| Reportaje a:
Dr. Julio Sergio Gozalez
Montaner, Especialista en SIDA
"EL SIDA NO ES UNA EPIDEMIA, ES UNA CATASTROFE MUNDIAL" |
![]() |
|
El Dr. Julio Sergio González Montaner
es un referente internacional indiscutido en materia de sida. Nació
hace 45 años en Argentina, pero hace 20 partió hacia Canadá, atraído
por las posibilidades que le ofreció el Sistema Nacional Integrado de
Salud. Desde entonces investiga la enfermedad en el Saint
Paul´s Hospital y su nombre está vinculado con
los avances científicos más importantes en el mundo. Este mes participó
en Buenos Aires de la Primera Conferencia en Patogénesis y Tratamiento
del Hiv, encuentro organizado por la Sociedad Internacional de Sida
por primera vez en una ciudad latinoamericana. En diálogo con Mundo
Hospitalario, explicó los avances y los retrocesos de la lucha contra el
sida. “Los tratamientos sólo solucionan la punta del iceberg” González Montaner se esperanza con los avances clínicos en materia de
diagnóstico y tratamiento. Repite hasta el cansancio que el sida ha
dejado de ser una enfermedad velozmente mortal para pasar a ser crónica
y controlable. Sin embargo, ese optimismo da paso a su otra visión,
la pesimista, sobre la enfermedad. González Montaner, en su actividad
diaria, se dedica al aspecto clínico, tratamiento de la enfermedad,
desarrollo de nuevas drogas: “En ese sentido –dice- en los últimos años
hemos hecho un gran progreso, hemos visto un cambio radical: el sida pasó
de ser una enfermedad que era rápidamente letal, incurable, inmanejable,
a una situación en la que la mortalidad ha caído drásticamente. En
Canadá, por ejemplo, cayó más allá del 95% desde 1994. Por ese lado,
tengo cierto optimismo”. “El 90% de los contagios ocurre en el mundo en desarrollo” Sin embargo, González Montaner dedica mucho más tiempo a fundamentar
su pesimismo y sus preocupaciones: “Los tratamientos solucionan la punta
del iceberg, pero en realidad el verdadero problema, la prevención,
está desatendido. La cuestión es mejorar el estado social y político,
la situación económica de aquellos que tienen menos ventajas. En la
medida en que la gente no pueda tener control sobre sus decisiones
diarias, el problema de la transmisión sexual, el problema de la opresión
sexual y el uso y el comercio del sexo, va a continuar diseminando la
enfermedad en una forma nefasta. Tenemos registro de 16.000 infecciones
diarias, el 90% ocurre en países en desarrollo, y la mayoría de las
infecciones en gente de 15 a 40 años. Es el sector productivo el que
tendría que liderar el desarrollo de esos países, pero cuando uno mira
la pirámide de población de las zonas que están más afectadas ve que
se está produciendo un deterioro impresionante”. “En Canadá hay un 100% de cobertura” “En Canadá –analiza González Montaner- existe el Sistema Nacional
Integrado de Salud con una cobertura del 100% para todos los ciudadanos.
En la mentalidad del canadiense, la responsabilidad de que el enfermo
tenga acceso al tratamiento es compartida: el individuo que está
infectado tiene una responsabilidad determinada, pero el sistema no se
lava las manos. Sin embargo, la prevención continúa siendo un tema difícil
para nosotros, no la tenemos bien controlada. La gente cree que porque hay
tratamientos se soluciona el problema y eso es incorrecto. Los
tratamientos funcionan en el sentido de que la gente no se muere a corto
plazo y tiene un ritmo de vida mucho mejor, pero las limitaciones del
tratamiento son muy importantes”. A la envidiable situación canadiense Gon-zález Montaner contrapone la
realidad argentina: “Ha habido un gran progreso en el manejo del sida en
la Argentina y la pauta de ello es que la Sociedad Internacional de Sida
ha dispuesto hacer aquí un congreso. En ese sentido ha habido una evolución
muy importante, pero hay mucho para mejorar a nivel del sistema de salud.
Al mirarlo desde afuera da la impresión de que la evolución del sistema
no favorece el desarrollo de una buena medicina; el sistema está
fragmentado, con distintos intereses y coberturas incompletas. Es en ese
sentido que el modelo canadiense es muy interesante; yo he sacado ventajas
de ese modelo, creo que hay que mirarlo muy de cerca porque favorece el
tratamiento y una atención médica de primera calidad”. “No es más una epidemia, ni una pandemia, el sida es una catástrofe” “Es
muy sencillo –dice González Montaner sin dudar–, con el sida hacemos
algo ahora o lo hacemos más tarde; y si lo hacemos más tarde, nos va a
costar el doble o diez veces más y el sufrimiento y el daño que va a
provocar será mucho mayor. No sé si hay voluntad internacional de
solucionar el problema, pero que la situación está mejor hoy que hace un
año, no me cabe ninguna duda. El mundo se está abriendo al tema; que las
Naciones Unidas hayan declarado al sida como una amenaza global a la
estabilidad del mundo para mí es muy importante, le abre los ojos a mucha
gente que empieza a darse cuenta de que esto no es más una epidemia, no
es más una pandemia; esto es una catástrofe”. Mucho
se ha escrito sobre los intereses económicos que implica la investigación
sobre el sida, y sobre cuánto dificulta la obtención de resultados la
falta de cooperación internacional y el egoísmo de algunos científicos.
“Nosotros hacemos estudios cooperativos con, prácticamente, todo el
mundo y cuando llegan los momentos de compartir los datos lo hacemos. Yo
tengo artículos que están por ser publicados y que en realidad ya todos
conocen porque se los he comentado a todo mundo; eso a las revistas
internacionales de medicina les molesta porque quieren tener la primicia,
pero si tardan un año en publicarte yo no puedo guardar una cosa que creo
que puede ser importante. Hay una competencia saludable, pero también hay
un espíritu de solidaridad muy grande que nos compromete a lidiar con
esto lo mejor que podemos”. Conceptos
claros. Ideas solidarias. Respeto ganado sobre la base de trabajo.
Esperanzas razonables. Preocupaciones sensatas. El Dr. Julio Sergio González
Montaner estuvo en Buenos Aires y dijo lo suyo. Javier
Rubel
|