PRAXIS MEDICA

PROTECCION DEL PROFESIONAL

Suplemento del Diario del Mundo Hospitalario

Publicación de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires

Año 8 . Nº 33 . Marzo de 2004.

Coordinadores: Jorge Gilardi y Jorge Iapichino


SISTEMA DE SALUD PARA LA CIUDAD DE BUENOS ARIES

En esta edición reproducimos una síntesis del trabajo ganador del Premio Anual de Salud Pública 2003 organizado por la AMM.

Los autores señalan la importancia de la descentralización hospitalaria, que con un marco jurídico adecuado, dará más eficacia y eficiencia al sistema. Además, hacen un análisis detallado del perfil del recurso humano, sus necesidades y sus condiciones de trabajo


PROPUESTAS PARA UN SISTEMA DE SALUD PARA LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

Las transformaciones que se han producido en la región de América Latina durante las últimas décadas son lo suficientemente múltiples y profundas como para prever que marcarán la vida y desarrollo de los países durante, por lo menos toda la primera mitad de siglo.

En lo social, han aumentado tanto la preocupación por superar las desigualdades, como la demanda de las sociedades por conseguir mayores niveles de bienestar. El sector salud,  por su parte, ha sido objeto de exigencias, muchas veces contradictorias a primera vista, en el sentido de su urgente transformación. Del lado de la economía, se le ha exigido eficiencia y contención, ya que ha sido identificado como importante vía de drenaje de recursos públicos y como un generador de costos laborales, capaz de incidir sobre la competitividad de las economías nacionales. Así,  por el lado de las demandas sociales, se le ha exigido universalidad en la accesibilidad a la disponibilidad. Esto enfrentó al sector – y a las autoridades sanitarias- a dilemas cuya resolución exigió por igual mucha imaginación y decisión política.

Nuestro país, como la mayoría de los países de América Latina, tiene un desarrollo desigual  (desarrollo y subdesarrollo), representando  un gran desafío en la atención de la salud. Por una parte, la patología del subdesarrollo exige programas de atención médica primaria y por la otra, la revisión del modelo científico con alta tecnología de la medicina moderna que poseen los países y comunidades desarrollados que muchas veces participó en la pérdida de la relación médico - paciente.

Existe una dotación de médicos mas que suficiente para un país con su nivel de desarrollo (promedio general de 2.7 médicos por cada 1.000 habitantes. Según estándares internacionales para una población con las características de nuestro país el indicador  sugerido es de 1 médico por cada 1.000 habitantes).

La tasa de mortalidad infantil es de 19,8%  nacidos vivos (1998). Si se analiza la mortalidad infantil, según grupo de causas, casi el 50% de las muertes se produjeron por causas reducibles a través de la prevención y del diagnóstico y tratamiento precoz. Además, se observa una gran heterogeneidad, dependiendo de factores demográficos, culturales y  económicos.

En esta época, la situación de la Salud Pública, se encuentra frente a nuevas enfermedades que surgen de la exposición ambiental y laboral, a un creciente número de productos químicos y otras sustancias nocivas ya que muchísimas veces no se cumple con la legislación y normativa vigente para el tratamiento de residuos tóxicos.

El Sistema de Servicios de Salud en Argentina está compuesto por lo que se denominan tres subsectores:

1- El subsector estatal: conformado por los hospitales y centros de salud dependientes de provincias, municipios y un pequeño grupo dependiente del Ministerio de Salud de la Nación. Constituye el mayor y más extendido en todo el país. Al Hospital Público tienen  acceso todas las personas, sin importar el lugar de residencia. Existen Centros con distintos niveles de complejidad, observándose una mala distribución de la tecnología, ubicada a veces,  en hospitales en que no se hizo previamente a su instalación un estudio de las necesidades de la población de su área.

La situación de ajuste produce un gran problema en este sector. Por un lado ha crecido la masa poblacional sin cobertura social, ya sea porque está desempleada o porque ingresó a las llamadas economías informales. Además,  utiliza los servicios del hospital una importante cantidad de población que teniendo Obra Social no puede acceder al pago de bonos, coseguros, etc. y aquellos que si bien teniendo una, la niegan con la finalidad de ver facilitado el trámite administrativo que debe cumplirse ante la OOSS o prepaga. Por otro lado, porque hay una desinversión, fundamentalmente en áreas como, mantenimiento y conservación de equipos y plantas físicas, mejoramiento de instalaciones, insumos, capacitación del recurso humano.

2- El subsector privado:  este subsector está compuesto por los profesionales que prestan servicios en forma independiente, ya sea a pacientes afiliados a las obras sociales, a servicios prepagos o a aquellos que deciden utilizar una prestación a través de una consulta o práctica privada. Incluimos dentro del subsector privado, el mutualista, cooperativo, etc. (conformado por todas las clínicas, sanatorios, institutos y hospitales de comunidad. Estos últimos reciben en su casi totalidad, subsidios de los países de la colectividad a quienes en su inicio estuvieron dirigidos sus servicios.

