| Reportaje a:DR. ALFREDO KOHN LONCARICA
"EL POSITIVISMO MEDICO DESHUMANIZA LA PROFESION" |
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Profesor titular de la cátedra de Historia de la Medicina, intenta desde hace años concientizar a los estudiantes sobre la importancia de una formación integral. En esta nota, Kohn Loncarica habla de por qué en la currícula de la carrera de medicina predomina lo biológico sobre lo humanístico El Dr. Alfredo
Kohn Loncarica es profesor titular y director del Instituto de Historia de
la Medicina, del departamento de Humanidades de la Facultad de Medicina en
la Universidad de Buenos Aires. Desde hace años lucha incansablemente
para concientizar a sus estudiantes de la importancia de una formación
integral, apoyada no sólo en las materias de carácter orgánico sino
también en aquellas vinculadas a lo humanístico. En diálogo con Mundo
Hospitalario, Kohn Loncarica analizó las dificultades objetivas que
impiden motorizar este cambio. “Hay
cierto desprecio de los profesionales de la medicina por todo lo que tiene
que ver con comprender los procesos históricos y en general por lo que
hoy se conoce como humanidades médicas, es decir, un conjunto de
disciplinas sociales y humanas vinculadas a la medicina –explica categórico
el Dr. Kohn Loncarica-. Esta subestimación es de larguísima data. No
tiene nada de actual, sino que es una vieja problemática de nuestros
planes de estudio. Es un fenómeno que tiene múltiples causas, pero básicamente
se explica porque los planes de estudios están cristalizados en un
modelo positivista, en una concepción reduccionista de la medicina,
con un arraigo muy fuerte en lo biológico, en lo orgánico y en lo somático.
Una concepción que se estructuró en la segunda mitad del siglo XIX y que
de alguna manera se mantuvo vigente durante todo el siglo XX. Todo lo que
se ha hecho para contrarrestar esta visión de la currícula, y de la
medicina en general, ha tenido una penetración relativa”. Kohn
Loncarica lamenta profundamente no poder imponer una mirada más social de
la profesión. “Lo que más me preocupa es que naturalmente esta visión
positivista tiende a deshumanizar el ejercicio de nuestra profesión; pese
a que desde hace décadas existe un discurso, que en realidad es una retórica
declamatoria, que dice que el hombre es una unidad biopsicosocial.
En la práctica, está todo centralizado en lo biológico con el
consecuente descuido de aspectos psicológicos, sociales, culturales y de
otra índole. De alguna manera se puede trazar un paralelo con lo que pasa
en el sistema de salud, donde progresivamente se instala una medicina
asistencial en perjuicio de una medicina más preventiva”. Sin
embargo, un viejo mito popular asegura que lo último que se pierde es la
esperanza. Y no son pocos los que piensan como Kohn Loncarica. “Hay
reacciones, hay algunas tendencias al cambio. Hay una literatura muy
importante que reclama desde hace tiempo un cambio en el estatuto
epistemológico de la medicina. Un movimiento teórico que demuestra que
la nuestra es una profesión social y bioantropológica. Algunas materias
se han ido añadiendo en esta dirección. Pero si uno compara la carga
horaria de ambas tendencias, la desproporción es abrumadora a favor de lo
somático. Las materias vinculadas a lo orgánico, hoy, representan el 90%
o el 95% de la cursada. Para la salud pública, la medicina social, la
medicina preventiva, la medicina comunitaria, la sociología y la
antropología médica queda un magro 5%”. El Dr.
Alfredo Kohn Loncarica exige una mirada autocrítica de los profesionales
de la salud. “Hay una resistencia muy grande al cambio –sostiene sin
eufemismos-. Los médicos mismos eligen esta profesión con un sesgo
biológico. Se piensa más en la microbiología que en la sociología,
cuando en realidad las disciplinas de
corte humanitario son tan básicas para el médico como las otras. Hay un
estudiante de medicina que ingresa ya con un sesgo y ese sesgo se
transmite al claustro de profesores. Un joven que termina el secundario no
está interesado en la historia o la filosofía”. “Por
el mismo precio hay que añadir otro problema de carácter objetivo. Para
producir un cambio a favor del incremento horas cátedra para las materias
humanísticas es preciso contar con un plantel de profesores adecuado. Y
la realidad es que hay muy pocos docentes preparados. Por eso creo que el
cambio tiene que ser paulatino, direccionado pero progresivo. Y
entendiendo que el problema del positivismo médico es un problema
internacional. La inserción de lo humanístico en algunos países ha
tenido cierto éxito, pero falta mucho”. “Más claro, echarle agua”, reza otra frase cotidiana. Y viene al caso para el cierre de la nota: “A esta altura de los acontecimientos es sorprendente tanta resistencia al cambio –dice el Dr. Alfredo Kohn Loncarica-; si pensamos en salud/enfermedad, y en los factores que influyen en esa relación, muy rápidamente vamos a advertir que el 90% de los factores que aseguran una buena salud son extra médicos. Estar sano hoy depende de tener un buen trabajo, una buena vivienda, una situación ambiental que no sea contaminante, buena alimentación, buen contexto socioeconómico. Lo sociocultural tiene hoy una dimensión enorme y sin embargo se enseña básicamente lo biológico. Un buen ejemplo es la tuberculosis. Se detectó el bacilo que la produce, se inventó una vacuna que la previene, aparecieron antibióticos específicos. Sin embargo, la tuberculosis sigue existiendo. La enfermedad persiste porque persisten los factores socioculturales que la alimentan. Y para combatir la tuberculosis, está clarísimo, hay que recurrir a un abanico de soluciones que exceden lo biológico”. Javier
Rubel EL GENOMA HUMANO EN LA HISTORIA DE LA
MEDICINA “Desde el conocimiento de la historia de la medicina hay que ser muy cautos a la hora de hacer predicciones hacia el futuro. Pero es posible que el descubrimiento de la secuencia del genoma humano represente para generaciones futuras lo que para nosotros representó el descubrimiento de la penicilina: un momento de inflexión en la práctica médica. Aunque todavía no está del todo claro cuáles van a ser las implicancias, da la sensación de ser un hallazgo de una envergadura excepcional, una revolución científica. Estaríamos a las puertas de un descubrimiento que abriría una nueva era en la historia de la medicina. Pasamos por la etapa terapéutica de la medicina, luego por una etapa preventiva y podríamos hablar ahora de una medicina predictiva”. |