TRATAMIENTO Y PREVENCION

"CONVIVIR CON EL ASMA"

El asma es una enfermedad que genera angustia no sólo a quienes la padecen sino también a sus familias. Hoy se sabe que, tratado adecuadamente, puede tener una evolución benigna


El asma es una enfermedad que genera angustia y muchas veces desesperación no sólo a quienes la padecen sino también a sus familias. Hoy se sabe que tratado adecuadamente puede tener una evolución benigna. Desde la medicina, se la define como una alteración de las vías aéreas que tiene como manifestación clínica una obstrucción bronquial que puede iniciarse por múltiples factores. Pero para que esto suceda el paciente debe tener una predisposición o una hiperac-tividad bronquial, a la que se suman estos factores externos desencadenantes: alérgicos, infecciosos, psicológicos y ambientales. Actualmente la incidencia general de la enfermedad está en aumento y el tratamiento adecuado es la mejor prevención. Para reafirmar este concepto, el Dr. Aron Socolovsky, jefe de Neumotisiología del hospital Argerich, señala: “El asma no es prevenible a nivel primario pero sí lo es a nivel secundario, entonces la forma correcta de actuar es tratarlo debidamente”.

Como enfermedad multisectorial su abordaje debe ser multidisciplinario, y la educación juega en este caso un rol central. El jefe de la unidad Neumotisiología de la ex Casa Cuna, Dr. Víctor Pawluk, pone énfasis en la necesidad de estos tratamientos: “Se debe incluir la parte farmacológica, la prevención en función de que el paciente no se exponga a los irritantes, la parte psicológica, la participación de la foniatra que le enseña a respirar para obtener el mayor rendimiento, la del kinesiólogo para aprender a respirar en crisis o respirar bien en intercrisis y evitar así la crisis, y la actividad deportiva que va junto con la social. La idea es que el chico realice un tratamiento que le permita hacer vida normal”.

No hay edad para la aparición del asma, puede surgir en cualquier momento de la vida pero aproximadamente sólo una tercera parte de los niños asmáticos continúa con la enfermedad en la madurez. Sin embargo, se la define como una patología crónica aunque en los últimos años se modificó la tendencia de considerarla paralizante para el paciente, por el contrario, hoy se sostiene que el asmático debe tener una vida plena.

Vivir con asma

El programa de Control y Prevención del Asma de la CBA se creó en 1994 con el fin de consensuar los planes de control y prevención. Persigue los objetivos de disminuir la morbimortalidad y mejorar la calidad de vida del paciente asmático. Durante 1998 y 1999 se llevaron a cabo actividades durante la I y II Semana del Asma, el propósito fue detectar la prevalencia de asma en el interrogatorio y realizar pruebas con medidores de flujo pico y con espirometrías. Sin embargo, y a pesar de los buenos resultados, el Programa se encuentra hoy en un compás de espera.

Más allá de esta pausa, los servicios hospitalarios continúan con la atención del paciente asmático. Por ejemplo, en el Argerich desde 1989 funciona un programa que no sólo brinda atención médica sino que además lleva adelante intensas tareas de prevención a través de cursos de automanejo, autoayuda y rehabilitación psicofísica. Desde su origen, alrededor de 1.000 pacientes han pasado por distintos cursos. “El trabajo de los programas educativos permite que los tratamientos lleguen a buen destino y determinan qué papel deben cumplir el médico y el paciente. Es un contrato con un objetivo común: el médico aporta conocimientos teóricos y experiencia en tratamientos y el paciente aporta cumplimiento de las indicaciones y experiencia en la enfermedad”, explica el Dr. Aron Socolovsky.

El asma incluye a la familia. El entorno del paciente asmático puede tener una influencia negativa o positiva según el nivel de comprensión que tenga de la enfermedad. De manera tal que todos los programas educativos de información y prevención de asma deben incluir a la familia.