3- El subsector denominado de la seguridad social: es básicamente financiador (compra prestaciones) y de una gran complejidad administrativa, encontrándose al momento actual en plena reestructuración. Lo integran las Obras Sociales comprendidas en las Leyes 23.660 y 23.661, el Instituto de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (habitualmente denominado PAMI), las Obras Sociales de Universidades Nacionales, las Obras Sociales de FFAA y de Seguridad, las Obras Sociales provinciales (IOMA, IAPO, IOSPER, IPAM, etc.) y las empresas de medicina pre paga, superando su número las 350 entidades. De éstas, el 85% (básicamente sindicales) están comprendidas en el régimen de las leyes 23.660 y 23.661.  El 15% restante corresponde a entidades de la Seguridad Social de la Administración Pública Provincial y Municipal, al Poder Judicial, al Poder Legislativo y a las Fuerzas Armadas y a la Policía, empresariales y pre pagas.

La característica básica de las OOSS es que muy pocas tienen infraestructura propia, dependen de contratos con terceros, incluido entre ellos, el Hospital Público.

Ha incidido en la actual situación de las OOSS entre otras, importantes cambios estructurales, como son: el congelamiento del salario y/o su baja, que en la actualidad trata de reestablecerse (faltando un muy largo trecho para que llegue a niveles históricos), la disolución de Institutos como el Bancario o el Ferroviario (Dto. 492/92) que realizaban aportes extraordinarios y la reducción de trabajadores aportantes, que en muchas OOSS se redujo a menos de la tercera parte (p. ej. UOM); a todo ello se agrega el salario en negro como parte de la retribución laboral corriente, que se ve aún en los salarios oficiales y que llegan a un importante porcentaje en ellos. 

En la Ciudad de Buenos Aires el porcentaje de personas con necesidades básicas insatisfechas (NBI) y residentes en villas de emergencia es reducido en comparación con el resto del país.  Sólo un 7,4 % de la población se encuentra por debajo de las NBI y un 2,2% reside en villas de emergencia.  La mayor proporción de personas en esta situación, se concentra en las zonas sur (13,0%) y suroeste (9,7%).  Aun así, los sucesivos responsables de la ciudad mantuvieron un estado de inacción con respecto al flagelo que sufren en las zonas más pobres de Buenos Aires. 

Algunos indicadores dan cuenta de la falta de voluntad para terminar con ello.  En las zonas norte y noroeste de la Ciudad se observa que casi la mitad de las mujeres embarazadas son asistidas por un médico al momento del parto; en cambio en el sur y sudoeste, esta proporción disminuye a un cuarto, siendo el resto cubierto sólo por obstétricas.  En las zonas del norte ocurren en promedio 8 partos sin atención por año; partos que pueden ser considerados accidentales.  En cambio, en las zonas del sur los partos sin atención oscilan los 70 nacimientos anuales.  Siendo que se trata de zonas urbanas con medios de comunicación, no se explica esta situación.

Aunque sólo el 8,3% de los recién nacidos en Buenos Aires presenta un peso inferior a los 2500 gramos, situación que estaría dentro de algunos estándares aceptados internacionalmente, se detecta una alta correlación con madres menores de 19 años, y bajo nivel educativo.  Según datos de la Secretaría de Salud, sólo el 5% de las madres en las zonas norte y noroeste, son menores de 19 años, mientras que en las zonas sur y sudeste, el porcentaje asciende a 10%.  Por otro lado, no más del 2% de las madres en las zonas norte y noroeste posee un nivel educativo inferior al primario incompleto, mientras que en el sur, esta situación se refleja en el 10% de la población de madres.  Esta disparidad regional refleja la facilidad con que pueden ser focalizadas las acciones si verdaderamente se quiere erradicar el mal.

La Ciudad de Buenos Aires tiene rasgos demográficos y epidemiológicos particulares que requieren programas de salud con especificidades muy propias. La población de la Ciudad de Buenos Aires, 100% urbana, posee en términos absolutos y en comparación con el resto del país, un alto nivel económico, acompañado de un mayor desarrollo social.  Comparando la situación de la Ciudad con la del país, se observa una mejor dotación de condiciones para acceder a una vida saludable: buena alimentación, medios apropiados para la preservación de los alimentos, para la higiene personal y del hogar, agua potable, vestimenta, calefacción, vivienda y recreación.  Adicionalmente, la población tiene, dado el alto número de pacientes con cobertura de obras sociales o de medicina prepaga, un nivel de acceso individual a la atención de la salud relativamente alto. El porcentaje de personas con estudios superiores o secundario completo es el doble que el nacional, la tasa de desempleo es un 2/3 inferior y el nivel de ingreso per cápita de los hogares es dos veces superior. Una alta proporción de la poblaciones adulta y en particular anciana –la tasa de ancianidad es el doble de la nacional; hay una baja tasa de natalidad –2/3 del nivel nacional- y una densidad poblacional característica de una gran metrópoli regional –15000 personas km2 – que se casi se triplica durante las horas de máxima actividad comercial.

