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MEDICINA DEL VIAJERO Valijas y prevención
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Quienes están a punto de
viajar, por placer o por trabajo, muchas veces tienen dudas respecto del
lugar de destino y de los posibles problemas de salud que pueden llegar a
tener. En el hospital Muñiz funciona el único servicio público de
asistencia al viajero. Para informarse y evitar un mal momento como pocos:
enfermarse en tierras lejanas La
Medicina del Viajero nace como especialidad médica a principios de la década
de 1980. Al comienzo, su orientación estuvo dirigida a los aspectos
relacionados con la prevención de enfermedades y situaciones
potencialmente peligrosas a las que se exponen quienes viajan a lugares
con geografía, ecología, clima y cultura diferentes, sobre todo el grupo
de los turistas. Sin embargo, a posteriori se agregaron nuevas áreas
de trabajo vinculadas con el desplazamiento de personas entre países por
razones diferentes al turismo: refugiados por las guerras, misioneros,
personal de fuerzas de paz, trabajadores temporarios, estudiantes o
peregrinos; grupos que en ciertas ocasiones constituyen verdaderos
problemas de salud pública en virtud del gran número de personas, las
condiciones inhumanas de vida a las que se enfrentan y la consecuencia más
temible que es la aparición de epidemias con alta morbi-mortalidad. La especialidad, surgida como un natural desprendimiento
de la medicina tropical, también trabaja sobre el diagnóstico y el
tratamiento de patologías adquiridas en viajes y que, en ocasiones, se
manifiestan al regreso al país de origen. El hospital Francisco J. Muñiz es el único en el área
metropolitana que cuenta con un servicio de Medicina del Viajero, que
funciona desde hace más de una década en el Centro Municipal de Patología
Regional y Medicina Tropical, creado en 1984 y consolidado en los últimos
años con el trabajo de un equipo multidisciplinario. Tomás Orduna, médico infectólogo, es el coordinador
de este grupo: “El servicio se sistematiza a partir de 1995, pero ya veníamos
trabajando: en 1993 había 60 consultas anuales y pasamos a tener, en el año
2000, más de 3.400. Mucho tuvo que ver una campaña de difusión del
servicio en todos los hospitales de la Ciudad que hicimos en 1999. Y otra
cosa que creo que influyó en el crecimiento de la demanda es la atención
personalizada que brindamos, con consultas que llevan entre 30 y 40
minutos por paciente”. A
comienzos de los años 90 se crea la Sociedad Internacional de Medicina
del Viajero, entidad que desde hace cinco años integra el servicio del Muñiz.
En América Latina hay sólo seis centros de medicina al viajero
reconocidos. El peso
del servicio creció con el modelo económico y específicamente
cambiario. Con la paridad peso-dólar, los destinos con más consultas
eran Brasil, el Caribe, México, Sudáfrica, el sudeste asiático, India,
Bolivia, y Machu Pichu y Cuzco en Perú. Por estos días, devaluación de
por medio, la demanda bajó mucho y también cambiaron los destinos y los
motivos del viaje: menos turistas y más viajeros que emigran en busca de
mejores condiciones de vida. La capacitación de quienes trabajan en este servicio debe ser
permanente y multidisciplinaria. El Dr. Tomás Orduna explica: “Hay
cosas fundamentales como el conocimiento de geografía, o la ubicación en
tiempo y espacio; cuando un paciente dice me voy a ir a Vietnam, a Camboya
o a Birmania, hay que poder ubicarse mentalmente y, dentro de ese país,
saber si estamos hablando de la capital o de otra ciudad, que muchas veces
marca diferencias importantes desde lo sanitario. Y también –amplía
Orduna- hay conocimientos muy necesarios
relacionados con la medicina infectológica general, como la
medicina tropical, la epidemiología, la clínica médica, y la vacunación.
Sobre la base de estos pilares hay que actualizarse respecto de posibles
cambios en las normativas vigentes en cada país, para saber, por ejemplo,
si piden una nueva vacuna para ingresar”. A estos fines colabora el
estar integrado a una red internacional. El cruce de información es
permanente: hay un
conjunto de 600 profesionales que plantean y solucionan interrogantes a
través de un grupo que funciona vía internet. En
el servicio trabajan seis médicos in-fectólogos, una enfermera
especializada y un biólogo que colabora en la identificación de
insectos, ofidios y arañas.¨ RECOMENDACIONES
PARA VIAJAR Las
recomendaciones al viajero se agrupan en cuatro tópicos principales: Medidas generales: prevención de accidentes
(los de tránsito constituyen una de las primeras causas de muerte en
viajeros), jet lag (síndrome secundario al cambio de husos
horarios), protección solar, problemas relacionados con la altitud y con
enfermedades preexistentes, sexo seguro, picaduras de insectos, riesgo de
las actividades deportivas o recreativas, entre otras. Inmunizaciones:
se establecen criterios individualizados de vacunación de acuerdo a las
características propias del viajero y a factores relacionados con el
destino geográfico y las reglamentaciones internacionales. Profilaxis
de malaria: los dos pilares básicos en
la prevención son la profilaxis con medicamentos y la reducción de la
exposición al vector (mosquito Ano-pheles), a través del uso de
repelentes, insecticidas de ambiente y mosquiteros. Es una de las
enfermedades con mayor morbimortalidad en los viajeros a áreas tropicales
o subtropicales. Prevención de la diarrea:
es el problema de salud más frecuente en un viaje y afecta a entre el 20%
y el 60% de los viajeros a zonas tropicales. La incidencia se encuentra en
estrecha relación con el lugar geográfico visitado y con la conducta
alimentaria. Las bases de la prevención son la educación acerca del
consumo adecuado de alimentos y bebidas, y las normas de higiene básicas. PARA DERIVACIONES Los profesionales que
quieran derivar pacientes al servicio de Medicina del Viajero, deben
solicitar turno personalmente o vía telefónica al 4305-0357 ó
4304-3380, interno 231. La atención en
consultorio es de 9:00 a 12:00 los martes, jueves y viernes. |