INFORME ESPECIAL

POLITICAS SANITARIAS Y PREVENCION

El cáncer según pasan los años


En septiembre se conmemora el Día Mundial del Paciente Oncológico, y un reciente informe de la Organización Mundial de la Salud vuelve a insistir sobre la posibilidad de prevenir una buena cantidad de casos de cáncer. Prevención, detección precoz, accesibilidad a los tratamientos y conciencia ciudadana parecieran ser las claves de la estrategia que debería impulsar una política sanitaria clara y coherente. En el siguiente artículo, la reflexión de tres especialistas con una extensa trayectoria en el único hospital público oncológico de la Ciudad de Buenos Aires


Cada año, diez millones de personas en el mundo reciben un diagnóstico de cáncer, y otros seis millones mueren a causa de esta enfermedad. Pero el dato más escalofriante lo aporta un reciente informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS): dos de cada tres casos pueden evitarse o curarse; un tercio podría prevenirse, y otro tercio podría tratarse si se detectara a tiempo. Por atro lado, la OMS advierte que si no se implementan campañas nacionales de prevención, los diez millones de casos nuevos al año podrían pasar a ser 15 millones, antes de 2020.

El Dr. Bernardo Wons, jefe de la división Cirugía del hospital Maria Curie, señala: “Nosotros tenemos la última tecnología en ma-mógrafos, podemos detectar cánceres de milímetros, y sin embargo estamos detectando cánceres avanzados. Hay una diferencia enorme entre lo que cuesta tratar a un paciente con cáncer avanzado y a uno con cáncer inicial. Y en cuanto a la vida, tienen mucho menos sobrevida los pacientes con cánceres avanzados que los iniciales. Entonces, aparte del problema sanitario, es un problema humano. Estamos llegando tarde. Somos los bomberos que venimos a apagar el incendio pero no hacemos prevención. No hay una política de prevención que significa invertir, pero aún así es mucho más barato que tratar pacientes con cánceres avanzados. Las políticas de prevención del Estado fueron muy esporádicas: de vez en cuando una campaña que dura una semana. Pero la realidad es que estamos saturados con el trabajo en medicina asistencial”.

La solución, está claro, pasa por la detección precoz: para todos los tipos de cáncer deberían hacerse campañas de concien-tización. El informe Programas nacionales de lucha contra el cáncer de la OMS, presentado recientemente en Noruega, concluye señalando que la moderación en la dieta, la inmunización contra la hepatitis B y evitar el consumo de tabaco y de alcohol pueden contribuir notablemente en la prevención de la enfermedad. 

Cáncer y estrés

Hay otros aspectos que una buena política sanitaria en materia de cáncer debería contemplar. Entre ellos, el componente emocional de esta enfermedad en el actual contexto de crisis socioeconómica. El Dr. Felipe Galmarini, jefe de división Medicina del hospital Maria Curie y director de la Carrera de Médico Especialista en Oncología de la Universidad de Buenos Aires, destaca: “Entre el desarrollo de un cáncer y un estado de estrés hay una relación muy directa. Cuando un enfermo tiene controlado un cáncer y sufre un estrés fuerte, se desarrolla una recu-rrencia; en Italia hay trabajos experimentales  sobre el tema que indicarían la existencia de esa relación. Nosotros consideramos que el cáncer es una enfermedad crónica, y hay que evaluar la calidad de vida.

El Dr. Guillermo Temperley, jefe de la unidad Quimioterapia del hospital Maris Curie, aborda otro interesante costado desde lo sanitario: “Hace 30 años que trabajo en este hospital –dice Temperley- y la población que yo veía hace 15 años es totalmente distinta a la de ahora. Hay mucha gente que vino a este hospital porque se quedó sin obra social y sistemas prepagos; son pacientes que tienen un nivel sociocultural más elevado de lo que habitualmente estábamos acostumbrados a atender. Estos pacientes tienen la característica de preguntarle mucho más al médico. Es gente que se informa, que sabe, y que entiende todos los problemas que acarrea el cáncer. Lo cierto es que estamos atendiendo distintos niveles socioculturales.

Desde Ginebra, la OMS insiste en la importancia de la detección precoz del cáncer y afirma que es preciso enseñar a la gente a reconocer los signos iniciales de la enfermedad: lesiones cutáneas, hemorragias anormales, bultos, indigestión permanente y ronquera crónica. Las políticas públicas, dice el organismo internacional, deberían insistir en que frente a estos síntomas la gente debe acudir al médico. Y una vez detectada la enfermedad y encauzado el tratamiento, la OMS también recomienda la utilización de terapias paliativas, que a pesar de no ser caras, muchos países en desarrollo no las utilizan.

Cáncer y genética

“Indudablemente en los últimos 20 o 30 años, con el desarrollo de la biología molecular y la genética, la comprensión del problema del cáncer en sí, como enfermedad, cambió significativamente –explica el Dr. Felipe Galmarini–. Todavía no tenemos reflejados los resultados, pero debemos considerar  al cáncer como un proceso dinámico, de carcinogénesis, cuya consecuencia clínica es la enfermedad que nosotros tratamos. Cambia fundamentalmente el concepto: ahora un cáncer es una enfermedad crónica, pero tiene siempre una iniciación en función de algo que lo está favoreciendo. Y a través de una predisposición genética, que también ya se está estudiando, lo que podemos evitar son los factores ambientales y los factores de comportamiento social que llevan a la producción de cáncer. Primero el tema del tabaco, aunque es un tema en el que se avanzó mucho”.

Muchos otros temas quedan en el tintero de la charla: los “onco-tours”, o “charters sanitarios”, compuestos por personas de países limítrofes; la importante proporción de pacientes tratados que llegan de otras provincias; el suministro de drogas y medicamentos, que no se vio seriamente afectado a pesar de la devaluación; el buen nivel de los controles farmacéuticos, las obras sociales y las prepagas que no pagan los servicios brindados por el hospital; el hospital de día, con 17 camas y tres turnos de quimioterapia; el cuidado y la prioridad que adquiere la calidad de vida de los pacientes.

El hospital público responde frente a un problema de la dimensión del cáncer.

Mientras, la comunidad internacional y los especialistas coinciden en reclamar una política sanitaria completa, eficaz y preventiva, para abordar una patología que está cambiando.


CANCER Y HOSPITAL PUBLICO

Hace seis años, se entrelazaron en red distintos servicios hospitalarios. La red, a criterio de los especialistas consultados, es un marco adecuado que trabaja en forma horizontal. En 1997, se creó la Red de Oncología, integrada por todos los servicios de oncología que existen en los hospitales de la Ciudad. El Maria Curie actúa como coordinador. El Dr. Felipe Galmarini explica que lo primero que se hizo fue “una encuesta, que se actualiza, para saber qué servicios se ofertan en los hospitales. Y estamos pensando en una publicación para que todos los hospitales sepan cuál es el lugar correcto para derivar cada caso”.

Dentro del hospital funciona la unidad Maria Curie, dependiente de la Universidad de Buenos Aires, para la carrera de médico especialista en Oncología. Y es el único hospital del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que tiene una residencia en oncología clínica.

Los profesionales hablan de una asignatura pendiente: la creación de un registro de pacientes oncológicos, que tendría dos funciones, el estudio epidemiológico y el conocimiento de la demanda para im-plementar políticas sanitarias adecuadas. El año que viene podría estar en funcionamiento.