El mayor nivel socioeconómico y la mejor inserción laboral conducen a que gran parte de la población cuente con cobertura de salud.  Sólo el 19% de la población de la Ciudad no cuenta con algún tipo de cobertura.  Este indicador toma mayor importancia si se lo compara con el 45% que corresponde a todo el territorio nacional.  La Ciudad de Buenos Aires asigna una inversión total en salud de $3.485 millones.  Esto representa el 14% del total del gasto en salud de la Argentina (que supera los $25.000 millones).  Sin embargo, la población de la Ciudad sólo representa el 8% del total del país.  De modo que la inversión per cápita en la Ciudad de Buenos Aires ($1.152) es marcadamente superior a la inversión en el total del país ($710).  En consonancia con el buen nivel de ingreso y de educación de la población, la Ciudad de Buenos Aires asigna una cantidad suficiente de recursos  para la salud.

Observando el gasto público en salud de la Ciudad y comparándolo con el total del país, se observa que el primero es desproporcionadamente superior: si dividimos el gasto público por la cantidad de personas sin cobertura, observamos que el Gobierno de la Ciudad asigna aproximadamente $1.390 por persona sin cobertura, mientras que el promedio para el total del país es de $331.  Esto es así porque el sistema público de la Ciudad fue desarrollado con una perspectiva nacional previa al establecimiento de la autonomía de la Ciudad.   

En general se entiende que para una población con las características de la de nuestro país, el indicador mínimo sugerido es de un médico cada 1.000 habitantes.  Recordemos que en la Argentina existen 2,7 médicos por cada 1.000 habitantes. En la Ciudad de Buenos Aires, esta cifra es más del doble, y en el sector público en particular, el número de profesionales es más que suficiente para satisfacer toda la demanda de prestaciones.  No faltan médicos, pero su calidad varía según las oportunidades de educación (de grado y postgrado) que hayan tenido a su alcance.  Por otra parte, problemas de la organización del sistema hospitalario llevan a que muchas veces, la cantidad de profesionales aparezca como escasa.

Este marco favorable (con una población de buen nivel educativo, laboral y de ingresos, con un buen nivel sanitario básico, alta proporción de cobertura social o de medicina prepaga, alta inversión y suficientes recursos de salud) contrasta con los resultados de la política de salud.  Entendiendo que el Gobierno tiene total responsabilidad en dos de los niveles de intervención de una adecuada política de salud (salud pública y regulaciones sanitarias), mientras que debe, además, garantizar el financiamiento de la atención médica de quienes no cuentan con cobertura.

En lo que respecta a los hospitales públicos, se puede identificar un problema sistémico, general, y un problema organizativo limitado al ámbito de cada hospital.

El primero es que una cantidad importante de los recursos económicos del sistema se destinan a residentes de otras jurisdicciones. Por otra parte, la utilización del hospital público por parte de personas que no encuentran respuestas en sus respectivas obras sociales, PAMI o empresa de medicina prepaga, es el resultado perverso de un esquema institucional en donde el Estado termina subsidiando la irresponsabilidad y la ineficiencia de los entes de la seguridad social y de los seguros privados (el 25% de la atención en nuestros hospitales se destina a personas con cobertura).

El segundo, de carácter organizativo, que atenta contra la buena administración de los hospitales es la concentración de lo más sustancial de la gestión en el nivel central de la Secretaría de Salud.  Si bien existen una anunciada voluntad política y algunas normas que permiten la toma de decisiones en el ámbito del hospital, la descentralización es sólo enunciativa. Una prueba de la centralización con la que la Secretaría de Salud impone sus directivas a los hospitales es que no existe información disponible y completa sobre el presupuesto con el que cuenta cada hospital.

DESCENTRALIZACIÓN

Pese a declamados proyectos descentralizadores comunes a las sucesivas gestiones, nunca se alcanzó un genuino nivel de descentralización, la que exige todo un cambio sociojurídico profundo para ser llevada a cabo. La inclusión de los hospitales municipales en el régimen del Hospital Público de Autogestión en 1993, no hizo excepción a esta tendencia; actualmente existen tantas limitaciones al uso de los recursos (en cuanto a planificación, compras y régimen de los recursos humanos) que la autogestión queda limitada a un esquema de recupero de costos de las obras sociales. Pero, ni siquiera los recursos generados por este mecanismo ingresan directamente a la cuenta de cada hospital, sino que pasan, previamente, por etapas administrativas centralizadas. En lo que corresponde a la administración de los recursos humanos, las asignaciones y los controles son ejercidos directamente desde la Secretaría de Salud lo que provoca serias dislocaciones entre la oferta de servicios prestacionales y las reales necesidades de la gente. Además de construir un esquema propicio para la arbitrariedad en el perjuicio del premio al esfuerzo, la excelencia y el buen desempeño.

En los distintos países en que se han implementado políticas de descentralización, son largos los períodos que van desde la formulación de las políticas descentralizadoras hasta su real aplicación. Durante este lapso se deben fortalecer la capacidad de planificación sanitaria y se debe comprender que se necesita una continuidad de los planes políticos, aún cuando las orientaciones del gobierno central cambien, por lo que se impone como necesario el consenso político para su real efectividad.

El determinante político, causa fundamental del proceso descentralizador, es también la razón por la que las características del mismo no se ajusten a las que pudieran corresponder si se realiza el análisis desde el punto de vista económico y de las organizaciones en las cuales se han puesto en práctica descentralizaciones, como ser las que tienen lugar en las grandes empresas.

