| REPORTAJE | |
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El deterioro de los ambientes laborales
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Las condiciones de los ambientes laborales de los médicos fueron analizados por el Ing. Enrique Marocchi. Su trabajo en España le permite evaluar las dos realidades El Ing. Enrique Hugo Marocchi, es presidente de la Organización Internacional de la Tercera Edad. También es docente de la Escuela Integrada de Sanidad, Medio Ambiente y Consumo (EISMA) y de la Federación Internacional de Seguridad Hospitalaria (FIDSH). En 1991, dejó de ejercer su profesión en el país y se radicó para trabajar en España; regresó hace seis meses al país y analizó las condiciones laborales de los profesionales de los hospitales de la Ciudad de Buenos Aires y las diferencias con la situación española. Maroccchi encabezó una serie de análisis que se realizaron en los hospitales porteños a mediados de la década del ‘80. La realidad marca que esas condiciones no cambiaron sino que, por el contrario, empeoraron perjudicando fuertemente el desempeño de las tareas de los médicos. “A instancias de la Asociación de Médicos Municipales, entre 1987 y 1989 realizamos profundos análisis de las condiciones laborales, recorrimos los hospitales junto con miembros de la Sociedad Argentina de Medicina del Trabajo y del Comité Ejecutivo de la AMM. Analizamos alrededor de 6.000 cirugías que involucró el ambiente anestésico. En esos momentos se sospechaba que los gases utilizados tenían incidencia en abortos del personal femenino y también en problemas oncológicos que aparecían en los anestesistas, pero que también afectaba al personal involucrado en las cirugías. De ese estudio además pudimos observar no sólo esas condiciones, sino también el estrés con el que trabajaban los médicos. En esos estudios nuestro país fue pionero y algunas condiciones cambiaron, pero otras lamentablemente continúan igual. Hay muchos problemas vinculados a las cuestiones de los ambientes laborales como el salario o las condiciones socieconómicas y políticas”. Esas circumstancias de constante violencia y de un fuerte deterioro en las condiciones de trabajo de los médicos, fueron incre-mentándose paralelamente con las crisis económicas y repercuten en el seno del ámbito familiar del médico. Marocchi señala esa situación y detalla los efectos en los profesionales. “En su momento, lo señalamos ante las autoridades municipales de esa época. Lo más importante que notamos fue una condición de estrés de fondo muy notoria y con una proyección hacia el ámbito familiar. Porque algo que no es protegido por ningún convenio con el Estado, es cómo está la situación sociosanitaria de la familia del profesional. El médico cuando llega a su casa tiene muy pocas ganas de contar su experiencia diaria y eso genera distanciamientos muy concretos en la familia”.
El panorama español Gracias a sus 14 años de trabajo en España, Marocchi brinda un panorama de la situación de los médicos de ese país: “Hay que tener en cuenta que el médico español gana casi tres veces más de lo que ganan los argentinos. Pero hay un respeto por parte de la administración que es muy importante. Como en todos los sistemas sanitarios, las administraciones siempre tienden a ganar; pero lo cierto es que la unión de los médicos a través de la Organización Médica Colegiada, que abarca a todos los colegios de España, tiene una influencia muy destacada. Y no sólo por influjos sindicales, sino también porque se los escucha desde el punto de vista profesional. Pasan las administraciones y todos los escuchan. Hay protestas y también en algunos casos faltan fondos para la investigación, pero en todos los ámbitos se respeta al médico como persona. Por lo tanto, el respeto es concreto y eso está sostenido por las instituciones”. Con relación a la realidad de los hospitales porteños, Marocchi refleja la difícil situación actual: “Lamentablemente, debo decir que la realidad de Argentina es totalmente opuesta a la de España, y lo digo con conocimiento de causa, porque recorrí hospitales en los últimos meses y vi los lugares donde se desempeñan los profesionales. El hospital es un lugar donde el hombre nace, sufre, se cura o muere, y ese espacio y los profesionales que lo sostienen deben ser muy cuidados. Justamente aquí se dejó de lado el reconocimiento de lo que hicieron los médicos en condiciones infrahumanas y cuando hay un elevado índice de conflic-tividad social es cuando menos se valoran esos logros. Los médicos argentinos en los foros internacionales son muy valorados, pero en la práctica la sociedad los engulle”.
Posibles solucionesFrente a esas circunstancias, definitivamente conflictivas la pregunta es cómo se resuelven esos problemas. “Se debe cambiar empezando por una alta capacitación desde la universidad, en cuanto a los derechos que tiene el profesional. Porque si no se cae en la medicina defensiva, que lleva a los profesionales a cuidarse de cualquier acto para no caer en una situación de mala praxis, y todos sabemos que esas cuestiones están ligadas al desempeño de las funciones”, detalla Maroccchi. Finalmente, el especialista asegura que frente a la deficiente planificación en el ámbito de la salud, se debe tener una actitud responsable: “Falta una palabra serena que indique lo que se debe hacer con un contenido ético y económico importante y los médicos eso lo entienden perfectamente. El problema es cuando el mal ejemplo viene de arriba y nos acostumbramos a resolver los problemas con los insumos mínimos y no tendría que ser así”.¨ El gobierno y los gremios Con relación al vínculo entre los gremios y el Gobierno de la Ciudad, Maroccchi aseguró: “las administraciones siempre ven a las asociaciones sólo como gremios y en realidad son los encargados de la salud de los porteños. Los gobernantes manejan la salud como si fuese la mecánica de un auto y no es así. Ya que tenemos una importante capacidad profesional, hay que aprovecharla y no desmerecerla. El Estado debe asumir sus responsabilidades y valorar el trabajo de las entidades gremiales”. |