ASAMBLEAS HOSPITALARIAS


Contundente rechazo al decreto 1.317


Como consecuencia de los reclamos, el GCBA decidió incorporar el tratamiento del decreto 1.317 a las reuniones paritarias y prorrogó el llamado a concurso para directores y subdirectores hasta el 1° de noviembre. Las asambleas rechazaron la convocatoria por avasallar la Carrera de Profesionales, oponerse a los principios de la salud pública y privilegiar los valores del mercado y la economía por sobre los de la medicina y la ciencia

A raíz de los reclamos gremiales que lleva adelante la Asociación de Médicos Municipales junto a la Federación Médica de la Capital Federal en rechazo a los decretos 1.317 y 1.318 que regulan los llamados a concursos para directores y subdirectores, el GCBA decidió incluir el tema en el marco de las reuniones paritarias y como primera medida, a través del decreto 1.796/04, resolvió postergar el cierre de la convocatoria hasta el 1° de noviembre de 2004.

Asambleas hospitalarias  

El Consejo Central de la AMM, reunido el 20 de septiembre resolvió convocar de forma urgente a asambleas hospitalarias para tratar el avasallamiento de la Carrera de Profesionales que implica la aplicación del decreto 1.317.

Por medio de las asambleas reunidas en todos los hospitales públicos de la Ciudad, miles de médicos municipales manifestaron su contundente rechazo a esta norma, viola-toria de la Carrera y de los principios solidarios de la salud pública. Las asambleas    coincidieron en criticar el tipo de geren-ciamiento propuesto por el decreto, que privilegia los valores del mercado y la economía por sobre los de la medicina y la ciencia.

A raíz de estos reclamos, el GCBA resolvió incluir el tema como cuestión prioritaria en las reuniones paritarias. Paso siguiente, el Jefe de Gobierno Dr. Aníbal Ibarra, dictó el decreto 1.796/04 que prorroga la fecha de cierre del llamado de estos concursos hasta el 1° de noviembre.

En los considerando de este decreto se señala: “Que, en el marco de la Comisión Pa-ritaria Sectorial, los representantes del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y los de las asociaciones profesionales allí convocadas acordaron elevar una petición para que se prorrogue el plazo del artículo 1° del Decreto N° 1.318/GCBA/2004 hasta el 1° de noviembre del corriente año. Que, en virtud de la petición efectuada y con el fin de posibilitar la concreción del objetivo compartido por los miembros paritarios de la realización exitosa de los concursos convocados, resulta conveniente prorrogar el plazo de inscripción hasta el día 1° de noviembre de 2004, inclusive”.

Discutir sobre salud pública

Más allá de los reclamos gremiales y la defensa de la Carrera de Profesionales, los médicos reunidos en las asambleas hospitalarias debatieron sobre salud pública y sobre los manejos discrecionales que hizo el Secretario de Salud de un tema trascendental como es la conducción de los hospitales públicos del sistema de salud más importante de Latinoamérica.

El decreto 1.317 seguirá siendo discutido por los representantes del Comité Ejecutivo ante las paritarias, con el fin de lograr un nuevo decreto modificatorio. ¨


POR QUE nos oponemos al decreto 1.317 y al plan estrategico

- PORQUE restringir la idoneidad del director y subdirector a la “gerencia” no es una decisión claramente establecida en la Carrera de Profesionales, pero definitivamente no es moderna ni progresista, cuando no retrógrada y peligrosa.

- PORQUE no se entiende la adopción de un “modelo gerencial”, bajo el aparente artilugio de requisitos para concursos, que ya  tuvo entre nosotros el señalado propósito de disminuir el “gasto estatal en salud” y que además se agotó tempranamente por observarse que detrás de discursos de empresa, mercados y competencia, se escondían influencias, intereses y lobbies.

- PORQUE el modelo gerencial ha hecho crecer desproporcionadamente el servicio de administración, incrementando de forma notable la burocracia interna; no entendió la complejidad de los hospitales y desplazó a los médicos en la toma de decisiones en las que eran los más capacitados para hacerlo; con la urgencia para controlar el gasto, no se dejó tiempo para esperar modelos consensuados.

- PORQUE hoy, que gana espacio el modelo de gestión clínica, se quiere imponer un modelo gerencial propio de la década de los ochenta y noventa. Se proponen cambios en la gestión de los servicios (micro-gestión) cuando la comunidad hospitalaria y del primer nivel de atención está esperando auténticos cambios en las políticas y en el sistema de salud (macrogestión) que permitan la equidad, accesibilidad y calidad que nuestra comunidad merece.

- PORQUE el Plan Estratégico que deben presentar los candidatos no puede ser obra de una persona ni se corresponde con el tiempo para desarrollarlo, ni se conoce la  asignación de recursos para el mismo; mucho menos puede ser objeto de un concurso.

PORQUE para poder hablar en rigor de estrategia, es preciso que el hospital participe de abajo hacia arriba en estas iniciativas estratégicas y, por último, que se asignen recursos físicos, financieros y humanos.

Nota: en la presente edición del Boletín de Temas de Salud se puede consultar la versión completa del documento elaborado por la AMM.


Opinión de la filial Argerich de la AMM
CONCURSOS DE DIRECTORES Y EL GERENCIAMIENTO

Ataque a la salud pública

Un discurso formal con un fondo peligroso para la administración pública

El llamado a concurso para directores y subdirectores de los hospitales públicos de la ciudad de Buenos Aires deja al descubierto que aún persisten en algunos administradores conceptos fundamentalistas sobre la economía de la salud, a pesar de haber demostrado su fracaso en la década de los noventa en nuestro país y en aquellos que los han aplicado.

