Reportaje a:

Lic. Leonardo Daino

"NO FUMAR ES UN ACTO SOLIDARIO"

El 31 de mayo es el Día Mundial Sin Tabaco; el director de la Campaña Antitabáquica de la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer –LALCEC-, Lic. Leonardo Daino, habla en esta nota sobre los aspectos biológicos, sanitarios, sociales y económicos del tabaco

El 31 de mayo es el Día Mundial sin Tabaco. La consigna que promueve este año la Organización Mundial de la Salud –OMS- es “limpiemos el aire”. En la ciudad de Buenos Aires se realizarán diferentes actividades con la comunidad, entre las cuales figura la clásica entrega de flores en las esquinas.

Mundo Hospitalario entrevistó al Lic. Leonardo Daino, un ex fumador que hoy dirige la Campaña Antitabáquica de la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer, y conoce en profundidad la trama secreta de la lucha contra el tabaco. ¿Cuál es el mejor argumento para persuadir a un fumador?

“Yo a veces les digo a los que vienen a dejar de fumar que van a realizar dos actos muy importantes: un acto democrático y otro de solidaridad. Cuando les explico por qué digo esto les trato de hacer entender que dejar de fumar es un acto democrático, porque del 35% al 38% de la población fuma, es decir son una minoría. Y es un acto solidario porque en los grandes centros urbanos nos estamos muriendo por  enfermedades prevenibles: afecciones cardiovasculares, tumores, accidentes de tránsito, arterioesclerosis y diabetes. Todas enfermedades prevenibles de las que, en gran medida, somos responsables. Es un absurdo falto de solidaridad. En el norte hay chiquitos con parasitosis o desnutrición infantil, y no hay plata porque la estamos gastando en gente que se está provocando su enfermedad. Nos estamos muriendo por conducta y no  por bacterias, en el marco de una sociedad econométrica en la cual lo que interesa es que cierren las cuentas. No soy un fanático que va en contra del cigarrillo, sino de un contexto en el que no cuidamos la salud para nada”.

El cigarrillo y los médicos

Hoy se sabe que el 90% de los cánceres de pulmón está vinculado al consumo de tabaco. También está comprobado que muchas otras enfermedades, como las cardio-vasculares, están asociadas al hábito de fumar. Los médicos son, en ese sentido, un grupo privilegiado: conocen con detalle los males que esta adicción provoca en la salud. Sin embargo, y según los datos de una encuesta realizada en los hospitales públicos de la Ciudad, fuman sólo un poco menos que la población en general. ¿Por qué este mayor conocimiento no se corresponde con una conducta saludable?

“A veces les decimos a los médicos: ¿cómo le puede decir a un paciente que no fume porque tiene bronquitis y usted tiene los cigarrillos en el bolsillo del guardapolvo? El paciente puede pensar que no debe ser tan malo si el médico fuma, y el médico en general se excusa diciéndole al paciente yo fumo porque soy un estúpido y usted no lo es. Ese es el famoso razonamiento epistemológico: estudian seis años en la facultad para terminar diciendo cosas como esas. Por eso, en los grupos de autoayuda el médico es uno más del grupo. Porque el médico antes de ser médico fue endoculturizado en una cultura determinada y cuando se saca el guardapolvo es igual que nosotros y habla con nuestros mismos términos”, señala Daino.

En la Facultad de Medicina y en el hospital de Clínicas existe una resolución que no permite fumar. “En ese momento yo dije que para que la resolución funcione era necesario además hacer un trabajo paralelo con los alumnos; y no se hizo nada. Hoy, en la facultad se sigue fumando”, agrega el Lic. Daino.

Tabaco y grupos económicos

La OMS estima que si no se toman las medidas necesarias para el 2023 las muertes vinculadas al tabaco se duplicarán, y los países más afectados serán los del tercer mundo hacia donde apuntan las estrategias de venta de las tabacaleras, que ya han encontrado trabas legales y judiciales a su desarrollo en las naciones más ricas. ¿Por qué los países en desarrollo ofrecen un terreno llano a la actividad de estas empresas?

“Evidentemente el dinero es el que pesa y lógicamente las tabacaleras están peleando los primeros puestos en el mundo junto a las empresas de petróleo o automotores. En un país en donde los chicos se mueren de hambre hay que plantar trigo y no tabaco. Es absolutamente irracional pero sucede: en Jujuy por ejemplo, se talaron zonas donde había árboles frutales, que tardan mucho en crecer, para plantar tabaco que daba mucho más dinero”, explica Daino.

Tabaco y placer

Se sabe que al año de haber dejado de fumar, tres de cuatro personas retoman el hábito. ¿El fumar se vincula sólo al placer?

“Un fumador de 30 o 40 cigarrillos no está fumando por placer, está fumando porque con eso disminuye su agresión, su angustia. Un cigarrillo es un compañero, un amigo, un amuleto para andar por la vida; hay gente que fuma por miedo; el cigarrillo es un bastón, por eso cuando la gente deja de fumar recupera la libertad, las manos, toda una expresión hermosa de su cuerpo comprimida por el cigarrillo o por las adicciones”, enfatiza Daino

Tabaco, salud y políticas sanitarias

En otros países del mundo existen severas restricciones para la libertad de fumar en ámbitos públicos. Además de campañas de concientización acerca de los daños del tabaco para la salud.

¿Cuál es la situación en la Argentina?

“He ido a tantas reuniones que si hago la cuenta no terminaríamos nunca. Siempre queda todo en la buena intención. Nos llaman de la Cámara de Diputados y nos dicen qué interesante, escríbalo; lo escribimos, lo entregamos, pasa el tiempo y queda en la nada. Siempre pedí que si pasan publicidades de cigarrillos, el Estado nos permita unos minutos para que nosotros hagamos escuchar la otra campana y después la gente decida con libertad, pero luego de haber recibido toda la información. Yo ya estoy cansado de escribir y de ir a reuniones. Por eso creo que es más útil bajar a la comunidad. Yo de arriba no espero nada. Hay que empezar a trabajar con la gente. El cambio vendrá de abajo para arriba, no de arriba para abajo”, concluye Daino.

Javier Rubel


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