| Reportaje a:Osvaldo Podhajzer,
Científico
"HAY QUE SACAR A LA CIENCIA DEL MENSAJE DE LA DESESPERANZA" |
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Científico del CONICET y de
la Fundación Campomar, y docente en la UBA, Osvaldo Podhajzer realizó
una investigación que significa un importante avance hacia una vacuna
contra el cáncer y que ha tenido reconocimiento internacional. En esta
nota, reflexiona sobre la situación de la ciencia en la Argentina Es científico y su nombre inundó los medios de comunicación durante 10 días. Un trabajo del equipo que dirige fue publicado por la prestigiosa revista norteamericana Cancer Research. Se trata de un importante avance hacia una vacuna contra el cáncer. Tiene un doctorado en ciencias biológicas, dirige el laboratorio de terapia génica en la Fundación Campomar, es investigador del CONICET, consultor del ANMAT y profesor en la Universidad de Buenos Aires. Osvaldo Podhajzer vivió muchos años en Israel y en Europa, pero dice que, a pesar de las dificultades, se puede ser científico en Argentina. Tiene 46 años y dos hijos. Vale la pena compartir sus reflexiones sobre la situación de la ciencia en nuestro país. Podhajzer
todavía se sorprende por la repercusión mediática que tuvo su trabajo.
No logra entender muy bien las causas por las que decenas de periodistas
lo entrevistaron en el último mes. Recibe a diario mails de
investigadores argentinos que, viviendo en el extranjero y entusiasmados
por los resultados de su trabajo, se ilusionan con volver. Sigue sorprendido por la repercusión, aunque reconoce que la prestigiosa Cancer Research es muy exigente para con los trabajos que publica. “Es la revista número uno en el área –dice Podhajzer con orgullo- y es la publicación oficial de la American Asossiation for Cancer Research. Nosotros mandamos el trabajo a principios de este año, y después de una evaluación que duró cuatro meses, nos enviaron una serie de preguntas que tuvimos que responder. Entonces trabajamos un mes más, esperamos otros dos meses y obtuvimos la respuesta positiva”. El trabajo en cuestión significa una luz en el duro camino hacia una vacuna contra el cáncer. Resulta un aporte sustancial desde el campo de las terapias génicas para que quizá, según reconoce Podhajzer, otros equipos terminen armando una vacuna para diferentes tipos de cáncer. Osvaldo Podhajzer disfruta su presente pero no por eso desconoce la realidad de la ciencia en nuestro país. Su particular momento no logra aminorar sus críticas sobre el estado actual de los investigadores argentinos. “La situación en general no es de las que invitan al entusiasmo –asegura con convicción-. El número de postulantes que ingresan al CONICET es muy bajo, los cargos en la facultad para ingresar como profesor están completamente tapados, y si accedés a un cargo, te va a ser muy difícil mantenerte con ese salario, porque por ejemplo un investigador asistente del CONICET gana 850 pesos por mes. Hay que buscar alternativas. Tengo la sensación de que en el Estado todo seguirá así por mucho tiempo, pero en el ámbito privado o en las organizaciones no gubernamentales puede haber cierto interés en lo que estamos haciendo. Yo quiero sacar a la ciencia de este mensaje de desesperanza, de falta de posibilidades, porque si bien es cierto que hay pocas oportunidades, un mensaje que se instala en la sociedad lo que hace es no plantearte perspectivas a futuro. Yo creo que hay una sensación de que nada es posible, y sacar el tema de la ciencia de ese mensaje y llevarlo a otro, donde incluso es posible hacer cosas en el ámbito internacional, creo que vale la pena. Es una decisión personal y conversada con otra gente”. Un año de gestión del gobierno de la Alianza resulta un buen momento para hacer un balance de lo acontecido en el área de ciencia y técnica. Podhajzer tuvo contactos con los cuerpos técnicos de la Alianza y reconoce: “En su momento se habían diseñado proyectos interesantes, pero finalmente no pasó nada. Hubo mucha gente entusiasmada porque habían prometido llevar el presupuesto de ciencia y técnica a cerca del 1% del producto bruto, y no lo han hecho. Eso sería duplicar el presupuesto. Pero si uno ve la política de este gobierno, es la continuidad de lo que se hacía en el gobierno de Menem, por eso no se puede esperar que cambie demasiado el panorama en la Secretaría de Ciencia y Técnica”. Aunque cueste creerlo, trabajos anteriores de este mismo equipo que hoy reconocen en el ámbito internacional, debieron abandonarse por falta de financiación. Podhajzer recuerda: “Teníamos un convenio con una empresa argentina, pero esto es una cosa muy habitual; las empresas pueden decidir no ocuparse más de un proyecto porque tienen muchos. Creo que en este caso las razones fueron que la empresa vendió la parte oncológica a una multinacional, y esto dejó de ser un objetivo. Y pasa que si bien es muy común que esto suceda, en Argentina tiene más impacto porque son pocos los proyectos”. Sigue sin entender muy bien por qué lo buscan de todos los medios. Osvaldo Podhajzer supone que existe una necesidad de encontrar mensajes alentadores, mensajes que digan que todavía es posible hacer estas cosas en medio de la malaria. “Venimos de 10 años en los que todo pasó por el exitismo –reflexiona- hoy no. Hoy hay necesidad de esperanza”. Javier Rubel ¿EMIGRAR O NO EMIGRAR?, EL DILEMA DEL CIENTIFICO Los científicos argentinos siguen viendo con entusiasmo la posibilidad de emigrar. Son bienvenidos en el extranjero y allí la situación es mucho más favorable, incluso hay demanda de profesionales. “Hoy cualquier profesional que termina un doctorado tiene la posibilidad de hacer un postdoctorado afuera –admite Podhajzer-. Los Estados Unidos tienen una escasez de 35.000 personas en ciencias para ocupar cargos. Faltan 35.000 personas porque los egresados se van a las empresas. En Alemania hay escasez de químicos y están captando químicos de Europa Oriental. Es cierto que si querés ir a las mejores universidades tenés que tener las mejores notas. Yo tenía un alumno que se recibió conmigo haciendo la licenciatura con un promedio de 9,7 y hoy está haciendo su doctorado en Rockefeller, y puede entrar en cualquier universidad norteamericana. El mensaje es ‘andate y terminá tu formación afuera’”. |