Muchos de estos conceptos provienen de las llamadas HMO y PPO de los Estados Unidos, creadas para controlar los gastos en salud. Nacía entonces la atención gerenciada llamada también ma-naged care o sistema de cuidado ge-renciado, todos sinónimos que implican una subordinación de la acción médica a los principios de mercado y de la economía.

Este modelo sostuvo un enfoque de riesgo sobre los “clientes” (según sus palabras), donde la atención gerenciada y el subsidio a la demanda implican consecuencias en la calidad, el consiguiente aumento de los costos posteriores y el estímulo para la formación de médicos gated keepers o controladores de la demanda que están incentivados para disminuir las internaciones y la referencia a la mayor complejidad.  

Existe también una alteración del concepto de médico generalista y de la estrategia de atención primaria de la salud; el managed care los desvía de su significado original y los aplica para controlar la demanda. Aun en el mismo país donde se desarrolló este sistema de salud gerenciada, algunos lo denominan de forma más apropiada en lugar de managed care, damaged care (cuidados peligrosos).

En el tema de control de costos asistimos con frecuencia a discursos, interpretaciones y acciones de política sanitaria que no definen previamente cuál es el modelo de atención de la salud a financiar. Sin objetivos claros, parten de conceptos sólo económicos y no analizan adecuadamente la información científica. Prestan escasa atención al avance del conocimiento e interpretan que el accionar de los profesionales de la salud es la causa de las dificultades de financiamiento.

Es absolutamente real que los profesionales de la salud debemos preocuparnos por los costos y el nivel de inversión que se realiza, ya que debe estar en relación con las posibilidades de la sociedad, pero tampoco es posible reducir la discusión a conceptos exclusivamente económicos sin considerar los costos reales que implica la calidad. Por ejemplo, se analiza la inversión en salud con respecto al porcentaje del PBI (sin considerar su valor absoluto en los países de mayor desarrollo), sin embargo los insu-mos y la tecnología -que no es posible que la sustituya la importación en forma inmediata- tienen hoy en día valores globalizados. Quienes son productores de cualquier manufactura entienden perfectamente que para establecer los costos del producto deben definirse previamente los pasos de la producción y la calidad.

En salud, intentar reducir los costos sin considerar el modelo acarrea disminución de calidad, falta de apoyo de los profesionales de la salud y de la sociedad en general.

El llamado a concurso

El llamado a concurso para directores y subdirectores cuenta con un manual que distingue: introducción, decretos, ficha de inscripción, instructivo para la inscripción y lineamientos para la formulación del proyecto estratégico, acompañado por un CD. Es justamente en los dos últimos apartados donde es posible visualizar que las autoridades sanitarias de la Ciudad están convencidas de las bondades del desprestigiado managed care.

¿Qué motiva nuestra interpretación? La sola utilización en forma reiterada de las palabras gerenciamiento, producción, mercado, etc. Aunque podría simplemente justificarse como una forma de expresión, en el análisis más detallado del texto se pueden observar claramente estos conceptos:

- Forman parte de la currícula en el rubro de “Cursos de gerenciamiento” y darán puntaje los cursos sobre administración de empresas, no de salud sino simplemente de empresas.

- Da mayor puntaje a los trabajos de ge-renciamiento en desmedro de otros de mucha utilidad para la administración de los hospitales públicos, como por ejemplo los trabajos sobre patologías prevalentes, medicina basada en la evidencia, algoritmos de diagnóstico y tratamiento, prevención primaria o secundaria, promoción, etc.

Pero quizás en el punto donde se evidencia con mayor claridad la ideología de la autoridad sanitaria es donde se expresan las siguientes frases (página 28 del manual del concurso):

“(...) las dimensiones nuevas abiertas por los usuarios y pacientes, como demandantes con capacidad de optar entre alternativas como consumidores informados y desde diferentes condiciones so-cioeconómicas, generan entradas que la actual cultura hospitalaria está escasamente preparada para procesar, ya que sus líneas de influencia están orientadas por criterios cientificistas orientados en resolver los problemas con un marcado sesgo médico”.

“(...) la dinámica hospitalaria está hoy fuertemente influenciada por las nuevas tecnologías aplicadas en el personal sanitario y en los pacientes, las que dependientes de las coordenadas fijadas por el mercado, debido al permanente desarrollo de la aparatología, industria farmacéutica y tecnológica pautan las reglas de consumo y de la expansión del gasto en salud”.

“(...) la provisión de servicios asisten-ciales evoluciona a un ritmo tan veloz como el de las tecnologías que utiliza”.

“(...) bajo los paradigmas mencionados, el gasto en salud es cada vez mayor como se ha mencionado por el propio crecimiento y desarrollo de las nuevas tecnologías. Pero existen claras evidencias que ante la igualdad de recursos, demandas asistenciales similares y diferentes formas de gestión, los resultados de producción sanitaria presentan diferencia en la eficiencia”.

Estas expresiones son más que elocuentes para imaginar un sistema sanitario absolutamente subordinado a los principios de la economía: no se considera al dinero aplicado a la salud como una inversión sino como un gasto, no se diferencia la tecnología innecesaria de la tecnología apropiada, una supuesta actitud médica perversa sería la responsable del incremento de los costos, la ciencia es cientificismo y la cultura hospitalaria, aberrante.

Existen otros criterios, a los que adherimos, que valoran la medicina basada en la evidencia, los algoritmos y flujos de diagnóstico y tratamientos consensuados entre pares en las sociedades científicas, y a la salud como un bien público.

Hemos fracasado aún en trasladar los avances en el conocimiento científico y el desarrollo tecnológico a una organización que nos permita un impacto sanitario para impedir o retrasar la aparición de la enfermedad y esto sí es un grave problema, no sólo nuestro sino de la humanidad.¨


En el nuevo hospital gerenciado


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