CAMBIOS EN LA CURRICULA DE MEDICINA

LOS MEDICOS DEL FUTURO

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Cambiarán los planes de estudio en todas las facultades de medicina del país. Los alumnos tendrán más contacto con el paciente y mucha más práctica clínica. Se dará una visión integrada de la ciencia médica, basada en el estudio de casos concretos, y no necesariamente de materias

 

Después de más de 20 años sin actualizar la currícula, en doce meses todas las facultades de medicina del país deberán reajustar sus planes de estudio a los estándares comunes aprobados a fin de junio por el Consejo Universitario (integrado por representantes de todas las universidades del país). El eje de la transformación pasa por dedicar más horas a la práctica, poner al alumno en contacto con el paciente desde el inicio de la carrera, y brindar una visión integral de la medicina, basada en el estudio de casos clínicos y no necesariamente de materias.

En los últimos años, el Gobierno Nacional habilitó sin demasiado rigor el funcionamiento de nuevas facultades privadas de medicina. La calidad académica y las exigencias varían de una casa de estudio a otra. Hoy, existen 23 universidades que forman médicos: 9 son públicas y 14, privadas. En ellas estudian 70.000 alumnos. Con esta reforma se busca crear una base científica común que garantice un nivel de formación parejo.

La Ley de Educación Superior establece en sus artículos 42, 43 y 46 que los títulos correspondientes a las que se denominan profesiones de riesgo deben emitirse respetando la carga horaria, los contenidos mínimos y las modalidades de enseñanza que fija el Ministerio de Cultura y Educación. Entre las disciplinas de riesgo se encuentra medicina, a la que deberán seguir en esta modernización odontología, ingeniería y derecho. Para las autoridades de la Universidad de Buenos Aires esto es un avance sobre su autonomía. Así lo explica la vicerrectora de la UBA, Susana Mirande: "Desde la UBA pensamos que conceptualmente no parece lógico plantearse profesiones de riesgo y profesiones que no son de riesgo. Eso implica decir: los médicos son una profesión de riesgo entonces debo controlar a la universidad; los comunicólogos y los sociólogos como no lo son, que salgan como salgan. Desde el punto de vista de la autonomía universitaria es inaceptable tener que atenerse a lo que dice el Ministerio de Educación sobre qué debe enseñarse y cómo debe enseñarse". Aun cuando un fallo de la justicia no obliga a la UBA a modificar sus estatutos, igualmente adaptará sus planes de estudio.

Las facultades de medicina que componen AFACIMERA elaboraron una propuesta, que fue en la que finalmente se basó el Consejo Universitario. Dentro de un año la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU) comenzará el proceso de acreditación: si el Ministerio de Educación comprueba que hay planes de estudio que no se ajustan a los estándares fijados podrá, en los casos más leves, dar un nuevo plazo a la facultad, y en los más graves desde suspender la inscripción de alumnos hasta disponer su cierre.

La propuesta de la Facultad de Medicina de la UBA

El grupo de trabajo sobre cambio curricular en la carrera de medicina de la UBA, elaboró un anteproyecto en el que plantea el nuevo perfil profesional, las incumbencias del título de médico y los contenidos mínimos de enseñanza.

El nuevo perfil para los médicos egresa-dos deberá estar basado en el de un médico general capacitado, entre otros puntos, para comprender las necesidades de salud de las personas consideradas no sólo en sus aspectos físicos sino también psicológicos, familiares, laborales y económicos; promover la salud a nivel individual y comunitario; identificar los grupos de riesgo; implementar programas de cuidado de la salud en el primer nivel; prevenir, diagnosticar y tratar las enfermedades prevalentes; estar dispuesto a hacer un uso racional de las tecnologías dentro de un contexto ético, moral y legal; desarrollar estrategias de aprendizaje autónomo que le permitan seguir aprendiendo durante toda su vida profesional.

Otra cuestión básica que se define en este documento es que el perfil profesional del egresado debe coincidir con las demandas de la sociedad, de los nuevos perfiles epide-miológicos y demográficos y de las condiciones de la práctica profesional, por lo que la formación en ciencias sociales es indispensable para interpretar los procesos de salud/enfermedad en su dimensión sociocul-tural. También se señala: "El desarrollo de la tecnología médica demanda una formación sistemática en el proceso de toma de decisiones teniendo en cuenta los principios de la bioética y el análisis de los costos de la atención".

