PRAXIS MEDICA

PROTECCION DEL PROFESIONAL

Suplemento del Diario del Mundo Hospitalario

Publicación de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires

Año 9 . Nº 39 . Junio de 2005.

Coordinadores: Jorge Gilardi y Jorge Iapichino


EJERCICIO ILEGAL DE LA MEDICINA

Se presenta un análisis sobre el accionar médico ilegal ejecutado por un médico legalmente habilitado, pero que desarrolla su praxis de manera ilegítima. Se deja de lado en este trabajo, el ejercicio ilegal de la medicina realizado por personas no médicas


SUMARIO

Tema de Tapa

- Ejercicio ilegal de la Medicina

Artículo complementario

- El Código de Ética de la COMRA
 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


EJERCICIO ILEGAL DE LA MEDICINA

Dr. Oscar Lossetti

Médico Forense de la Justicia Nacional

 

Dr. Fernando Trezza

Médico Forense de la Justicia Nacional

 

Dr. José Ángel Patitó

Médico Forense de la Justicia Nacional

 

Se centra el análisis sobre el accionar médico ilegal ejecutado por un médico legalmente habilitado, pero que desarrolla su praxis de manera ilegítima.

 

Existen varias maneras de practicar la medicina de manera ilegal, ya siendo profano o médico, lo que genera planteos éticos con discusiones y cuestionamientos, intervención mé-dicolegal, y lo más grave, vulneración de derechos, con posible aparición de daños y lesiones por conductas antijurídicas.

Quizás desde el ambiente profesional médico sea relativamente simple evocar o comprender un caso de ejercicio ilegal llevado a cabo por alguien que no es médico.

Pero, en sí, ¿existe conciencia sobre de qué se trata el ejercicio ilegal de la medicina realizado por un médico? ¿qué fallos jurídicos existen al respecto? ¿qué fallos sancionan una conducta médica ilegítima?

En principio, debe aceptarse que se dan por sabidos los requisitos legales para el ejercicio de la profesión médica, citando como ejemplos básicos, poseer título habilitante y matriculación.

En este artículo se centrarán los comentarios sobre el accionar médico ilegal, es decir, aquel ejecutado por un médico legalmente habilitado pero que desarrolla su praxis de manera ilegítima al incurrir en hechos que se explicarán seguidamente. Se deja de lado en este análisis, el ejercicio ilegal de la medicina realizado por personas no médicas.

Entonces, en las consideraciones del presente trabajo, con fines expositi-vos introductorios, comentaremos los aspectos éticos, médicolegales y finalmente, la temática jurídica con apuntes jurisprudenciales.

 

CODIGOS DE ETICA

El antiguo Código de Ética de la Confederación Médica de la República Argentina (COMRA - 1955), en su artículo 6º expresa: “Los médicos tienen el deber de combatir la industrialización de la profesión, el charlata-nismo y el curanderismo, cualquiera sea su forma…”.

Nótese que este código enuncia de manera directa los delitos con su denominación consuetudinaria, como “charlatanismo y curanderismo”.

En la actualidad, si comenzamos a analizar los preceptos éticos, debemos remitirnos a lo expuesto en el Código de Ética para el Equipo de Salud de la Asociación Médica Argentina, 2001 (ver El Código de AMA), donde se combate el ejercicio ilegal en su libro II “Del Ejercicio Profesional”, capítulo 18 “De las propagandas de los profesionales del equipo de salud”, en los siguientes artículos:

Artículo 319: “…Se debe evitar la promesa de prestar servicios gratuitos y no brindarlos…”.

Artículo 321: “No deben efectuarse promesas de curación infalible, utilizar medicamentos o procedimientos anunciados como secretos… No deben aplicarse nuevos sistemas o procedimientos especiales, curas o modificaciones aún en discusión, respecto de cuya eficacia no se hayan expedido definitivamente las instituciones oficiales o científicas”.

