REPORTAJE


Defensor del Pueblo de la Nación, Eduardo Mondino

“Argentina sufre una endemia de siniestros viales”
 


Una investigación de la Defensoría del Pueblo destaca la necesidad de trabajar en planes integrales de prevención y educación vial. Eduardo Mondino destaca que la morbilidad y mortalidad a causa del tránsito exponen un grave problema social

A partir de un conjunto de quejas de ciudadanos y organizaciones no gubernamentales por la inseguridad del tránsito y el incremento sostenido de los accidentes viales, la Defensoría del Pueblo de la Nación desarrolló una investigación, conjuntamente con ONGs e instituciones públicas especializadas en la materia. Se concluyó que las distintas estimaciones refieren hasta 10.000 muertes anuales, además de las lesiones y las discapacida-des generadas de las cuales no existen prácticamente registros desagregados ni seguimientos que permitan conocer cuántas de las personas que sufren estos daños, mueren posteriormente por trauma generado en el siniestro.

Consultado por Mundo Hospitalario -y en coincidencia con las posiciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS)- el defensor del pueblo, Eduardo Mondino explica en primer lugar: “La utilización de la palabra accidente es una barrera para la comprensión acabada de la problemática de las lesiones y muertes en ocasión del tránsito. Existe la necesidad de modificar el modo en que nombramos a estos hechos que usualmente denominamos accidentes para caracteri-zarlos como pasibles de ser previstos y por lo tanto prevenidos. Cada vez que usamos el término accidente, además de no estar denominando correctamente al hecho en sí, estamos sugiriendo que es en vano trabajar en prevención, dado que resulta improbable que podamos controlar las variables que definen al término accidente, a saber: el azar, el error y el designio divino. La connotación del término hace que su uso sea el primer obstáculo determinante al que debamos enfrentarnos. Se recomienda utilizar una terminología más adecuada que subraye la afirmación de que los hechos no son accidentes y, por lo tanto, las lesiones no son accidentales sino que tienen causas concretas”.

La investigación subraya la necesidad de implementar medidas de prevención primaria (evitar que se produzcan los hechos potencialmente traumáticos); secundaria (disminuir la morbilidad y mortalidad); terciaria (producida la lesión, garantizar acceso a la atención adecuada y equitativa que permita que el individuo se reintegre a la sociedad con el menor número de secuelas físicas y funcionales).

Como conclusión, el trabajo de la Defen-soría señala que la Argentina sufre una endemia de siniestros viales, a los que define como una verdadera enfermedad social: “Es posible asegurar que el nivel de morbilidad y mortalidad a causa del tránsito expone un problema social concreto e irrefutable. También sostenemos que se pueden llevar adelante desde el sector salud, diferentes acciones que ayudarían a combatir esta endemia: investigación, seguimiento y sistematización de datos sobre lesiones, práctica en prevención de siniestros y disminución de las consecuencias lesivas de los mismos, difusión de información en los centros médicos y nosocomios y conversión de información en planificación de políticas”, explica Mondino. Otro problema, es el alto costo económico de la inseguridad vial, el Defensor del Pueblo cree que es preciso: “Consolidar una política que traslade el costo directo de la prestación sanitaria y de la rehabilitación postrauma a la actividad preventiva, lo cual debe ser entendido, ya no como un costo marginal, sino como una inversión del Estado en salud pública”.

Brindar seguridad al tránsito es una cuestión de derechos y de equidad. El Informe Mundial sobre Prevención de los Traumatismos Causados por el Tránsito de la OMS dice que los choques de vehículos a motor tienen un impacto desproporcionado en los sectores pobres y vulnerables de la sociedad. Mondino aclara enfáticamente: “Esto no quiere decir que los lesionados o muertos pertenezcan en forma homogénea a determinados sectores o que los siniestros involucren mayormente a personas de menores recursos, sino que las condiciones desfavorables se relacionan con diferentes factores asociados a la situación de vulnerabilidad”.

En las provincias y los municipios no sólo existen diversas normas que rigen el tránsito, sino que además, en lo relativo a su aplicación, aparecen criterios y modalidades diferenciados: “Todo este panorama da por resultado una enorme complejidad al sistema normativo aplicable, y si bien la autonomía provincial y municipal, y la propia naturaleza de la cuestión relativa a la circulación han justificado discur-sivamente esta atomización normativa, no es concebible una similar fragmentación del concepto de seguridad. Es por ese motivo que la seguridad vial no puede ser pensada y planificada, en forma independiente, provincia por provincia, sin referencia o vinculación a un sistema nacional bien consolidado. Por su parte, la Nación debe cumplir una función esencial en un país federal que se precie de tal: la atenuación de las inequidades interjurisdiccionales, que tiene el importante objeto de garantizar a todos los habitantes el goce de los derechos cuando las diferencias entre jurisdicciones generan inequidad social”.

Mondino concluye con una cuestión clave:“ La educación vial es un aspecto decisivo de la problemática del tránsito. Si bien se requiere un esfuerzo aún mayor, tendiente a garantizar que se impartan en forma regular contenidos de educación vial en la currícula de los establecimientos educacionales de todos los niveles, es imperioso que en forma paralela se trabaje en educación y concientización de la población adulta y adolescente que no forma parte del sistema educativo formal. Desde esta perspectiva, incrementar la seguridad vial es posible en base a la tarea educativa desempeñada de modo intenso y equitativo, y desde que las sociedades construimos y deconstruimos nuestra propia realidad, podemos compartir también que no educar y no concientizar es una elección social que nos condiciona ahora y, especialmente, hacia el futuro”. ¨


PLAN ESTRATEGICO DE SEGURIDAD VIAL

La Defensoría realizó presentaciones a las distintas autoridades requiriendo un plan estratégico de seguridad vial. Entre los reclamos se destacan: “Programas relacionados con la infraestructura vial; revisión técnica obligatoria de vehículos; programa federal de educación vial; programa nacional de difusión para la seguridad vial; registro nacional de antecedentes del tránsito; control de licencias de conducir; fortalecimiento de los mecanismos de control; fortalecimiento institucional; investigación accidentológica; compa-tibilización y actualización normativa”, señala Eduardo Mondino.


FICHA PROFESIONAL

Eduardo Mondino

Eduardo R. Mondino nació en la ciudad de Córdoba en 1958. Periodista. Presidente de la Federación Iberoamericana de Ombudsman. Fue diputado nacional, presidente de la Comisión de Educación, y secretario de Acción Social de la Nación.


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