| Reportaje a:
Prof. Dr. Olindo Martino
"TENEMOS EXPERTOS Y BUENOS PROYECTOS, PERO NO ALCANZA" |
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Olindo
Martino es médico rural, especialista en medicina tropical y patologías
regionales. Trabajó más de 17 años en distintas áreas geográficas de
la Argentina, sobre todo en el norte. Es médico del hospital Muñiz desde
el año 1954 cuando empezó a trabajar, recién recibido, como médico de
guardia. Allí hizo su carrera, y fue propuesto como profesor consultor de
la materia Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Medicina de la
Universidad de Buenos Aires. Toda su especialización la realizó en el
extranjero. Su experiencia docente incluye universidades de prestigio
internacional, por ejemplo, en Brasil, Nicaragua y Oxford (Inglaterra). En
diálogo con Mundo Hospitalario analizó diferentes aspectos de la situación
sanitaria actual, y destacó la importancia de priorizar la atención
primaria de la salud. “Tenemos
expertos de nivel internacional”
“Los
proyectos de salud están hechos con inteligencia, que se cumplan o no es
otra cosa; tenemos expertos en saneamiento ambiental, en epidemiología y
en salud pública de nivel internacional; nada que envidiar a ningún país
del mundo. Que el usuario lo entienda o no, o que lo proyectado no pueda
desarrollarse, es otra cosa”. Olindo Martino defiende con uñas y
dientes el nivel de la medicina argentina y de sus especialistas. Sostiene
sin hesitar que se trabaja bien, que los proyectos son serios y con
sentido sanitario innegable. Con la misma convicción, y en el mismo
sentido, Martino cree que de nada sirve echarle la culpa a los políticos
sin tener en cuenta nuestra propia responsabilidad como ciudadanos. Por
eso insiste tanto en la necesidad de Enseñar, con mayúsculas,
pero utilizando la inteligencia compartida. Educar
para la salud “Si este fuera un país donde en todas las jurisdicciones populares
como Buenos Aires o Salta se diseñara en forma objetiva, continua y
regular la educación para la salud, la situación sería otra
–resume Olindo Martino-. Pero no durante un mes, o durante un período
presidencial; debería hacerse durante 50 años todos los días. Si a mí
no me enseñan qué puede transmitir una rata, jamás puedo protegerme. Me
tienen que enseñar desde la escuela primaria, sin estupideces, con
lenguaje simple, popular, como nosotros les enseñábamos a los indígenas
en Formosa, Chaco y Misiones. En este momento, indígenas que no sabían
ni leer ni escribir, hoy son agentes sanitarios matacos y tobas, eficientísimos
como agentes”. “Es el primer eslabón en la atención primaria de la
salud –se entusiasma Martino-, son agentes que tienen la camiseta
puesta; son los primeros patriotas”. Martino
visitó en diferentes oportunidades Nicaragua, la zona del Matto Grosso en
Brasil, y algunos países africanos como Ruanda. Vivió en chozas y, como
le gusta decir, pateó el barro. Regresó de su tercer viaje a Nicaragua
impresionado por el desarrollo de la atención primaria, que sigue el
modelo cubano. Asegura que, en esa dirección, los argentinos aún tenemos
mucho por aprender. Mensajes claros, comunicación sencilla y continua. “Aprender
a enseñar”, según Martino, es el punto central de una buena
estrategia en educación para la salud. A pesar de todo, alienta algunas
esperanzas para concretar esta filosofía educativa. “En
Salta estamos desarrollando un modelo que ha venido a ver gente de Médicos
sin Fronteras de España –explica con indisi-mulable orgullo–.
Este año han presentado 30 postulantes para siete cargos en la
residencia, algo nunca visto; tenemos 18 residentes, eso quiere decir que
la idea es buena, pero no alcanza. Necesitamos más especialistas para
educar a la población. Y en eso estamos, tratando de aprender a enseñar
primero; debo saber cómo transmitir el mensaje para que la persona lo
entienda y lo ponga en práctica. Si voy a una villa miseria, y digo todo
difícil, me sacan volando. Entonces no se logra nada”. Olindo
Martino lamenta el desaprovechamiento que en la Argentina se hace
de los expertos en salud pública, epidemiología, zoonosis, patologías
regionales, saneamiento ambiental. “Todos formados en el extranjero y de
excelente nivel –profundiza–, pero sucede que el presupuesto no
alcanza, que las cosas se hacen hoy y mañana no, que los relevan del
cargo, que los imponderables, que uno se desanima, que termina el año
lectivo, el judicial o el contable, y no se pueden hacer las cosas”. “Con
un proyecto de salud no alcanza”
Olindo
Martino reconoce el difícil momento socioeconómico y la consecuente
crisis asistencial, política, salarial y laboral. “La situación del país
es difícil –analiza– y en la volteada cae cualquiera, dentro de poco
hasta podrían cerrar hospitales, o salas, no se puede saber. Hasta ahora
nuestro hospital se sigue manteniendo, con las dificultades de todos los
hospitales municipales. No hay hospital sin dificultades, incluso aquellos
que cuentan con más recursos. Sin embargo, para mí la medicina es un
apostolado, cuando me pongo el guardapolvo no me vengan a
hablar de política; yo exijo, si no me dan respuestas, mi conciencia así
está tranquila porque lo intenté”. Martino
cambia de expresión cuando se le consulta sobre su futuro. Sueña con
poder dedicarse a dos de sus pasiones: continuar como asesor a nivel
internacional y desarrollar la formación de recurso humano en el norte
del país. Para esto último propone la creación de una unidad sanitaria
que integre las seis provincias del noroeste, con un proyecto a 50 años,
que tenga como objetivo fundamental elevar la calidad de vida. Un plan que incluya, pero no en forma excluyente, una política sanitaria porque Martino es de aquellos que consideran que con desarrollar un proyecto de salud no alcanza. “Si se desarrolla sólo un proyecto de salud –explica para despejar cualquier duda- y no un proyecto de desarrollo agropecuario, cultural, de alfabetización, de recursos naturales, de riquezas, de unificar los criterios hasta antropológicos, culturales y folclóricos, sólo se apunta a un brazo del desarrollo. Se puede proponer vacunar a todas las provincias del norte, un plan odontológico, educación primaria, pero ¿y los recursos naturales, y la riqueza minera y todas las otras variables que hacen al ecosistema de una jurisdicción tan compleja como es la del noroeste argentino? Un plan en serio tiene que preguntarse también cómo aumentar la producción, el ingreso per cápita y cómo cubrir las necesidades básicas insatisfechas”, concluye un Olindo Martino transparente, que deja ver su experiencia, pero también su sentido de la realidad y su pasión por ver mejorar las cosas. |