Aquí, se prefiere describir las acciones antijurídicas, tal como se encuentran enunciadas en el Código Penal.

Ambas normas transcriptas estatuyen como un deber ético, combatir el ejercicio ilegal de la medicina.

 

LEGISLACIÓN VIGENTE

La legislación vigente en la República Argentina respecto del ejercicio ilegal de la medicina realizado por médicos se encuentra abarcada:

a) Ley 17.132/67 del Ejercicio Legal de la Medicina, en los diferentes incisos de su artículo 20 que en relación a las prohibiciones de los médicos expresa:

Artículo 20: “Queda prohibido a los profesionales que ejerzan la medicina:

1) anunciar o prometer la curación fijando plazos

2) anunciar o prometer la conservación de la salud

3) prometer el alivio o la curación por medio de procedimientos secretos o misteriosos

4) anunciar procedimientos, técnicas o terapéuticas ajenas en la enseñanza que se imparte en las facultades de ciencias médicas reconocidas del país

5) anunciar agentes terapéuticos infalibles

6) anunciar o aplicar agentes terapéuticos inocuos, atribuyéndoles acción efectiva…”.

b) Ley 17.132, en su artículo 126 que expresa las sanciones pertinentes al que incurriere en violar o ignorar las prohibiciones citadas: apercibimiento, multa e inhabilitación (suspensión de la matrícula) de hasta 5 años, ello sin interferencia con lo dispuesto por el código de fondo en su artículo 208, inciso 2.

c) El Código Penal, artículo 208 inciso 2º: “será reprimido con prisión de quince días a un año al que, con título o autorización para el ejercicio de un arte de curar, anunciare o prome-tiere la curación de enfermedades a término fijo o por medios secretos o infalibles”.

Son delitos contra la salud pública, que resulta ser el bien jurídicamente tutelado.

Nótese que el Código Penal es punitivo con una pena excarcelable sin inhabilitación, y que las sanciones contempladas en la ley 17.132/67 son las que mayor severidad aportan en ese sentido: inhabilitación de hasta 5 años.

El análisis de mayor peso se realizará sobre el texto del artículo del Código Penal, que al ser un código de fondo posee la principal relevancia.

El delito tipificado en el artículo 208, inciso 2º del Código Penal se conoce con el nombre consuetudinario de charlatanismo, de charlatán/charlatanería. Charlatán proviene del italiano (ciarlatano), como persona que habla mucho y sin sustancia, hablador indiscreto, embaucador. Estas características de persona reflejan valores negativos para la sociedad, opuestos a la ética y a las buenas costumbres. Resulta evidente entonces, el rechazo hacia un médico poseedor de dichos atributos.

La ley castiga un abuso profesional (o de la función del médico) de quien anuncia proclamando, es decir, dando publicidad o comunicando enfáticamente a las personas, o promete fomentando una esperanza falaz, el hecho de la curación de enfermedades fijando determinados plazos. También castiga si los medios alegados en la curación anunciada o prometida son infalibles por lo que se esgrime una seguridad absoluta, definitiva, imposible de fallar en el proceso curativo, por supuesto falsa o inadmisible de rigor de certeza. Por otra parte, también castiga que esos medios sean secretos, perteneciendo sólo al conocimiento reservado de su creador o autor, los que sin desmedro de la eventual posibilidad de ser ciertos, se hallan prohibidos por ley.

Como se desprende del texto, el sujeto activo es médico habilitado, con autorización válida y requisitos legales en orden para el ejercicio profesional.

Las conductas que se reprimen son delitos nominados de peligro abstracto, es decir, que se consuman sólo con el anuncio o la promesa efectiva, sin importar la eficacia real o presunta del tratamiento, o de su ineficacia absoluta. Asimismo, los medios invocados deben ser proclamados como de características infalibles o bien, con medios o constituyentes no revelados, secretos. Los medios anunciados o a utilizar en la promesa terapéutica pueden ser también infalibles y secretos.