"La enseñanza debe privilegiar el análisis de casos ya que estos son las situaciones integradoras por antonomasia y sólo ellos permiten enfatizar los contextos en que ocurren las enfermedades", explica el documento de la Facultad de Medicina de la UBA, e intenta una justificación: "La enseñanza por enfermedades desvincula la enfermedad del enfermo y virtualiza toda la atención médica. La integración de los conocimientos básicos y clínicos es fundamental para la oportuna evocación en el momento de la utilización en el proceso de diagnóstico y terapéutica" (ver recuadro La propuesta de una nueva currícula).

El trabajo plantea otra dificultad del actual funcionamiento: la Facultad de Medicina tiene 3.579 docentes y el total de alumnos es de 18.900, es decir que hay 5,12 por docente. Del total de la planta profesional sólo el 30,4% es rentado y existe una alta proporción de docentes sin preparación pedagógica. Por eso el objetivo debe ser: "Reducir a un mínimo el número de ayudantes alumnos y aumentar el del personal graduado con dedicación de tiempo completo a la docencia".

En cuanto al número de alumnos, deberá asegurarse un sistema racional, equitativo y confiable que garantice el pasaje al 2º año de un número de estudiantes adecuado a las posibilidades institucionales, para ofrecer una formación de calidad, y en relación a las necesidades de recursos humanos del sector salud.

Las controversias del cambio

Existe una notable concordancia en los claustros de las facultades de medicina sobre la necesidad de renovar sustancial-mente la currícula. Sin embargo, se presentan algunos puntos polémicos: en primer lugar, si bien es cierto que el Consejo Universitario no habla de cupos para el acceso, por otro lado señala: "En el futuro la cantidad de alumnos deberá ser acorde a los recursos, tanto económicos como humanos de cada facultad". En este punto la cuestión no es tan sencilla. Y como era de prever, la discusión se vuelve a plantear alrededor del ingreso irrestricto o no a la facultad. El problema será cómo llevar adelante este ambicioso proyecto sin que la facultad sea sólo para algunos.

Por otro lado, una pregunta queda flotando: ¿Será posible una transformación tan radical en sólo un año? Y por último, las condiciones actuales del trabajo profesional hacen difícil suponer que los médicos del futuro puedan cumplir con las pautas que el nuevo perfil les exige: capacitación continua, dedicación exclusiva y atención integral. Sin embargo, y más allá de estas cuestiones, no puede negarse que la modernización de los planes de estudio es un hecho auspicioso.


LA PROPUESTA DE UNA NUEVA CURRICULA

La Facultad de Medicina de la UBA basa su propuesta curricular en:

- Un ingreso al 2° año de la Carrera de no más de 1400 alumnos.

- Define 4 grandes sedes académicas, cada una en un hospital cabecera con una red de unidades docentes, en cada sede estudiarán 350 alumnos. Una será el hospital de Clínicas. Las otras se definirán luego de un acabado estudio de sus posibilidades.

La estructura curricular se dividirá en:

1.CBC, al que deberán incorporarse contenidos que no se repitan los años posteriores.

2.Un ciclo integrado de 4 años. Desde el segundo año los alumnos se incorporarán a las actividades de los servicios de salud.

3.Internado de un año de duración.

La metodología de enseñanza y evaluación se organizará de la siguiente forma:

- Se implementará una currícula integrada, que supere la tradicional enseñanza por disciplinas o materias, por medio de módulos de integración (unidades temáticas que articulan conocimientos básicos y clínicos, y de salud individual y colectiva). Se desarrollarán contenidos de humanidades médicas, ciencias sociosanitarias y salud pública.

- Se plantean 3 instancias de evaluación: una al finalizar tercer año, otra al terminar quinto y la tercera al finalizar el internado (examen final de la carrera). Estas pruebas serán independientes de la evaluación formativa y sumatoria en cada uno de los módulos.

- El internado estará dedicado en un 80% a las 4 clínicas básicas (médica, quirúrgica, pediátrica y ginecológica-obstétrica) y un 20% a una actividad opcional elegida por el alumno.

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