamos viendo sobre todo en Capital Federal y en el co-nurbano. Son personas que se sienten impotentes, pasivas, sin capacidad de respuesta, a la espera de que alguna situación se modifique en el afuera”.

El rol de los profesionales de la salud

El diálogo con el especialista deriva inevitablemente hacia las posibilidades que tiene un profesional de la salud de abordar estos conflictos que exceden lo sanitario. Galende analiza el rol del médico y es categórico: “Es importante no inventar patologías nuevas o convertir algunos casos en una nueva enfermedad; a veces escuchamos hablar de procesos de la enfermedad, que por lo tanto piden abrir canales de tratamiento, y entonces se está sobreindicando medicación. Está aumentando enormemente la prescripción de antidepresivos, ansiolíticos y sedantes; de esta forma se patologiza el problema social y la consecuencia es muy peligrosa porque al final se consolida el proceso de exclusión social, como si el problema fuera sólo personal. Me parece que la ayuda que podemos prestar los profesionales en estos casos tiene que orientarse a recomponer los lazos sociales de la gente”.

El ámbito hospitalario

Frente la problemática en el ámbito hospitalario, con el aumento de la demanda y la falta de horas médicas, Galende analiza la situación de un profesional que, desde su lugar, también se angustia y sabe que es poco lo que puede hacer. “Medicar rápidamente es como sacarse el problema de encima más que atenderlo; en muchos casos es la manera que tiene el profesional para poner dentro de su propio ámbito profesional, o sea el de la enfermedad, un problema del plano social para el que no tiene respuesta. Es una lástima pero en Argentina no estamos muy preparados para este tipo de respuestas, porque lo que habría que implementar son servicios que puedan ofrecer alternativas de tipo comunitario, donde la gente pueda agruparse y generar espacios colectivos de integración y de discusión de estas cuestiones”.

Para el final, el Dr. Emiliano Galende alerta sobre las dificultades del sistema para visualizar y encuadrar problemáticas de la salud mental que con frecuencia no encuentran su cauce correcto. “Muchas veces el paciente transita por otros servicios y obliga a un gasto en salud enorme; pacientes que suelen deambular entre estudios diagnósticos, consultorios y especialistas; aquí hay una clara responsabilidad del sistema de salud que tendría que tener una respuesta más racional y saber dirigir la demanda. Los profesionales de la salud y en especial los de salud mental están actuando como un colchón, porque el Estado se retiró de una serie de responsabilidades y los profesionales terminan pagando el costo”.

Javier Rubel


CONSEJO PARA COLEGAS

Galende: “El consejo tiene dos puntas y de algún modo está referido tanto al modo de atender a los pacientes, como al profesional mismo: primero hay que escuchar a las personas, escuchar a los pacientes, y tratar de entender cómo ellos mismos pueden explicar el sufrimiento por el cual consultan; eso abre a una problemática social más amplia. En segundo lugar, el médico debe escuchar y proponer un diálogo sobre eso. No se trata de medicar y responder como médico; el profesional tiene que implicarse y entender que él también está compartiendo la misma situación de angustia y de incertidumbre; el diálogo entre médicos y pacientes que consultan por estas cosas puede ser más fructífero si no echamos mano demasiado rápido a la receta ¿no?”.


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