Reportaje a:

Dr. Marcos Meeroff

"TENEMOS UNA MEDICINA TECNOLOGIZADA AL EXTREMO"


Acaba de cumplir 91 años y no parece, es el mismo de siempre pero con más convicciones todavía. Defensor a ultranza de la relación médico-paciente, la medicina social y un estado activo en políticas sanitarias, el Dr. Marcos Meeroff derrocha optimismo y coherencia. En esta nota, una radiografía de su pensamiento

Entrevistar al Dr. Marcos Meeroff es un privilegio profesional. Está claro de entrada que no intentará ocultar nada, que no tiene intereses oscuros en sus respuestas. Y que lo que dice, lo dice de corazón y con la sana intención de beneficiar a la comunidad en la que está inserto.

“Pensar en el cambio de este sistema es una utopía pero depende de las actitudes que tomemos”, dice el Dr. Marcos Meeroff, sereno, pausado, sin dudas posibles. Comenzó a ejercer la medicina en 1933 y desde siempre militó por los derechos de los pacientes. La relación entre medicina y ética obsesionó cada uno de sus trabajos y se ganó el respeto de sus colegas a fuerza de hacer coincidir sus palabras con sus acciones cotidianas.

“La medicina que tenemos en nuestro país –afirma categórico- puede ser perfectamente rotulada como medicina-negocio. Una medicina a cargo de grupos privados, con pocos beneficios para la gente y precios muy caros. En ese marco, el médico no tiene opciones y tiene que obedecer lo que deciden los llamados gerenciamientos de la salud. Lo que se ofrece es una medicina barata; si eso alcanza para solucionar el problema del paciente, bien; y si no... allá él”.

Podría pensarse que el paso de los años erosiona ideales. Pero no siempre es así. En el caso de Meeroff, y a pesar de la creciente perversidad del sistema, sucede todo lo contrario. Él insiste: “Necesitamos revertir esta situación y recuperar la función social de la medicina. Dicho en otras palabras, es preciso que el Estado recupere el dominio de todas las instituciones y, sobre la base de legislaciones acordes, organice un sistema que responda a las necesidades de la gente: prevención y curación. Se puede conseguir y hay muchísima gente detrás de esta idea. Basta repasar números anteriores de Mundo Hospitalario”.

Marcos Meeroff reconoce las dificultades que una sociedad como la nuestra impone al sector salud. Sabe y admite que la salud no puede ser una isla en este contexto so-cioeconómico. Pero a la vez reconoce problemas perfectamente modificables, con soluciones posibles: “Tenemos una medicina tecnologizada al extremo, casi una tecnolatría. Y por otro lado un Estado ausente. ¿Quién reemplaza al Estado? Entidades privadas. Asistimos a una privatización en todos los órdenes de nuestra sociedad que, con el correr del tiempo, ejerce una presión sobre la sociedad cada vez más grande”.

¿Hay que esperar la llegada del desarrollo para soñar con mejoras en el sistema de salud? Para el Dr. Meeroff no necesariamente: “Está claro que la torta está mal distribuida. Es cierto que hay decisiones que se toman fuera del país y que muchos funcionarios se encuentran con imposibilidades impuestas desde afuera cuando asumen sus cargos. Pero también es cierto que hay dinero suficiente como para asegurar una atención adecuada para todos sin excepción alguna. El dinero destinado a salud no es el que uno quisiera, pero manejado con honestidad, debería alcanzar”.

En el año 90, Meeroff publicó el libro “Medicina antropológica” y hace tres años fundó la Sociedad de Medicina Antropológica que cuenta con grupos de trabajo muy amplios. “Creo que es fundamental insistir en la necesidad de una medicina antropológica, una medicina integral o medicina de la persona. El estudio del ser humano en su integridad psíquica y social es un déficit actual que preocupa. Tenemos que reemplazar el modelo biológico por uno mucho más amplio que contemple al paciente como un ser pensante, con emociones y sentimientos. Y este reclamo no es nuevo. Ya en la década del ´50 el Dr. Escardó pregonaba estas ideas y por ello hace unos meses le hicimos un homenaje, porque lo consideramos el pionero de la medicina antropológica en nuestro país”.

Javier Rubel


MEDICINA Y ANTROPOLOGIA

“En la Facultad de Medicina ha habido cambios, pero muy parciales. Nuestra pretensión es un cambio mucho más profundo y global. A pesar de las modificaciones introducidas, las materias humanísticas y sociales siguen representando un porcentaje muy bajo respecto del total de las materias. Y el cambio tiene que empezar desde la formación, posibilitando que, a la par de las técnicas, los estudiantes accedan a las ciencias sociales y hu-manísticas”, señala Meeroff.


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