El abuso funcional de la profesión, con estos actos que implican un obvio despliegue mediático que los sustenta en la promoción, impide que los pacientes así cautivados, asistan a profesionales que utilicen tratamientos científicamente reconocidos, medicamentos satisfactoriamente probados o terapias de comprobación técnica aceptadas por la comunidad profesional.

 

EL PENSAMIENTO JURIDICO

El pensamiento doctrinario jurídico tiene varias posturas.

a) Soler entiende que el delito se configura cuando existe “malicia en el autor”, ya que es conciente que lo que anuncia o promete “no tiene soporte científico real”.

b) Núñez adopta una posición opuesta cuando sostiene que “para la ley ya constituye un charlatanismo punible el solo hecho objetivo del proceder contrario a la ética profesional.” También considera (y algo sorprende) que ya que “… las conductas reprimidas demandan publicidad, pues el anuncio o la promesa particularmente hechos, no implican un peligro para la salud pública”. Lo que quiere significar que el anuncio o promesa hecho en soledad a un paciente en particular, al no mediar publicidad a una pluralidad de personas, no afecta la salud pública.

c) Garay afirma que al tratarse de personas legalmente habilitadas para el ejercicio profesional, el aspecto subjetivo cobra especial significación, ya que “…el médico que conforme con su ciencia y conciencia es sincero en el tratamiento, no parece que pueda ser incluido en la norma penal…”.

d) Fontán Balestra coincide con Soler al manifestar que “sólo son alcanzados los actos maliciosos, que han de ser inspirados en la mayoría de los casos por la avidez de lucro que se persigue concretar logrando mayor clientela…”.

En síntesis: el médico legalmente habilitado para el ejercicio de su profesión puede incurrir en una forma ilegal de su praxis profesional al anunciar o prometer la curación, fijando plazos o por medio de la utilización de medios infalibles o secretos.

 

FALLOS JUDICIALES

Seguidamente, se citan algunos fallos judiciales en relación con la temática abordada.

Fallo Nº 1: “el delito tipificado en el art. 208 del Código Penal es una figura de peligro abstracto, no siendo necesaria para su aplicación la existencia de un peligro concreto para nadie ni un resultado dañoso para la salud”. C. 1ª de Apel. Crim. Correc. de Formosa 09/05/1997 (P.M., M. A.; La Ley Litoral, 1997 – 967).

Fallo Nº 2: “el cirujano no puede asegurar el éxito de un tratamiento, sino únicamente las técnicas adecuadas para ello”. CNEsp., Civ. y Com., Sala IV, 31/05/1988 (M. de S., M. Z. c/Centro Valls S.A. – La Ley, 1988 – 526 – 112).

Fallo Nº 3: “el buen sentido impide exigir éxito, pues no está a su alcance prometerlo. Podrán exigirse esfuerzos razonables para acertar, pero no prometer de antemano”. CNCiv., Sala E, 19/12/1977 (S. I. c/ P. P. M. y C. – El Derecho, 1981 – 586 – 11).

Fallo Nº 4: “el médico o el cirujano no pueden asegurar un tratamiento o una operación exitosa, sino únicamente técnicas adecuadas para ello…”. CNCiv,. Sala E, 29/04/86 (R. de S., M. c/ R. E. y otro – Jurisprudencia Argentina, 1987 – 1 – 260).


CODIGO DE ETICA DE LA ASOCIACION MEDICA ARGENTINA 

CAPITULO 18

“DE LAS PROPAGANDAS DE LOS PROFESIONALES DEL EQUIPO DE SALUD”

Artículo 318. No está reñida con la ética la publicación de avisos de carácter profesional siempre que se encuadren dentro de la seriedad y discreción propios de la actividad del Equipo de Salud ejercida con responsabilidad.