El principal y más valioso recurso es el humano, el que se ha degradado y despreciado, en un momento en que se propone premiar el esfuerzo y la producción. Se deben establecer mecanismos de perfeccionamiento permanente, relacionando el nivel de capacidad y función con la remuneración del profesional.

El aflujo de dinero al Hospital que determina una adecuada facturación a las OOSS (junto con un adecuado mecanismo de cobro a las mismas), no se puede derivar a muchas compras o contrataciones que hacen al normal funcionamiento hospitalario (compra de bienes de capital, contrataciones profesionales, etc.). Se deberá llegar en corto plazo a la flexibilización jurídica, descentralizando el poder de decisión hacia los efectores, en este caso los Hospitales. En nuestro tiempo se debe ajustarse a un determinado presupuesto central y a la Ley de Contrataciones del Estado, norma que no fue pensada para la administración ágil de una unidad descentralizada.

La descentralización, bien establecida, es la condición fundamental para la participación integral de las comunidades en el área correspondiente. Es un instrumento de reestructuración del poder, con una transferencia de la toma de decisiones a niveles periféricos de ejecución. La responsabilidad compartida entre los servicios y la población llevará a una relación que hará imprescindible la interacción participativa en la ejecución de programas locales. Ello llevará a un desarrollo de un nuevo modelo prestacional en atención de salud, con la aceptación de riesgos y la adjudicación de recursos de acuerdo con esos riesgos.

Como pasos primordiales para una descentralización se deberán definir los perfiles hospitalarios, lo que lleva a un seguro conflicto filosófico. Nosotros consideramos que se deben readecuar los distintos Hospitales, para poder brindar las prestaciones necesarias en el momento y lugar adecuado, y con la celeridad necesaria. Asimismo, se deberá preparar el Plan Estratégico de cada hospital, comprometiendo al personal con la propuesta, en forma directa o a través de los distintos gremios

El Hospital debe estar dirigido por un Consejo de Administración, el mismo debe estar integrado por la Dirección Médica (el Director y/o el Subdirector), el Subdirector Administrativo, los jefes de Departamento del Área de Salud, el jefe del Departamento de Investigación  y Docencia, el Jefe del Departamento Recursos (y Relaciones) Humanos y el Jefe del Departamento Auditoría y Control de Gestión, y se tendrá una representación, con voz, de la Comunidad a la que sirve el Hospital y de los gremios de los sectores sanitarios.

Este Consejo de Administración tendrá que ver todo lo referente a la marcha administrativa y de servicios de la Institución, velando su patrimonio y tratando de mejorar los niveles prestacionales, tanto en calidad como en cantidad (considerando nuevas tecnologías). Manejará los ingresos de acuerdo a las políticas fijadas desde el Nivel Central y adecuará los mismos además a las necesidades de la Comunidad y al Sistema Sanitario de la Ciudad, de acuerdo a estrategias establecidas previamente.

Corresponde al Nivel Central el delineamiento de las políticas de salud para toda la Red Asistencial (definiendo los perfiles hospitalarios), y se debe delegar en los Hospitales una descentralización decisoria en lo económico-financiero y en lo programático-operativo, con control permanente de ejecución del presupuesto para lograr el cumplimiento de programas. La evaluación de resultados debe hacerse durante el desarrollo de actividades para poder corregir los desvíos de desarrollo y finalmente medir resultados finales.

El Hospital debe elaborar un presupuesto real, basado en su producción y en los programas de actividades. Para esto se deben definir objetivos y metas operativas a desarrollar, se deben prever las necesidades materiales y los recursos humanos de todos los sectores que lo componen, satisfaciendo la demanda proyectada en base a la producción y rendimiento, como así también según el tipo de población, tratando de brindar siempre un alto nivel de atención, con eficacia, eficiencia y calidez de atención, con la finalidad de lograr una adecuada relación socio-institucional.

Partiendo de los perfiles hospitalarios, establecidos a punto de acuerdo entre el Nivel Central y las instituciones hospitalarias, se deberá establecer los correspondientes planteles de los distintos hospitales. El Hospital podrá nombrar en forma directa, con posterior elevación al Nivel Central, a aquel personal que estime el más idóneo con la finalidad de cubrir las vacantes originadas por baja definitiva del titular de un cargo, o licencia prolongada en el mismo. Así también, es imprescindible que la Dirección Hospitalaria, siempre en conjunto con el Consejo Administrativo, pueda nombrar, en forma temporaria y en consecuencia a urgencias en el área programática una cantidad de personal determinada, que no sobrepase el 10% del plantel establecido. Todo esto, característico de un órgano descentralizado, agilizará los distintos nombramientos y podrá optimizar las acciones programáticas, aún en caso de diversas urgencias que puedan ocurrir dentro de la comunidad a la que se sirve.

Se deben tener en cuenta tres niveles que, racionalizados coherentemente, permitirán lograr los resultados  buscados, interactuando entre ellos de manera tal que su resultado sea óptimo, éstos son el económico-financiero, el de conducción y coordinación administrativa del sistema y el operacional-prestacional. Todos ellos deben ser considerados y resueltos dentro del marco de la Seguridad Social, siendo la autoridad de aplicación del sistema la encargada de administrar, recaudar y distribuir los fondos provenientes de las prestaciones brindadas. Se debe proveer a la atención universal, equitativa, y solidaria evitando que los aportantes y beneficiarios del subsector privado de la salud obtengan prestaciones del subsector público sin la debida contraprestación. De tal forma se evitará la superposición de prestadores, prestaciones en detrimento de  la población carente de recursos.

