REPORTAJE


DR. PEDRO CAHN

“Nuestro sistema de salud es darwiniano: selecciona a los más aptos”

Acaba de ser electo presidente de la Sociedad Internacional de Sida. Es sin dudas una de las voces más autorizadas para hablar de VIH en nuestro país. Asegura que la vacuna contra el sida sigue estando tan lejos como hace diez años, pero reconoce avances muy importantes en el tratamiento de la enfermedad. En diálogo con Mundo Hospitalario, el jefe de Infectología del hospital Fernández y director de la Fundación Huésped, Dr. Pedro Cahn, ofrece un panorama de la situación en nuestro país

El Dr. Pedro Cahn es una de las personalidades más autorizadas para hablar de sida. Hoy, lo alegran: el avance científico en materia de tratamiento del VIH, el nivel de los médicos argentinos que trabajan en sida y los pacientes que lograron volverse crónicos y rearmar sus vidas. Muchas otras cosas le quitan el sueño: lo lejos que parece seguir estando una posible vacuna, el dramático crecimiento del número de casos en Argentina y en el mundo y sobre todo, la falta de voluntad política para plasmar en hechos concretos, las bonitas declaraciones de tantos funcionarios que deberían establecer estrategias en prevención y tratamiento del sida.

Cahn insiste una y otra vez en la relación que existe entre el sida y las condiciones socioeconómicas: “En EE.UU. por ejemplo, un niño que nace del vientre de una madre negra o latina tiene doce veces más chances de nacer con VIH que un niño que nace del vientre de una madre blanca; y está claro que la raza no tiene nada que ver, sino que lo determinante son las condiciones sociales, las condiciones generales de vida de la gente. Lo mismo es aplicable en nuestro país”.

¿Cómo podría definir al sistema sanitario argentino? “Es un sistema de puertas abiertas, recibimos a todo el mundo: se atienden pacientes de Capital Federal, pacientes de provincia, incluso pacientes que vienen de países vecinos y son todos bienvenidos. Ahora, si el paciente no asiste a la consulta, el sistema de salud no se ocupa. Así, los sectores excluidos -fruto de lo que han sido largos años de políticas cada vez más injustas en términos de la distribución de la riqueza y que han generado esta enorme brecha que hay hoy en la sociedad- no sólo están excluidos de tener un trabajo, tampoco tienen educación, ni acceso a la salud. Además carecen de pautas culturales necesarias como para detectar los signos de alarma que permitan tener una consulta temprana. Y entonces resulta ser que estos pacientes llegan al hospital y se diagnostica su infección, pero tardíamente, cuando ya una buena parte de la ventana de oportunidad para tratarlo se ha perdido. Es muy importante entender esto porque, por ejemplo, en el hospital Fernández hace cuatro años que no nace un chiquito con VIH: bravo, excelente, eso es fruto de una muy buena atención de las mujeres embarazadas y de que usamos terapia antirretroviral como corresponde a las mujeres embarazadas. Pero nos corremos unos pocos kilómetros y vamos a La Matanza o a Guernica, que son los hospitales con los cuales estamos trabajando en red, y resulta ser que un 40% de las mujeres no cumplen con las consultas prenatales que recomienda la Organización Mundial de la Salud. Y en algunos hospitales del Gran Buenos Aires, la mitad de las mujeres llegan en trabajo de parto sin haber tenido ninguna consulta previa. Nuestro sistema tiene esta característica, es de puertas abiertas pero al mismo tiempo es darwiniano: selecciona a los más aptos. ¿Y quiénes son los más aptos? Los que tienen dinero suficiente para viajar en colectivo o en tren, y a veces necesitan dos o tres medios de transporte para llegar al hospital”.

Los números de la infección

Hay también números que le quitan el sueño al Dr. Cahn. Números que no aparecen demasiado en los grandes medios. Por ejemplo, el 30% de los casos de infección por VIH que se diagnostican en el hospital Fernández corresponden a pacientes en estadio avanzado de la enfermedad. Pero es imposible saber realmente cuántos pacientes ni siquiera acceden a la consulta. El 95% de la población mundial que merecería tener tratamiento para VIH, no tiene la posibilidad de recibirlo. “En relación al tratamiento -explica el Dr. Cahn- se ha avanzado mucho, no hay ninguna enfermedad en la historia de la medicina donde el avance haya sido tan rápido. Pero al mismo tiempo, esos adelantos están al alcance de muy poca gente. Estamos hablando de una patología que tiene la característica de ser crónica, una patología con la cual se puede convivir. Necesitamos medicamentos que tengan características más amigables: que sean más sencillos de tomar, que requieran menos dosis, que sean menos costosos. Pero en el terreno terapéutico es enorme lo que hemos avanzado. Ahora, si todo ese progreso lo guardamos en el placard y no se lo damos a los que lo necesitan... Evidentemente, no es por falta de alimentos que la gente se muere de hambre en el mundo, sino porque los alimentos no llegan a quienes los necesitan. Con la medicación pasa lo mismo”.

Hay más números que entristecen a los especialistas. Se estiman entre 42 y 43 millones las personas infectadas en el mundo, con un agregado de 15 mil nuevos casos por día, sobre todo en Europa Oriental, Asia y África. En Argentina se estiman unos 160 mil casos, también en crecimiento continuo.

Pedro Cahn vuelve, no puede evitarlo, sobre su obsesión: “Lo único que distingue al sida de otras patologías -enfatiza- es que existe un virus que se llama VIH. Punto. Todo lo demás tiene que ver con las condiciones generales de vida de la humanidad. Si no entendemos eso, aun cuando mañana aparezca la vacuna mágica que cure el sida, la pregunta seguirá siendo: ¿cuál va a ser la próxima epidemia? Son las condiciones de vida las que generan la posibilidad de aparición de este tipo de patologías”.

Pero si alguien supone que el Dr. Pedro Cahn es puro pesimismo, él mismo se encarga de desmentirlo: “Lo que no tenemos que perder de vista es que cuando nosotros comenzamos a atender esta patología, hace ya 22 años, los enfermos se nos morían, todos. Hoy tenemos enfermos que han rearmado sus proyectos, sus vidas, han formado parejas, están creciendo como personas. Sentir que uno aportó su grano de arena es una satisfacción personal muy grande”. ¨

Javier Rubel


LOS HORARIOS DE ATENCION EN EL HOSPITAL

Dice Pedro Cahn: “La señora que trabaja limpiando casas todos los días, solamente puede ir al hospital el sábado a la tarde. Y el sábado a la tarde sólo funciona la guardia. Lo que tendríamos que pensar es cómo hacemos para tener consultorios habilitados los sábados, los domingos. Por supuesto, pagándole al médico lo que corresponde. Tenemos los horarios de los hospitales organizados de acuerdo a los tiempos que le convienen al sistema, y no a los que les convienen a los pacientes.”


EL SIDA Y LA FALTA DE VOLUNTAD POLITICA

Pedro Cahn no ahorra críticas a los responsables de las políticas sanitarias. Y es por eso también que una de las máximas autoridades internacionales de sida, el Dr. Julio González Montaner, lo reconce como líder en la materia.“Sin duda, a nivel mundial falta voluntad de los dirigentes políticos -afirma Cahn-. Si  pusieran en práctica lo que han escrito en sus declaraciones, no habría en este momento personas muriéndose de hambre o sida. Hay documentos muy lindos, palabras bien escritas, como el Fondo Global o la iniciativa para el año 2005 de contar con tres millones de pacientes bajo tratamiento. Todo verso, porque en realidad no se concreta en la práctica”. 


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