Artículo 319. El profesional puede ofrecer sus servicios al público por medio de anuncios de tamaño y caracteres discretos, limitándose a indicar su nombre, apellido, títulos científicos y universitarios, cargos hospitalarios o afines, horas de consulta, dirección, teléfono, correo electrónico, o cualquier sistema de comunicación que se desarrolle. Se debe evitar la promesa de prestar servicios gratuitos y no brindarlos así como mencionar las tarifas de honorarios que espere percibir.

Artículo 320. Constituye falta ética que un miembro del Equipo de Salud se anuncie como Especialista de una rama de la Medicina utilizando títulos que no estén avalados por Sociedades Científicas y/o Universitarias o correspondan a especialidades no reconocidas por el Ministerio de Salud.

Artículo 321. No deben efectuarse promesas de curación infalible, utilizar medicamentos o procedimientos anunciados como secretos, transcribir agradecimientos de pacientes o promoverse mediante sistemas de publicidad equivalentes a avisos comerciales (carteles, letreros luminosos o similares). No deben aplicarse nuevos sistemas o procedimientos especiales, curas o modificaciones aún en discusión respecto de cuya eficacia no se hayan expedido definitivamente las instituciones oficiales o científicas.

Artículo 322. Sólo podrán consignar en el recetario o sellos aclaratorios los grados académicos de Doctor y/o de Profesor en las distintas ramas de la Medicina quienes posean tales grados.

Artículo 323. No se deben utilizar para propaganda dirigida al público no médico como promoción personal del autor o de una institución artículos, conferencias, entrevistas u otras actividades de divulgación científica. Se limitará la información a los datos concretos que el público necesita conocer.

Artículo 324. El miembro del Equipo de Salud debe cuidar que su nombre no sea exhibido en lugares que comprometan la seriedad de la profesión, así como el figurar públicamente en los medios de difusión, hablada, escrita o por imágenes, con el debido respeto a su personal calidad profesional, y la calidad y prestigio de los otros profesionales que ejercen tareas similares.

Artículo 325. Es contrario a la ética participar en actividades de divulgación científica cuya seriedad se preste a duda, mucho más en temas que puedan convocar interpretaciones distorsionadas en el público en general.

Artículo 326. Constituye grave falta ética y violación a las prescripciones de la ley, la propaganda encubierta a través de los medios de comunicación donde figuran nombres, especialidad y número telefónico, en relación a comentarios sobre terapéuticas de diversas afecciones.

Artículo 327. Cometen una grave falta a la ética profesional los que prometen la prestación de servicios gratuitos o los que explícita o implícitamente mencionen tarifas de honorarios.


BIBLIOGRAFIA

- Confederación Médica Argentina. Código de Ética Médica, Buenos Aires, 1955.

- Asociación Médica Argentina. Código de Ética para el Equipo de Salud, Buenos Aires, 2001.

- Código Penal Argentino. Editorial A- Z, Buenos Aires, 2004.

- Fontán Balestra, Carlos. Tratado de Derecho Penal, Ed. Abeledo Perrot, Buenos Aires, 1988.

- Garay, Oscar E. Responsabilidad profesional de los médicos: ética, bioética y jurídica civil y penal, Ed. La Ley, Buenos Aires, 2002.

- Lossetti, Oscar; Trezza, Fernando; Patitó, José. “Obligaciones y prohibiciones de los médicos”, Suplemento Praxis Médica, Mundo Hospitalario, Asociación de Médicos Municipales de la CBA, Año 7, Nº 29, Buenos Aires, mayo 2003.

- Montanelli, Norberto. Responsabilidad criminal médica, Ed. García Alonso, Buenos Aires, 2005.

- Núñez, Ricardo. Tratado de Derecho Penal, Ed. Lerner, Córdoba, 1978.

- Patitó, José A. Medicina Legal, 2ª edición, Ediciones Centro Norte, Buenos Aires, 2001.