SEGURO SOCIAL DE SALUD

En nuestra opinión se debe instalar en el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires un "seguro social “  a través de políticas coordinadas de los subsectores público (estatal), privados y mixtos, al que podrán adherirse empresas de medicina privada, compañías de Seguro de Salud, etc. existentes o a crearse con la participación o no de entidades bancarias. El mismo tendrá una fuerte regulación del Estado para evitar problemas como, por ejemplo, la desigualdad de acceso al sistema (independientemente de sus ingresos),  debiéndose considerar siempre que no debe haber barreras financieras para la población con bajos ingresos, creando un sistema con base en el principio de solidaridad.

Si bien la Ciudad de Buenos Aires se encuentra poblada con 2.900.000 habitantes, diariamente circulan por ella cerca de 6.000.000 de personas provenientes del cinturón conurbano (Gran Buenos Aires) y unos pocos del interior del país. El actual presupuesto de poco más de pesos novecientos millones sería más que suficiente si de atender a sus habitantes se refiere, pero es una de las causas de desbalance las cifras de personas que habitan diurnamente la Ciudad. Principios morales, éticos y legales  hacen imposible su no atención, pero es obligación de sus gobernantes determinar el reaseguro por su atención. Por todo ello es fundamental asegurar la cobertura y el cobro prestacional a aquellos, si bien no residentes en la Ciudad de Buenos Aires, se encuentran durante el día (trabajando, trasladándose, etc.) en ella. Es así que debe el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y, fundamentalmente, los municipios que lo rodean, celebrar convenios de asistencia médica para la atención de la población carente de recursos y sin cobertura médica, con residencia en dichos municipios, que demanden atención sanitaria en establecimientos públicos de la Ciudad de Buenos Aires.

Así se propone un Seguro Social de Salud (SSS), que contará con:

Los ingresos provenientes de los precios convenidos con las obras sociales, asociaciones de obras sociales, mutuales, empresas de medicina prepaga y empresas privadas adheridas al SSS.

Los aportes que se determinen en el presupuesto asignados para cada ejercicio deben garantizar el mantenimiento y desarrollo de los servicios y programas con destino a la población de la Ciudad sin cobertura y carente de recursos.

Los ingresos de otras jurisdicciones convenidas con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y los Municipios o las Provincias ( en su calidad de garantes).

Los ingresos provenientes de la ejecución de Convenios de asistencia médica de la población carente de recursos y sin cobertura médica, celebrados con el lugar de origen del asistido.

En el ámbito de la Administración del Seguro Social de Salud funcionará un Fondo Solidario de Redistribución que se integrará con los siguientes recursos:

Los subsidios, subvenciones, legados y donaciones y todo otro recurso que corresponda.

Los aportes que se convengan con los prestadores o administradores de servicios de la salud adheridos con pago automático por parte de los mismos.

Los recursos del Fondo Solidario de Redistribución serán destinados por la Administración del Seguro Social de Salud:

Para brindar apoyo financiero a los hospitales con  destino a la atención de las personas sin cobertura y carentes de recursos.

Para atender los gastos administrativos y de funcionamiento.

Para apoyar financieramente a los agentes del seguro del subsector público, en calidad de préstamos, subvenciones y subsidios, de conformidad con las normas vigentes.

Para la financiación de planes y programas de salud destinados a los beneficiarios del Seguro Social.

Las prestaciones del seguro serán otorgadas de acuerdo con las políticas de salud, las que asegurarán la plena utilización de los servicios y capacidad instalada existente basadas en la estrategia de atención primaria de la salud y la descentralización operativa.

ACREDITACION Y CATEGORIZACION DE ESTABLECIMIENTOS ASISTENCIALES

Un estudio de O.M.S. sugirió que la calidad en los servicios sanitarios debe dividirse en tres componentes:

 Adecuación de los servicios (relación entre la oferta y las necesidades).

 Eficiencia de los servicios (relación entre los resultados y el costo).

 Calidad científica-técnica (grado de excelencia que brinda en la asistencia médica).

Acreditación

Este proceso estudia y evalúa la estructura en relación con su funcionamiento, la forma en que se cumple la tarea y la calidad del resultado.

Podría decirse que un establecimiento asistencial acredita o es "acreditado” cuando el ordenamiento y organización de sus recursos y actividades conforman un proceso cuyo resultado final tiende a obtener una atención médico-asistencial de adecuada calidad.

Se compone de dos grupos de requisitos de acreditación, estándares (expresión de una exigencia o requisito) obligatorio y no obligatorios. Los estándares incluidos en el primer grupo deben ser considerados mínimos y obligatorios (organización de atención médica, áreas técnicas y de apoyo, edilicios, estructura físico-funcional e instalaciones) para todo establecimiento que solicite la acreditación. Los comprendidos en el segundo grupo, dependerán de la existencia o no de determinados servicios en la institución evaluada o de la decisión de cada país o región de incluirlos entre las exigencias.

