REPORTAJE


DR. ALBERTO TOLCACHIER, ESPECIALISTA EN SALUD AMBIENTAL

“Nuestro modo de vida no es sustentable”
 


El conflicto desatado por la instalación de las papeleras en Fray Bentos, Uruguay, y su efecto contaminante sobre las costas entrerrianas, reavivó una vieja polémica: ¿son compatibles los conceptos de desarrollo y cuidado del medio ambiente? Al respecto, Mundo Hospitalario dialogó con una voz autorizada en la materia, el Dr. Alberto Tolcachier

 

En la ciudad de Buenos Aires, ¿se está trabajando sobre medicina ambiental?

Existen algunas intenciones. Recién el año pasado se convocó a médicos de distintos hospitales para realizar un curso de ecología médica y salud ambiental, pero todavía no ha sido plasmado en hechos. Cada médico desde su lugar de trabajo, debe realizar las acciones tendientes a mejorar el impacto de la actividad médica sobre el ambiente y del ambiente sobre la salud.

 

¿Hay políticas que ayuden a tomar conciencia de las enfermedades producidas por la degradación ambiental?

Creo que no. Hace falta cada vez más un esfuerzo interdisciplinario con expertos entrenados en detectar, identificar, diagnosticar y tratar las enfermedades causadas o favorecidas por la degradación ambiental. Desde la primera conferencia, realizada en Estocolmo, en 1972, hasta hoy, hay unas cien mil organizaciones ambientales que han generado un movimiento ecologista de magnitud mundial; pero las que se ocupan de los temas de salud vinculados con el ambiente son muy pocas. Ocuparnos de la salud ambiental es una deuda pendiente que tenemos los médicos.

 

¿Colaboramos para que se agoten los recursos naturales?

Los recursos se están agotando porque los usamos en escala distinta a la que lo hacíamos en el pasado. Siempre el hombre se relacionó con la naturaleza lo mejor que supo. O sea, mal. Pero en este momento, estamos agotando recursos y contaminando el medio, desestabilizando el clima, agotando la capa estratosférica de ozono, agotando la cubierta vegetal de los suelos porque no sabemos recuperar suelos perdidos, empleando el agua deficientemente, no preservando la biodiversidad. Y tampoco equilibramos los nacimientos y las muertes humanas, no erradicamos la situación inhumana de pobreza, estamos en plena cultura de lo descartable. No tenemos una buena gestión de los residuos que producimos, no producimos energías limpias porque basamos nuestra producción energética en el carbono.

 

¿Quiénes son los más afectados?

Obviamente los sectores más empobrecidos. La pobreza requiere que haya que construir en cada país, sin perder de vista el contexto regional, proyecciones globales. La enfermedad contribuye a la marginación y la mar-ginación a su vez perpetúa la pobreza. Aunque la solución excede el campo estrictamente médico, a nosotros nos toca, por lo menos, cuidar que no haya barreras en el acceso a los servicios de salud. El ejemplo mayor es la gran afluencia que tenemos de poblaciones marginales en el conurbano de la ciudad de Buenos Aires, que alberga a doce millones de habitantes, una cifra despro-porcionadamente grande en relación a la totalidad de los habitantes del país. En el mundo hay un 50% de población urbanizada, pero en la Argentina ese grupo alcanza el 90%.

 

¿En qué condiciones se urbanizó la población argentina?

Basta acercarse al segundo cinturón del conurbano (y ni hablar del tercero) para ver las pésimas condiciones. Hay falta de agua potable, no hay drenaje de aguas residuales, no hay gestión de residuos. La lista de problemas vinculados con la urbanización mal programada es patética.

 

¿El desarrollo humano es compatible con la salud ambiental?

