Virginia Innocenti, protagonista de Hospital PUblico

 

“Los médicos se sienten identificados con el programa”

 


Por la pantalla de América TV se emite Hospital Público, un ciclo que intenta reflejar personajes y situaciones típicas del ámbito hospitalario. La actriz Virginia Innocenti interpreta a una médica ginecóloga; en esta entrevista habla de cómo se preparó el elenco, cómo se supervisan los guiones y de cuál es el abordaje de ciertas problemáticas a través de un programa que pretende formar conciencia sobre la importancia del hospital

Virginia Innocenti personifica en Hospital Público a la Dra. Valeria Quiroga, ginecóloga que aspira a ser jefa de guardia del hospital en el que trabaja. El ciclo, que se emite por América TV los martes a las 23:00 e intenta reflejar personajes y situaciones típicas del ámbito hospitalario, está protagonizado además por Mauricio Dayub, Natalia Lobo y Pablo Rago.

La Dra. Quiroga está casada, atraviesa una crisis matrimonial, y tiene dos hijos, de doce y ocho años, a los que no les dedica demasiado tiempo. Vive con pasión para su trabajo en el hospital. Cualquier semejanza con la realidad, es intencional. “Yo fui la primera convocada por Edi Flehner (NR: director del ciclo) -cuenta Innocenti-; me dijo que tenía una idea para un programa, que iba a tratar sobre lo que pasa en los hospitales; y la verdad es que yo hacía tiempo que estaba esperando que me hicieran una propuesta en televisión que me sedujera. Lo que realmente me atrapó fue la óptica desde la cual se quería encarar el proyecto. Si bien es una ficción, es también la posibilidad de mostrar la realidad de una situación que conozco de cerca y que se vive en muchos hospitales. De alguna manera, me parecía que era bueno que existiera un programa así para que la gente tomara un poco más de conciencia de la difícil situación en la que trabaja la mayoría de los médicos en los hospitales públicos”.

El año pasado, Innocenti tuvo una primera aproximación al tema durante el rodaje de Iluminados por el fuego, el film de Tristán Bauer que incluyó varias escenas en hospitales públicos de la zona sur del conurbano bonaerense. En aquella oportunidad, la actriz pudo conversar con los médicos, ver el trabajo en las guardias, recorrer más de una vez los pasillos de los hospitales. En definitiva, tomó contacto con la dura y conmovedora realidad de un hospital. Fue esa experiencia la que para Innocenti resultó de vital importancia.

Hospital público se filma en un hospital, pero en un área acondicionada para la filmación y restringida al público, por lo que el contacto con el “mundo real” no es cotidiano ni permanente. “En las semanas previas al inicio de la filmación yo estaba realmente preocupada -advierte Virginia-, porque este personaje tiene el plus de tener que ser creíble, no es una ficción pura-pura; necesitaba tener conocimiento de causa. No era ni es cualquier papel. Hay de por medio ciertos temas, una terminología, determinadas actitudes que tienen que ver con la profesión misma; me sigue preocupando mucho que sea creíble. Los médicos con los que nos comunicamos reconocen que se identifican con el ciclo”.

El elenco tuvo numerosos encuentros con profesionales del equipo de salud con el fin de conversar sobre las dudas de los diferentes roles que les fueron asignados. Los actores, incluso, participaron de un curso de emergentología y asistieron como observadores a guardias, intervenciones quirúrgicas y distintos tipos de consultas. Un comité integrado por tres médicos ejerce la tarea de supervisar los guiones y, si alguna delicada situación lo requiere, asisten a las jornadas de rodaje. Allí las recomendaciones van desde qué palabras conviene utilizar en los diálogos entre colegas, hasta la forma en que se dispone el instrumental en una cirugía,  la manera de tomar un bisturí o de ponerse el barbijo. En el caso de Inno-centi, como su personaje es una tocogi-necóloga, tuvo que asistir a dos partos, uno natural y otro por cesárea, experiencia que, sin duda, la marcó y mucho. “Pensé que me iba a impresionar demasiado -confiesa-, pero hablando con los médicos y estando en los lugares, me di cuenta de que algunas cosas me daban más impresión cuando las hablábamos, o en los guiones cuando los leía, que cuando estaba en el lugar. Pero la verdad es que me pude hacer cargo de la situación y ver cómo se manejan los médicos en la realidad, traté de absorber mucho de la naturalidad con la que ellos conviven con cosas que, para uno, son tremendas; eso era lo que yo tenía que absorber”.

Con sus más y sus menos, por el ciclo desfilaron buena parte de las problemáticas hospitalarias de todos los días. Sin pretensión alguna de convertirse en un programa documental, a lo largo de los capítulos pudieron verse conflictos gremiales, falta de insumos, competencia sana y de las otras entre colegas, solidaridad, violencia social y familiar, adicciones a las drogas, madres adolescentes, hamburguesas contaminadas, anticonceptivos, romances, luchas por un cargo y tantos otros. Virginia Innocenti, sin embargo, destaca lo que a ella más le impactó de su encuentro con esa realidad: la capacidad del equipo de salud para dar batalla diaria frente a tanto dolor y tanta injusticia. “La verdad es que entran tantos casos por día a un hospital que uno no podría resistir sin poner una barrera. La vida sería imposible de sostener si uno se implicara tanto; creo que los médicos tienen que tener un mecanismo de defensa muy fuerte, como una asepsia frente a situaciones límites, que es lo que les permite actuar con la frialdad necesaria. De todas formas, no todos los médicos son iguales, es como en todas las profesiones; y eso es algo que el programa también intenta mostrar: hay gente que está mucho más comprometida que otra con la salud”.¨

Javier Rubel


FICHA PERSONAL

Profesión: actriz

Datos personales: 37 años, soltera, sin hijos

Personaje: Dra. Valeria Quiroga, tocoginecóloga


LOS FUNDAMENTOS DE HOSPITAL PUBLICO

El siguiente texto pertenece a la gacetilla de prensa que América TV difundió al momento de inicio del ciclo:

Hospital Público da cuenta de la abnegada, casi quijotesca lucha de miles de médicos, instrumentistas y enfermeras, que todos los días y en medio de las condiciones más adversas, dan todo de sí en favor de la salud de los argentinos (...) Allí conviven hombres y mujeres que se juegan enteros por el bien más preciado, por el único que no se compra, que no tiene valor de mercado: la vida. Hombres y mujeres que, a fuerza de pura vocación de servicio, renuncian incluso a sus propias vidas por salvar la ajena. Hombres y mujeres de todo tipo y condición social, que no hacen diferencias a la hora de ganarle a la muerte. Hospital Público no es más -entonces- que una proyección de nosotros mismos; de nuestros sueños, de nuestros pequeños combates diarios. Un lugar en el que el silencio y vacío dejado por quien se va, será colmado siempre por el victorioso y ávido de vida llanto de un niño que llega”.


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