Están comprendidos como estándares no obligatorios aquellos correspondientes, tanto a servicios de diagnóstico y tratamiento que requieren inversiones en equipamiento de alta complejidad tecnológica, como servicios de apoyo cuya presencia contribuye de manera sustancial al mejoramiento de la calidad de la atención medica, aunque frecuentemente no son previstos en las organizaciones hospitalarias ( Servicio Social, Biblioteca, Garantía de Calidad). En el caso de los servicios mencionados en primer lugar, se establece un conjunto de requerimientos respecto de su equipamiento, que sólo tienen un carácter orientador y estarán sujetos a las normas específicas vigentes en cada país.

Objetivo de la acreditación

Estructura:

Esta actividad está dirigida a controlar las condiciones que deben tener los servicios de atención médica en cuanto a planta física, equipamiento y recursos humanos.

Proceso:

Tiene relación directa con la Cobertura Asistencial, el Rendimiento y el Costo de los servicios.

Resultado:

Es el producto final de la atención médica.  Desarrolla funciones de verificación de la calidad de la atención (Evaluación, Fiscalización y Perfeccionamiento)

Se diferencia este concepto al de Habilitación (permiso para funcionar), y al de categorización (niveles de complejidad). Ésta es la medida cuantitativa de la calificación de los establecimientos, servicios o profesionales, a través de un proceso de análisis, evaluación y calificación.

Categorización

Se entiende por Categorización a la clasificación de los efectores ambulatorios o de internación según criterio de riesgo que permite definir niveles, concentrando actividades, clasificando las prestaciones de acuerdo con la viabilidad de su realización según el tipo de establecimiento y configurando una red de prestadores.

El agrupamiento por niveles proyectado tiene en cuenta el tipo de medicina a desarrollar, traducida en una concentración de recursos desde lo más simple y general a los más complejos o intensivos.

Se  pueden establecer los cuatro niveles de acreditación, desde aquel establecimiento que acredita en Nivel O, o sea que no cumple el mínimo de normas para ello, hasta el Nivel III, o sea aquel que cumple ampliamente los tres niveles de normas.

Las normas evaluatorias se separan en tres grupos, las del Tipo o Grupo A, que comprenden aquellas que son de cumplimiento absolutamente imprescindible para el funcionamiento elemental del Instituto Hospitalario, las del Tipo o Grupo B, que comprenden aquellas que van un poco más allá que las anteriores, ya que pretenden asegurar una determinada calidad a la atención al individuo. Finalmente, las del Tipo o Grupo C son aquellas consideradas como aconsejables y orientativas para elevar la calidad de la Institución.

Los criterios básicos de categorización de establecimientos asistenciales constituye el esquema básico y elemental sobre el que se asientan la categorización de los establecimientos asistenciales.

En la Ciudad de Buenos Aires el abordaje parcial de la evaluación, aún dentro de los aspectos de estructura, posibilitó la aparición de servicios de atención compleja, pero insertos en establecimientos que estaban muy lejos de reunir las condiciones de infraestructura, grado de complejidad e idoneidad asistencial, necesarias para brindar una atención integral.  En este sentido, debe entenderse que cada servicio a evaluar deba ser considerado como una parte del sistema de atención por cuidados progresivos de la institución y que, dentro de cierto grado de complejidad, puedan resolverse las situaciones críticas para las que el establecimiento sea habilitado.

El desarrollo desparejo de los establecimientos, alentado por la adquisición de algunos equipos de última tecnología, ha hecho que se haya producido un desparejo desarrollo de la organización asistencial, por lo que la determinación de requisitos integrales de complejidad para categorizar tanto servicios, como establecimientos, puede facilitar este comportamiento armónico de desarrollo.

El concepto de acreditación en base a requisitos o estándares de calidad abarcativos de todas las fases de la actividad asistencial, aparece por consiguiente como el método más idóneo para lograr los objetivos propuestos. Sin embargo es una creencia generalizada que el desempeño se refleja en la capacidad de una organización para llevar a cabo aquellas actividades de gestión, administración, clínicas y de apoyo, que afectan mayormente los resultados de la atención en los pacientes.

Estos estándares cambiarán, periódicamente, de estructura y proceso a otros funcionalmente orientados y enfocados en el desempeño para dar mayor énfasis a los enfoques a través del mejoramiento del monitoreo, la evaluación y el desempeño de las organizaciones.

REGIONALIZACIÓN SANITARIA EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

Los cambios que se operan en la Sociedad con una demanda socio sanitaria de la población que es cada vez mayor, que lleva  a una inadecuada utilización de los recursos, hacen necesario que nuestro sistema de Salud sea sensible a nuevos problemas relacionados con la equidad y el reordenamiento de los mismos.

Se hace necesario la realización de un Plan Estratégico que parte del reconocimiento de todos los principios generales que identifican nuestro sistema de salud, universalidad en la cobertura asistencial, financiación pública del sistema, seguro público frente al riesgo de enfermar y garantía de que cada ciudadano reciba el nivel de cuidados que precisa en función de su estado de Salud.