- Patitó, José; Lossetti, Oscar; Trezza, Fernando; Guzmán, Celminia. Tratado de Medicina Legal y Elementos de Patología Forense, Ed. Quórum, Buenos Aires, 2003.

- Rabinovich Berkman, Ricardo. Responsabilidad del médico, Ed. Astrea, Buenos Aires, 1999.

- Soler, Sebastián. Tratado de Derecho Penal Argentino, Ed. TEA, Buenos Aires, 1988.

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EL CODIGO DE

ETICA DE LA COMRA

 

En el capítulo IX del Código de Ética de la Confederación Médica de la República Argentina se estipulan los deberes éticos del médico en cuanto a la publicidad y los anuncios de sus servicios. Reproducimos a continuación los artículos:

 

CAPITULO IX

De la publicidad y anuncios médicos.

Artículo 77. La labor de los médicos como publicistas es ponderable cuando se hace con fines de intercambiar conocimientos científicos, gremiales o culturales. La publicación de todo trabajo científico serio debe hacerse por medio de la prensa científica, siendo contrario a todas las normas éticas su publicación en la prensa no médica, radiotelefonía, etc.

Artículo 78. Los artículos y conferencias de divulgación científica para el público no médico, cuidarán de no facilitar la propaganda personal mediante la relación de éxitos terapéuticos o estadísticos, mencionando demasiado el nombre del autor o una determinada institución, o por medio de fotografías personales o de su clínica, sanatorio o consultorio, o en el acto de realizar determinada operación o tratamiento. En fin, se limitarán a divulgar los conocimientos que el público necesita saber para ayudar a los médicos en su lucha contra la enfermedad.

Artículo 79. El profesional, al ofrecer al público sus servicios, puede hacerlo por medio de anuncios de tamaño y caracteres discretos, limitándose a indicar su nombre y apellido, sus títulos científicos o universitarios, cargos hospitalarios o afines, las ramas y especialidades a que se dedique, horas de consulta, su dirección y número de teléfono.

Artículo 80. Están expresamente teñidos con toda norma de ética los anuncios que reúnen alguna de las características siguientes:

a) Los de tamaño desmedido con caracteres llamativos o acompañados de fotografías.

b) Los que ofrezcan la pronta, a plazo fijo e infalible curación de determinadas enfermedades.

c) Los que prometan la prestación de servicios gratuitos o los que explícita o implícitamente mencionan tarifas de honorarios.

d) Los que invoquen títulos, antecedentes o dignidades que no posee legalmente.

e) Los que por su particular redacción o ambigüedad, induzcan a error o confusión respecto a la identidad, título profesional o jerarquía universitaria del anunciante. Los profesionales que pertenezcan al cuerpo docente de la Universidad son los únicos que pueden anunciarse con el título de profesor, siempre que se especifique la cátedra o materia de designación como tal.

f)  Los que mencionan diversas ramas o especialidades de la Medicina, sin mayor conexión o afinidad entre ellas.

g) Los que llamen la atención sobre sistemas, curas, procedimientos especiales, exclusivos o secretos.

h) Los que involucren el fin preconcebido de atraer numerosa clientela mediante la aplicación de nuevos sistemas o procedimientos especiales (naturismo, iridología, homeopatía, etc.), curas o modificaciones aún no en discusión, respecto a cuya eficacia aún no se hayan expedido definitivamente las instituciones oficiales o científicas.

i)  Los que reclamen mediante el agradecimiento de pacientes.

j)  Los transmitidos por radiotelefonía o altoparlantes, los efectuados en pantallas cinematográficas, los repartidos en forma de volantes o tarjetas que son distribuidas por el correo y con destinatario preciso.

k)       Los que aún cuando no infrinjan alguno de los apartados del presente artículo, sean exhibidos en lugares inadecuados o sitios que comprometan la seriedad de la profesión, o los que colocados en el domicilio del profesional, adquieran el tamaño y forma de carteles y los letreros luminosos.

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