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Dr.
Jorge Medina, Secretario de Ciencia y TEcnica de
la Universidad de Buenos Aires (UBA) “La indiferencia por la ciencia es un fenómeno mundial”
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La formación
de científicos jóvenes, el financiamiento de actividades de investigación,
la provisión de equipamiento, la cooperación internacional, son algunas
de las prioridades que Jorge Medina plantea desde la Secretaría de
Ciencia y Técnica de la UBA. Aunque señala que los recursos destinados
han aumentado, aún no son suficientes La
Secretaría de Ciencia y Técnica de la Universidad de Buenos Aires fue creada en 1986 con el propósito
de fomentar la investigación científica y tecnológica, pilares
fundamentales para elevar la calidad académica y atender las necesidades
de la sociedad. Mundo
Hospitalario
habló con el Secretario de Ciencia y Técnica, Dr. Jorge Medina, acerca
de las prioridades de esta área de la UBA: la formación de
investigadores jóvenes, el financiamiento de las actividades de
investigación y desarrollo, la provisión de equipamiento, la vinculación
de los grupos de investigación con instituciones científicas y académicas
externas que impulsan la coo-peración
internacional, el desarrollo de trabajos interdisciplinarios y la solución
de problemas relevantes. Jorge Medina
que ocupa el cargo desde mayo de 2003, es doctor en medicina y profesor
regular del departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina,
investigador superior del CONICET y miembro de las Academias de Ciencias
de Brasil y de América Latina. Obtuvo el premio Facultad de Medicina al
mejor trabajo de tesis en 1982, la distinción Bernardo Houssay del
CONICET en 1987, el premio King Badouin (Suecia) en 1992 y la beca
Guggenheim en 1996. Sus temas de investigación son los mecanismos de
formación de la memoria y los nuevos ansiolíticos con potencial uso
terapéutico. ¿Qué
objetivos se impuso al asumir al frente de la Secretaría? Rescatar
todos los esfuerzos realizados desde la creación de esta área para
impulsar la investigación en la universidad. Lograr un aumento de
presupuesto para esta Secretaría es lo más complejo ya que, aun cuando
este objetivo se ha logrado, la devaluación de la moneda afectó
directamente los recursos de la investigación. Por último, es nuestra
prioridad trabajar en forma más estrecha con los otros organismos que se
ocupan de Ciencia y Tecnología, como el CONICET. ¿Qué
acciones concretas se implemen-taron en este tiempo de gestión? Se
definieron nuevas líneas estratégicas de acción, algunas de las cuales
ya se encuentran en ejecución como los cambios en la programación de la
Secretaría, que tienden a solucionar la discontinuidad de financiamien-to
de proyectos de investigación, que afecta no sólo al mismo investigador
sino también al becario, cuyo trabajo es parte del proyecto de su
director. Además, la nueva convocatoria puso especial énfasis en los jóvenes:
abrió nuevas líneas de investigación dirigiendo proyectos en formación
a aquellos que poseen méritos suficientes y con la posibilidad de dirigir
a becarios doctorales y de maestría. También incluimos en la programación
una nueva categoría: proyectos de urgencia social. Frente al
reconocimiento de la crisis social de la Argentina, la universidad asumió
su compromiso de vinculación ciencia/sociedad a través del
financiamiento de proyectos específicos dirigidos a satisfacer
necesidades de grupos vulnerables, con aplicación social inmediata y rápida
transferencia, y a resolver problemas emergentes de esta crisis. De estos
proyectos valoramos especialmente su carácter interdisciplinario y en su
presentación debía constar la interacción con los actores sociales
involucrados, tales como autoridades locales, ONGs, asociaciones
profesionales, empresariales o sindicales. Recientemente se financiaron más
de 1.050 proyectos de investigación y se otorgaron 128 becas de maestría
y doctorado y 112 de estímulo. El presupuesto para financiar todos estos
proyectos y becas en ejecución es de aproximadamente 17,5 millones de
pesos (el doble que en los años 2002 y 2003). ¿En qué
momento cree que se encuentra el país en su relación con la ciencia, la
investigación y la tecnología? Creo que hay
cierta toma de conciencia y quizá algún replanteo en el Poder Ejecutivo,
que ve necesaria la incorporación de tecnología en las empresas. Falta
todavía entender mejor por qué se necesita que el país invierta en
ciencia, pero no se vislumbra una decisión política firme que suponga,
por lo menos duplicar el presupuesto destinado a educación, ciencia y
tecnología. Diferentes
estadísticas dan cuenta del desinterés de los jóvenes hacia lo científico-tecnológico.
¿Considera posible revertir esta situación? La
indiferencia de los jóvenes por la ciencia es un fenómeno mundial.
Estados Unidos por ejemplo,
la padece porque la mayor cantidad de profesionales prefiere realizar
posgrados en negocios que en ciencia. En
la Argentina esto se agrava por las escasas posibilidades de
desarrollo profesional para un científico, sumadas a la muy baja
retribución. Por lo tanto, es un conjunto de problemas que se asocian en
este fenómeno y se hace complejo pensar cómo revertirlo. En principio,
el país debe tomar una decisión sobre cómo mejorar el tema de la
educación en general para después ver el aspecto ciencia y tecnología. ¿Qué
faltaría para que la comunidad tome verdadera conciencia de la
importancia estratégica que tiene esta actividad? Educación. Volver a aquello de hay que educar al soberano, que es el pueblo y muy especialmente la clase dirigente que hoy sigue pensando que la ciencia es algo para gente muy especial. En el imaginario sigue estando Leloir, con su viejo guardapolvo gris y sentado en la silla rota del laboratorio donde trabajó hasta ganar el Nóbel. Hoy la empresa científica requiere mucha inversión estatal y privada. Sin recursos, equipamiento y capacidad para conectarse con grupos del exterior, no se logran los resultados previstos. ¨ MENOS
QUE CHILE Y BRASIL En Argentina la inversión total en Ciencia y Técnica
alcanzó, en el año 2000, al 0,44% del Producto Bruto Interno, por debajo
de Chile (0,55% del PBI) y Brasil (0,87%). Mientras tanto, Corea del Sur
invirtió un 2.89% del PBI en 1999, Finlandia un 2.78% el mismo año y
España un 0.94% durante 2000. |