El plan estratégico responde a la necesidad de planificar el futuro, de forma que se acorte la distancia entre el futuro previsible y el deseado, y orientar y enmarcar los cambios necesarios en aquellos aspectos de la organización, gestión y provisión asistencial, con objeto de eliminar en la medida de lo posible los problemas detectados y fomentar las fortalezas del sistema.

Nuestra Ciudad una de las más grandes de Latinoamérica por población y por extensión, tiene un desarrollo urbano, ambiental y económico no armónico lo que hace que los problemas de una zona de la Ciudad no necesariamente sean los de otra zona.

De hecho la zona Sur de la Ciudad no tienen los mismo problemas edilicios, de Salud, de infraestructura que presenta la zona Norte, por lo que s pensable y necesario zonificar la Ciudad en distintas Regiones Sanitarias para atender los problemas generales y aquellos locales que se presenten.

Esta regionalización Sanitaria ya ha sido estipulada en la Ley Básica de Salud pero sin haber sido resuelta hasta el momento, manteniéndose la misma estructura hace años.

Creemos que la Ciudad debe ser dividida en 4 o 5 Regiones Sanitarias (con similar número poblacional, en lo posible) que deben resolver todos los problemas de salud en cada región, pudiendo compartir en algunos casos un mismo efector para determinadas patologías de alto costo y baja utilización,.

Se debe determinar para cada región cuales serán los Hospitales de Alta Complejidad, Mediana Complejidad y Baja Complejidad y los Centros sociosanitarios que las compondrán, teniendo en cuenta el nivel de equipamiento actual y el tipo de población que deberán atender.

La regionalización de la Ciudad deberá cuidar fundamentalmente las diferencias de cada región y deberá respetarlas tendiendo a la igualdad de oportunidades en salud de todos los vecinos de la Ciudad.

Recursos Sanitarios

La asistencia de los pacientes se prestará  a través de varios recursos de Salud (de internación – Hospitales de Agudos, Especializados y Centros Sociosanitarios y de consultas ambulatorias – Centros de Salud de Atención Primaria, Médicos de Cabecera, Consultas externas hospitalarias y Centros de atención de E.T.S. a los que se agregan los Hospitales de día y otros programas especiales), todos ellos organizados en redes de distinta complejidad creados para atender con mayor efectividad y eficiencia los requerimientos específicos de los enfermos.

Los Hospitales generales se dividirán en distintos niveles de Complejidad dentro de la Región

Hospital General Básico: Dará respuesta completa a las necesidades básicas de la Población en lo referente al tratamiento de patologías agudas y crónicas reagudizadas hasta un determinado nivel de complejidad que se determinará de acuerdo a las áreas de influencia.

Hospital de Referencia: Dará respuesta a prácticamente todos los problemas de salud de la población susceptibles de curación y mejoría, excepto a aquellas patologías que requieran recursos tecnológicos de muy alto costo y de práctica altamente especializada.

Hospital de Alta Tecnología: Asume las patologías de baja prevalencia no asumibles por los otros Hospitales mencionados anteriormente disponiendo de las denominadas supraespecialidades y nuevas tecnologías diagnósticas y terapéuticas, puede funcionar como Instituto dentro de alguno de los Hospitales anteriormente mencionados.

Hospitales Psiquiátricos: Son centros de atención de pacientes con patología mental que conjuntamente con los Servicios de Psiquiatría de los Hospitales generales dan respuesta al tratamiento de este tipo de pacientes. Se contará con Hospitales de Día en ellos.

Zonas Sanitarias de la Ciudad de Buenos Aires

La zona Sanitaria estará dirigida de acuerdo a lo expresado dentro de la Ley Básica de Salud de la Ciudad de Buenos Aires en su artículo 30, y deberá estar en estrecha interrelación con las otras zonas Sanitarias de la Ciudad para una Coordinación entre todas que permita no dejar áreas o pacientes sin cobertura, si por alguna causa en alguna de las zonas Sanitarias en un determinado momento no se puede cubrir las exigencias solicitadas en esa zona.

Se favorecerá la formación de Consejos Comunitarios en cada área de influencia de los distintos Hospitales de la Región, compuestos por las sociedades intermedias de la zona y organizaciones no gubernamentales con actividad en la zona, los cuales dictaran su propio estatuto y nombraran un coordinador que será el representante ante el Consejo Regional previsto en la ley.

Este consejo será presidido por el Director Regional (con funciones de coordinación e integración) e integrado por los directores de los Hospitales de la Región con la participación activa de los coordinadores de los consejos comunitarios y las organizaciones gremiales.

Para la formación de este Consejo Regional también las organizaciones gremiales de trabajadores de cada Hospital deberán nombrar a su representante.

Seguidamente se desplegarán puntualmente las diversas funciones necesarias para desarrollar un adecuado cuadro de asistencia sanitaria regional:

Coordinación de administración de recursos humanos,  materiales y financieros

Vigilancia epidemiológica:

Coordinación de atención a la salud 

Coordinación de regulación y fomento sanitario

Coordinación de participación social

ATENCIÓN PRIMARIA DE SALUD (APS)

La atención primaria debe ser parte integrante de un Sistema Nacional de Salud, su núcleo; como parte fundamental del desarrollo económico y social de la comunidad.

