| Reportaje a:
Dr. Eugenio Semino, Defensor de
la Tercera Edad de la CBA
"ESTAMOS EN PRESENCIA DE UN VERDADERO GERONTOCIDIO" |
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Menuda tarea la del ombudsman de la Tercera
Edad de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, Dr.
Eugenio Semino, que recibe entre 400 y 500 quejas y consultas diarias.
Si nuestros mayores habitualmente son maltratados, las últimas semanas se
han encargado de ratificar la tendencia. Ajuste, reducción de haberes,
quita de beneficios, cese de servicios, conflictos con las farmacias y
siguen las firmas. Semino tiene contacto diario y directo tanto con el
sufrimiento de los mayores, como con funcionarios y encargados de diseñar
políticas públicas para el sector. Por eso no duda al señalar: “En términos
de lo que ha sido el último ajuste, a través de ley 25.453 y del decreto
896, se han conculcado los intereses y los derechos de la tercera edad en
general. La quita del 13% se ha hecho extensiva a todo tipo de beneficios,
inclusive en muchos casos a aquellos que están por debajo de los 500
pesos anunciados por el Gobierno Nacional y algunos subsidios por
discapacidad y otro tipo de asistencia”. En la ciudad de Buenos Aires la situación es atípica. El
Gobierno porteño no aplicó las reducciones pero los jubilados residentes
en la Capital perciben sus haberes de cajas nacionales, y entonces han
sido damnificados. Por ello recurren a la Defensoría. Semino busca la
forma de interceder. “Esta medida es realmente conculcatoria de los
derechos adquiridos de los jubilados -insiste-, pero a la vez pone en
grave riesgo la subsistencia de los jubilados en virtud de que la canasta
familiar, en términos de la cobertura a sus necesidades básicas, está
precisamente en 500 pesos. Además hay organismos que dan una prestación
deficitaria, como el PAMI, por el que tenemos una innumerable cantidad de
demandas cotidianas, o Desarrollo Social de la Nación, por ejemplo, que
en el mes de junio ha cortado sus subsidios para alojamiento. En realidad,
lo que vemos es que los derechos del sector se conculcan en forma
realmente múltiple, sistemática y progresiva”. Quejas que crecen
Los números hablan por sí solos. A fines de 2000, en las
oficinas del Dr. Semino se iniciaban cien actuaciones por día. A
principios de este año la cifra trepó a 150; y en las últimas semanas
se reciben entre 400 y 500 denuncias diarias. Alrededor del 40% de las
actuaciones está relacionado con problemas de falta de atención en términos
de salud: falta de entregas de medicamentos y prótesis, cese de
servicios y demoras en la atención. Semino insiste en denunciar el descuido hacia los ancianos
desde hace años. Recuerda: “Personalmente en el Congreso Mundial de
Geriatría de 1995 advertí que en Lati-noamérica hay un verdadero
gerontocidio y esto, obviamente, es extensivo a la realidad
argentina”. Las denuncias más habituales están relacionadas con
cortes periódicos de servicios, de prestaciones diversas del PAMI,
internacio-nes geriátricas que tienen entre ocho meses y un año en
espera, o problemas con la medicación oncológica, con circuitos muy
complejos por lo que hay que recurrir a la vía del amparo judicial para
que la medicación se provea. También ocupa un lugar importante el tema
de los dializados, debido a que la interrupción de los tratamientos pone
en riesgo la vida de los pacientes; o la suspensión de intervenciones
quirúrgicas programadas, producto de la falta de pago. El Dr. Eugenio Semino remarca: “El PAMI está con un
atraso de cuatro o cinco meses en los pagos, y eso se traslada a una
atención deficiente que en muchos casos se suspende; y por otro lado está
el padecimiento de los trabajadores del sector de la salud que sufren
demoras en los cobros de sus haberes. En muchos casos se dan pagos
parciales o a cuenta de magros salarios, lo cual también repercute sobre
la atención de la gente, por más buena voluntad que se ponga”. Cuando hablamos de adultos mayores, el retraso de una
prestación pone en riesgo la posibilidad de curación del paciente; en
muchos casos, patologías realmente sencillas, no tratadas a tiempo,
terminan con complicaciones que son muy costosas en términos de la
salud del paciente y costosas también para el sistema de salud. Por
eso, en palabras del Dr. Semino: “El adulto mayor y los trabajadores de
la salud son rehenes de esta situación”. Javier Rubel EL CAMINO QUE SIGUE UNA DENUNCIA
El Dr. Semino explica brevemente para qué sirve hacer una presentación en
la Defensoría: “Como organismo de garantía
permite generar la suficiente presión sobre los organismos
responsables para que respondan y den soluciones. A su vez siempre tenemos
abierta la vía judicial en términos de amparo, y en ese sentido muchos
jueces son concientes y proclives a contemplar este tipo de situaciones
para remediarlas. Una vez que recibimos la denuncia se genera una actuación
interna, se le da vista al organismo pertinente, y por vía de oficio se
requiere la solución del problema; se emite una recomendación, o una
exhortación en caso de organismos públicos, y de no tener una respuesta
satisfactoria, directamente se recurre a la justicia. El nivel de
satisfacción de la demanda que recibimos está entre un 60% y 70%, lo que
habla a las claras de algún tipo de respuesta favorable a partir de la
intervención de la Defensoría del Pueblo”. |