“La educación del paciente asmático es fundamental en el tratamiento de esta patología. En nuestro caso influye la edad. Nosotros seguimos adolescentes, si no los educamos, si no establecemos pautas firmes va a ser muy difícil que las cumplan. Por otro lado, en los pacientes chicos es fundamental la educación de los padres. Es muy difícil controlar un paciente con medicación cuando los padres fuman en la casa y cuando el tabaco es uno de los principales irritantes. Hay toda una serie de normas de educación con respecto a la no exposición a sustancias volátiles para evitar la irritación bronquial e impedir una crisis”, señala el Dr.Pawluk.

La Dra. Norma González, de la unidad Neumotisiología de la ex Casa Cuna, subraya el rol de los padres de niños asmáticos: “Hay padres que conocen la enfermedad porque quizás la padecen y a veces cometen el error de automedicar a sus hijos, hay otros padres que se asustan ante el diagnóstico de asma bronquial y esperan del profesional la cura mágica, se asustan mucho y dificultan así el tratamiento porque le transmiten su angustia al chico. Por todo esto, insistimos en que es una enfermedad que debe tratarla un equipo interdisciplinario que pueda atender al grupo familiar. Una vez que la familia está informada y se logra una buena relación médico-paciente-familia es más simple lograr un mejor tratamiento”.

El asma es una enfermedad de la que el paciente debe hacerse cargo, tiene que aprender a convivir con ella lo mejor posible. Eso se proponen los profesionales que dictan los cursos en el hospital Argerich: “Generalmente los asmáticos tienen un esquema corporal alterado y mostrarles la posibilidad de actitudes que permitan modificar los ritmos respiratorios les da seguridad. También los iniciamos en la actividad física para que la desarrollen gradual y permanentemente. Es importante evaluar al asmático para que pueda hacer ejercicio. No hay que decirle quedate sentado que el ejercicio te va a producir fatiga”, agrega el Dr. Socolovsky.

El asma es una forma de responder a diferentes estímulos, y en cada paciente el gatillo principal va a ser distinto; en algunos será el humo, el polvo, las peleas de los padres o los exámenes en el colegio. La clave es detectar cuál es el origen y trabajar sobre ese factor.

Por ser una enfermedad de las vías respiratorias está vinculada directamente con la contaminación ambiental: a mayor contaminación se observa más incidencia. Si bien el asma es independiente de la situación socioeconómica de los pacientes, el nivel de vida condiciona el control de la enfermedad: “Es muy difícil tratar una patología en un paciente que vive hacinado en una pieza en la que calientan el ambiente con un brasero, o sea, que la contaminación está presente en el propio hogar. Además, difícilmente consigan la medicación ideal, es decir, la situación social influye en las complicaciones y en la evolución”, concluye el Dr. Pawluk.


TRATAMIENTO ADECUADO DEL ASMA

Parámetros de un buen tratamiento: mantener libre de síntomas al paciente; que no tenga exacerbaciones (esto incluye medidas de automanejo); que tenga la mejor función pulmonar posible; actividad física total incluyendo ejercicio físico; con la menor iatrogenia y medicación posible; prevenir la morbilidad y la mortalidad.

Para que esto se cumpla se deben seguir seis pasos que se han establecido con consenso internacional: 1. Educación en asma; 2. Medicina de la función pulmonar a dos niveles, en la consulta médica mediante espirometría y monitoreo, en el hogar mediante medidores de flujo pico. Así, el paciente puede saber su estado y cuál es la respuesta al tratamiento midiendo cuantitativamente el grado de su obstrucción; 3. Medidas de prevención (buscar con el paciente cuáles son los factores desen-cadenantes identificables y tratar de evitarlos); 4. Establecer planes de tratamiento para el asma crónica y persistente; 5. Establecer planes para las exacerbaciones cuando se producen aquellos síntomas que no responden al tratamiento habitual. Esto se relaciona con el automanejo, que implica el control de la evolución de la enfermedad y el control de la exacerbación. El médico tiene que dar al paciente una serie de medidas terapéuticas a realizar en el momento que se produce la exacerbación para ganar tiempo mientras se localiza al profesional. Estas medidas sirven para prevenir exacerbaciones bruscas que pueden poner en peligro al enfermo. Esto no significa auto-medicación sino un plan consensuado de médico y paciente.; 6. Establecimiento de agenda, programa de control mediante visitas periódicas al centro de salud.