En algunas provincias la APS brindó el marco conceptual y sobre todo, legitimó lo que algunos organismos descalificaban y denominaban “medicina para pobres” y alentó a los gobiernos a organizar sistemas de supervisión y de registros adecuados para evaluar las actividades y los resultados obtenidos.

En las áreas urbanas, sobre todo en las megalópolis como Buenos Aires y su conurbano, las condiciones son diferentes. La población más vulnerable puede hallarse agrupada en núcleos extendidos, como las villas de emergencia, o bien en casas de inquilinato, en viviendas ocupadas en forma ilegal, ocupando galpones u otras instalaciones abandonadas o en forma individual durmiendo bajo los puentes de las autopistas.

Perfil del profesional en Atención Primaria

Entablar la comunicación con personas que tienen códigos de comunicación diferentes, valores, conocimientos y convicciones en ocasiones alejadas de las propias.

Observar el ambiente social y tratar de detectar a los líderes del grupo o bien a aquellas personas que existen siempre, a las que la gente recurre en busca de auxilio.

Alentar y fortalecer la autoestima y la autoresponsabilidad, estimulando el autocuidado y el del grupo familiar de los pacientes.

Desconcentración del primer nivel de atención

Las Áreas Programáticas constituyen un modelo de atención desconcentrada. Los planes de salud mediante médicos de cabecera deben diseñarse teniendo en cuenta la atención de salud según niveles de complejidad, jerarquizando el primer nivel e incrementando el acceso mediante la extensión territorial de las bocas de ingreso al sistema, las cuales pasan a ser los consultorios particulares de los médicos de familia. Deben plantearse los siguientes objetivos:

Conformar una red descentralizada del primer nivel de atención.

Ampliar las prestaciones del plan de acuerdo a las demandas relevadas entre los beneficiarios.

Consolidar la integración del programa en el sistema hospitalario.

Desarrollar programas de capacitación permanente.

Garantizar la información respecto al funcionamiento del plan y sus beneficiarios.

Condiciones socio-económicas en Salud

El modelo económico ha aumentado los niveles de exclusión y vulnerabilidad de la población.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la situación de salud de la población está condicionada por grandes inequidades. Recrudecen algunos de los viejos problemas de salud en un contexto con marcada fragmentación social.

El gran desafío es avanzar en abordajes integrales e integrados que asuman la diversidad de necesidades, que articulen los recursos asistenciales con los de promoción de la salud y prevención.

Objetivos Sanitarios

Mejorar el estado de salud.

Reducir las desigualdades en salud.

Aumentar las respuestas ante las legítimas expectativas.

Incrementar la eficiencia.

Proteger a los individuos, a las familias y a la comunidad ante las pérdidas financieras.

Incrementar la equidad en la financiación y el acceso a la atención de la salud.

Finalmente, hay una necesidad en expandir la base de conocimiento que hizo posible la revolución en salud del siglo XX  y que proveerá las herramientas para continuar las ganancias en el siglo XXI.

SALUD ESCOLAR

Una adecuada atención de la salud psicofísica y social de nuestros alumnos y docentes, cubriendo sus carencias afectivas y alimenticias, permitiría colocar a los mismos en un plano de “equidad” en cuanto a sus futuras oportunidades de acceso, permanencia y promoción social.

Para ello se requiere la implementación de actividades integradas e integrales de prevención, detección, asistencia y seguimiento en un programa acordado en conjunto entre ambas Secretarias, de Salud y de Educación, normatizando y articulando las acciones simultáneas que desarrollarán los efectores de ambos sistemas.

El programa de salud escolar deberá incluir la capacitación de profesionales de servicio. El personal docente será integrado a los cursos de agentes de educación para la salud que realizarán las respectivas Áreas Programáticas.

Objetivos: Alcanzar a través de actividades conjuntas y complementarias, integradas e integrales, un óptimo estado de salud de docentes y alumnos del sistema educativo de la Ciudad, influyendo simultáneamente  en la salud de la comunidad toda.

Realizar las actividades necesarias, oportunas, dinámicas y contínuas en los niveles de subprogramación central, local y de efectores con equipos interdisciplinarios, protocolizados y con claras competencias sectoriales e incumbencias profesionales.

Evaluar resultados e impactos con ajustes periódicos.

Es necesario para una adecuada implementación del sistema, el desarrollo de protocolos, a saber:

Protocolo único de examen de salud.

Protocolo único de referencia/ contra- referencia.

Protocolo único de vigilancia epidemiológica mensual.

Libreta de Salud Escolar (incluye apto para realizar educación física escolar).

Marco Conceptual y Fundamentación de las actividades programáticas:

Las patologías que predominan y que presentan como factor común la posibilidad de ser limitadas y controladas por acciones programadas y sistematizadas son aquellas relacionadas con la baja cobertura de inmunizaciones, la desnutrición, enfermedades de alto riesgo de transmisión, infestación parasitaria, caries dentales, alteraciones del aparato locomotor, afecciones endocrinas, trastornos sensoriales (oftalmológicos y fonoaudio-lógicos) y particularmente los problemas de aprendizaje y conducta.

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