Reportaje a:

DR. JORGE BENETUCCI, ESPECIALISTA EN SIDA

"EL SIDA SE VINCULA CON LOS GRANDES MITOS SOCIALES"

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Investiga y trabaja en sida desde hace 17 años. Fue uno de los primeros médicos argentinos en describir la enfermedad. En esta nota, Jorge Benetucci habla de los aspectos sociales que el sida interpela

El Dr. Jorge Benetucci fue uno de los primeros médicos argentinos en describir casos de sida en nuestro país, hoy está al frente de la Sala 17 del hospital Muñiz. ¿Cómo fue su vinculación con la enfermedad? "Fue un hecho absolutamente fortuito. Una mañana de 1982 llego al hospital y me encuentro con un paciente que tenía todas las características de una tuberculosis diseminada, había hecho tratamiento y no había respondido. Estuvimos estudiándolo y no dábamos en la tecla. Empezamos a pensar cuál era la causa de inmunodepresión para presentar semejante infección. En esa época ya habíamos leído unos artículos sobre sida, que ni siquiera se llamaba sida en esos años. Lo empezamos a indagar, todavía no había análisis de hiv, nos tomó un par de meses llegar a la conclusión de que tenía sida. Ver nacer una enfermedad fue una cosa muy atrapante para mí, poco a poco fui profundizando en el tema, empecé a buscar literatura, a escribir las experiencias que íbamos teniendo, iba a congresos. En el 87 la cantidad de pacientes se empezaba a notar cada vez más, y ese año me pusieron como jefe en la Sala 17 y la asignaron para atender exclusivamente pacientes con sida".

El sida, pasó de enfermedad de homosexuales a enfermedad de heterosexuales. De mayor incidencia en las clases alta y media a estar cada vez más vinculada a la pobreza. ¿Qué cambió? "Cambió la historia natural de la enfermedad, cambió la sociedad y cambió el mundo. Lo que inicialmente, por una razón muy particular, fue una infección casi circunscripta a varones homosexuales, poco a poco fue afectando a adictos a drogas endovenosas, a mujeres que tenían una pareja bisexual, a personas transfundidas. Obviamente, en la medida en que se infectaban las mujeres, comenzaron a aparecer los chicos con sida. En un principio, la mayor parte de los pacientes eran varones homosexuales, de buena condición socioeconómica, muchos con estudios universitarios, todos con antecedentes de haber vivido en el extranjero, en EE.UU., también en Brasil o Francia. Inicialmente era una enfermedad de degenerados y viciosos. Pero después la cosa se expandió", apunta Benetucci.

"Pero también es cierto que el deterioro del nivel socioeconómico, en la Argentina y en gran parte del mundo, hizo que cada vez franjas más amplias de la sociedad cayeran en niveles de pauperización, con el consiguiente deterioro de la unidad familiar y de la escolarización, con la aparición y expansión del consumo de drogas en las clases sociales más bajas. Todo eso hizo que la infección empezara a afectar cada vez más frecuentemente a toda la gente desprotegida. Ya no era el gay que estaba en San Francisco, sino era el pibe de la villa miseria", explica Benetucci.

Hasta la aparición del sida, los medios de comunicación nunca se habían ocupado tanto de una enfermedad ¿Por qué el sida es la enfermedad mediática por excelencia? "Porque tiene mucho que ver con los grandes mitos de la sociedad: la sexualidad, la vida y la muerte-señala Benetucci-. Son las grandes fantasías de la humanidad. ¿A quién le importa la TBC? Sólo al pobre tipo que vive en la villa y que se contagió, pero nadie va a vender más revistas por un caso de tuberculosis. Pero Argentina tiene más de 16 mil casos anuales nuevos de TBC. Los elementos vinculados con la vida, son los que transmiten el sida y pueden provocar la muerte: el semen y la sangre. Dos elementos vitales para el ser humano".

Los años de lucha contra al sida han permitido mejorar la calidad de vida de los enfermos. El paciente hoy en día conoce más sobre la enfermedad y, en general, consulta más temprano. Pero en las clases sociales más desprotegidas eso no sucede. ¿Por qué el sida es cada vez más una enfermedad de los pobres? "Por falta de educación, de conocimiento, de contención, de una política que los induzca a cuidarse a sí mismos. ¿Cuál es la perspectiva que tiene hoy una adolescente que nació y vive en una villa, en un hogar de desocupados? Una vez un paciente me dijo Ud. me pide que me cuide, ¿para qué? ¿Cuál es mi estímulo para cuidarme? Obviamente, lo terminaron matando de un tiro: un día asaltó a un taxista, la policía lo agarró y lo mataron", cuenta el Dr. Benetucci.

En los comienzos del sida, la discriminación y el temor a la enfermedad y a los enfermos fueron muy grandes. ¿Qué pasó con los médicos y el sida? "Algunos médicos siguen pensando que se tienen que cuidar del hiv dentro del hospital, y el riesgo es mucho mayor fuera. En el hospital hay guantes y jeringas descartables, antiparras. Nosotros, en tantos años, solamente tuvimos dos médicos que hemos podido comprobar fehacientemente que se infectaron por un accidente laboral, y yo tengo y he tenido montones de médicos como pacientes y, salvo esos dos, ninguno se contagió trabajando", agrega Benetucci.

Para muchos de los pacientes del hospital Muñiz el sida es un elemento más de una existencia marginal y pobre. Sin alejarse de la problemática del sida, Benetucci deja para el final su gran preocupación: "A mí me sigue preocupando la pobreza, la miseria, la marginalidad que tienen los pacientes, los que están acá son marginales de todo: de trabajo, de familia; diría que la única contención que tienen es la droga y el delito, porque al final termina todo mezclado. Si uno analiza, comienza a recorrer el hospital, la mayoría de ellos ha tenido antecedentes penales, es muy raro encontrar a alguno que no haya estado en la cárcel".


UN EJEMPLO DE PREVENCION BIEN ENTENDIDA

Más allá de la información, las campañas y la conocida historia del sida, las personas no toman conciencia: "Cuesta mucho llevar el conocimiento que recibimos a la práctica, para que el hábito se modifique. La pregunta es: ¿no será que estamos llegando tarde con la información?, le estamos pidiendo a alguien con un pasado de sexualidad que modifique sus conductas. ¿Por qué no empezamos con el chiquito, antes de que desarrolle su sexualidad? En el 88 estuve en Estocolmo y tuve la oportunidad de presenciar una clase de sexualidad en una escuela primaria. Cada chico tenía sobre su pupitre un pene de yeso. La maestra le daba un preservativo a cada uno y les enseñaba cómo había que colocarlo. Primero les había explicado para qué servía y antes qué era la sexualidad. Yo pensaba, si yo, maestro de escuela hago algo así hoy en Buenos Aires, voy preso por degenerado, por psicópata. Eso hacían los suecos y lo siguen haciendo", explica Benetucci.


LA PRUEBA DEL CAFE

El Dr. Benetucci cree que la discriminación es algo propio de los hombres, por miedo a lo desconocido: "Yo tengo un ejemplo típico, aquí los médicos somos muy tomadores de café y durante años hacíamos una prueba: cuando venía un médico de visita por algún motivo, le ofrecíamos un café y todos nos decían no, ya tomé. Era el café que tomábamos nosotros en la sala 17. Esas son formas subliminales de rechazo por lo desconocido y esa es la base de la discriminación".


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