| TRATAMIENTO Y PREVENCION |
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"CONVIVIR CON EL ASMA" |
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El asma es una enfermedad que genera angustia no sólo a quienes la padecen sino también a sus familias. Hoy se sabe que, tratado adecuadamente, puede tener una evolución benigna |
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Como
enfermedad multisectorial su abordaje debe ser multidisciplinario, y la
educación juega en este caso un rol central. El jefe de la unidad
Neumotisiología de la ex Casa Cuna, Dr. Víctor Pawluk, pone énfasis en
la necesidad de estos tratamientos: “Se debe incluir la parte farmacológica,
la prevención en función de que el paciente no se exponga a los
irritantes, la parte psicológica, la participación de la foniatra que le
enseña a respirar para obtener el mayor rendimiento, la del kinesiólogo
para aprender a respirar en crisis o respirar bien en intercrisis y evitar
así la crisis, y la actividad deportiva que va junto con la social. La
idea es que el chico realice un tratamiento que le permita hacer vida
normal”. No
hay edad para la aparición del asma, puede surgir en cualquier momento de
la vida pero aproximadamente sólo una tercera parte de los niños asmáticos
continúa con la enfermedad en la madurez. Sin embargo, se la define como
una patología crónica aunque en los últimos años se modificó la
tendencia de considerarla paralizante para el paciente, por el contrario,
hoy se sostiene que el asmático debe tener una vida plena. Vivir
con asma
El
programa de Control y Prevención del Asma de la CBA se creó en 1994 con
el fin de consensuar los planes de control y prevención. Persigue los
objetivos de disminuir la morbimortalidad y mejorar la calidad de vida del
paciente asmático. Durante 1998 y 1999 se llevaron a cabo actividades
durante la I y II Semana del Asma, el propósito fue detectar la
prevalencia de asma en el interrogatorio y realizar pruebas con medidores
de flujo pico y con espirometrías. Sin embargo, y a pesar de los buenos
resultados, el Programa se encuentra hoy en un compás de espera. Más
allá de esta pausa, los servicios hospitalarios continúan con la atención
del paciente asmático. Por ejemplo, en el Argerich desde 1989 funciona un
programa que no sólo brinda atención médica sino que además lleva
adelante intensas tareas de prevención a través de cursos de
automanejo, autoayuda y rehabilitación psicofísica. Desde su origen,
alrededor de 1.000 pacientes han pasado por distintos cursos. “El
trabajo de los programas educativos permite que los tratamientos lleguen a
buen destino y determinan qué papel deben cumplir el médico y el
paciente. Es un contrato con un objetivo común: el médico aporta
conocimientos teóricos y experiencia en tratamientos y el paciente aporta
cumplimiento de las indicaciones y experiencia en la enfermedad”,
explica el Dr. Aron Socolovsky. El
asma incluye a la familia. El entorno del paciente asmático puede
tener una influencia negativa o positiva según el nivel de comprensión
que tenga de la enfermedad. De manera tal que todos los programas
educativos de información y prevención de asma deben incluir a la
familia. “La
educación del paciente asmático es fundamental en el tratamiento de esta
patología. En nuestro caso influye la edad. Nosotros seguimos
adolescentes, si no los educamos, si no establecemos pautas firmes va a
ser muy difícil que las cumplan. Por otro lado, en los pacientes chicos
es fundamental la educación de los padres. Es muy difícil controlar un
paciente con medicación cuando los padres fuman en la casa y cuando el
tabaco es uno de los principales irritantes. Hay toda una serie de normas
de educación con respecto a la no exposición a sustancias volátiles
para evitar la irritación bronquial e impedir una crisis”, señala el
Dr.Pawluk. La
Dra. Norma González, de la unidad Neumotisiología de la ex Casa Cuna,
subraya el rol de los padres de niños asmáticos: “Hay padres que
conocen la enfermedad porque quizás la padecen y a veces cometen el error
de automedicar a sus hijos, hay otros padres que se asustan ante el diagnóstico
de asma bronquial y esperan del profesional la cura mágica, se asustan
mucho y dificultan así el tratamiento porque le transmiten su angustia al
chico. Por todo esto, insistimos en que es una enfermedad que debe
tratarla un equipo interdisciplinario que pueda atender al grupo familiar.
Una vez que la familia está informada y se logra una buena relación médico-paciente-familia
es más simple lograr un mejor tratamiento”. El
asma es una enfermedad de la que el paciente debe hacerse cargo, tiene que
aprender a convivir con ella lo mejor posible. Eso se proponen los
profesionales que dictan los cursos en el hospital Argerich:
“Generalmente los asmáticos tienen un esquema corporal alterado y
mostrarles la posibilidad de actitudes que permitan modificar los ritmos
respiratorios les da seguridad. También los iniciamos en la actividad física
para que la desarrollen gradual y permanentemente. Es importante evaluar
al asmático para que pueda hacer ejercicio. No hay que decirle quedate
sentado que el ejercicio te va a producir fatiga”, agrega el Dr.
Socolovsky. El
asma es una forma de responder a diferentes estímulos, y en cada paciente
el gatillo principal va a ser distinto; en algunos será el humo, el
polvo, las peleas de los padres o los exámenes en el colegio. La clave es
detectar cuál es el origen y trabajar sobre ese factor. Por ser una enfermedad de las vías respiratorias está vinculada directamente con la contaminación ambiental: a mayor contaminación se observa más incidencia. Si bien el asma es independiente de la situación socioeconómica de los pacientes, el nivel de vida condiciona el control de la enfermedad: “Es muy difícil tratar una patología en un paciente que vive hacinado en una pieza en la que calientan el ambiente con un brasero, o sea, que la contaminación está presente en el propio hogar. Además, difícilmente consigan la medicación ideal, es decir, la situación social influye en las complicaciones y en la evolución”, concluye el Dr. Pawluk. TRATAMIENTO ADECUADO DEL ASMA Parámetros
de un buen tratamiento: mantener libre de síntomas al paciente; que
no tenga exacerbaciones (esto incluye medidas de automanejo); que tenga la
mejor función pulmonar posible; actividad física total incluyendo
ejercicio físico; con la menor iatrogenia y medicación posible; prevenir
la morbilidad y la mortalidad. Para que esto se cumpla se deben seguir seis pasos que se han establecido con consenso internacional: 1. Educación en asma; 2. Medicina de la función pulmonar a dos niveles, en la consulta médica mediante espirometría y monitoreo, en el hogar mediante medidores de flujo pico. Así, el paciente puede saber su estado y cuál es la respuesta al tratamiento midiendo cuantitativamente el grado de su obstrucción; 3. Medidas de prevención (buscar con el paciente cuáles son los factores desen-cadenantes identificables y tratar de evitarlos); 4. Establecer planes de tratamiento para el asma crónica y persistente; 5. Establecer planes para las exacerbaciones cuando se producen aquellos síntomas que no responden al tratamiento habitual. Esto se relaciona con el automanejo, que implica el control de la evolución de la enfermedad y el control de la exacerbación. El médico tiene que dar al paciente una serie de medidas terapéuticas a realizar en el momento que se produce la exacerbación para ganar tiempo mientras se localiza al profesional. Estas medidas sirven para prevenir exacerbaciones bruscas que pueden poner en peligro al enfermo. Esto no significa auto-medicación sino un plan consensuado de médico y paciente.; 6. Establecimiento de agenda, programa de control mediante visitas periódicas al centro de salud. |