Debe serlo. Hoy cabe preguntarse qué tipo de desarrollo necesita la humanidad. Se está extendiendo rápidamente la idea de que no es posible medir el desarrollo en términos de tecnología o de nivel material de vida. Nos estamos moviendo hacia una noción de desarrollo que no está definida sólo por criterios materiales. El modo de vida actual no es sustentable. Hay patrones de consumo que están destruyendo sistemas naturales de los que surge la vida.

 

¿Las plantas de celulosa que se instalarán en Fray Bentos, Uruguay, pueden funcionar sin contaminar?

Es una buena pregunta, pero yo acá no soy juez. En general, en Latinoamérica la situación de la salud ambiental necesita planes y estrategias especiales; esto debe construirse de acuerdo a la realidad de cada país, pero no se debe perder de vista el contexto regional. Puntualmente en el tema de las papeleras, el proceso Kraft, que utiliza dióxido de cloro, es un proceso intrínsecamente contaminante. El cloro se elimina hacia el ambiente y es contaminante siempre, el gran cuco es que vaya a producir en el futuro furanos y dioxinas. Las dioxinas son sustancias carcinógenas, que cobraron relevancia en la guerra de Vietnam, ya que la tetraclorodibenzodioxina se usaba como agente naranja para desfoliar los árboles en que se escondían los guerrilleros del Vietcom; pero después de la guerra de Vietman se vio que entre la población expuesta había una mayor prevalencia de enfermedades malignas y esterilidad. Vamos bioacumulando dioxinas y el efecto sutil y a largo plazo puede manifestarse recién en la próxima generación. A su vez, las chimeneas van a emitir dióxido de azufre, que es generador de lluvias ácidas y no hay que olvidarse que en la zona hay producción agrícola importante, que puede verse alterada. La lista de potenciales peligros es larga y la cercanía de las plantas es un problema que puede potenciar esos efectos.

 

¿El resto de las papeleras que funcionan en nuestro país utilizan procesos menos contaminantes?

Argentina tiene alrededor de diez papeleras con procesos tanto o más contaminantes que los del río Uruguay y en general, la situación de las aguas de superficie de nuestro país es una situación bastante preocupante, tenemos muchos ríos muy contaminados. Es por eso que una presentación argentina en un fuero internacional, puede resultar poco creíble si manejamos un doble discurso.

 

¿Estamos educando bien en el cuidado del medio ambiente?

Los chicos están siendo educados, pero la educación debe plasmarse en hechos y ahí es donde tenemos un hiato. Un aforismo dice No heredamos el mundo de nuestros padres, sino que lo tomamos prestado de nuestros hijos y si no nos ocupamos de devolver a nuestros hijos un mundo como el que encontramos, tal vez ellos ya no puedan hacerlo. ¨


CONGRESO ARGENTINO DE ASMA

El Dr. Tolcachier presidirá el VI Congreso Argentino Multidisciplinario en Asma, Alergia e Inmunología y el XIII Encuentro de Grupos de Investigación y Estudio, que se llevarán a cabo el 29 y 30 de junio y 1° de julio, en los Salones Dinastía, Malabia 460 de la ciudad de Buenos Aires. Auspiciadas por OPS/OMS habrá conferencias sobre salud ambiental infantil y sus aspectos alergológicos. Además, se lanzará el Proyecto HEADLAMP en Alergia e In-munología, basado en informes elaborados a partir del cruce de datos entre salud y ambiente. Está organizado por la Asociación de Alergia, Asma e Inmunología “Buenos Aires”. Informes: 4772-9696.

E-mail: secretaria-aaiba@aaiba.com.ar


Ficha personal

Dr. Alberto Jorge Tolcachier

-  52 años, casado, 3 hijos.

-  Se recibió de médico (UBA) en 1979. Su primera especialidad fue pediatría y luego alergia e inmunología.

-  Fue presidente de la Sociedad Argentina de Medicina Ambiental entre 1999 y 2002.

-  Es jefe del servicio de Alergia del hospital Durand.

-  Publicó el libro Temas de Medicina Ambiental. 


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