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INFORME ESPECIAL |
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ConfederaciOn MEdica Latinoamericana y del Caribe (Confemel) TRABAJO MEDICO: CAMBIOS Y CONSECUENCIAS |
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La
Confemel dio a conocer un documento sobre trabajo médico en Latinoamérica,
que destaca que el deterioro progresivo durante los últimos 15 años
coincide con la implementación del modelo neoliberal y las políticas de
ajuste en el sector salud Las condiciones laborales del médico sufrieron en la mayoría de
los países de Latinoamérica un progresivo deterioro, que se acentuó en
los años ´80. Esta situación es considerada con la debida importancia por
la Confederación Médica Latinoamericana y del Caribe -Confemel-, que a
través de la Comisión de Asuntos Laborales, plasmó una clara posición. Marco contextual Los cambios ocurridos en el sector salud no tuvieron como
finalidad, en la mayoría de los casos, optimizar la asignación de recursos
ni la calidad de las prestaciones. La reforma del sistema de salud en Latinoa-mérica se produce en un
contexto de modificación de modelos económicos, políticos y laborales. La
crisis de los años ´80 y la transición hacia economías abiertas, más
competitivas y dominadas por la lógica del mercado sirvió como pretexto
para justificar los nuevos modelos. Esas reformas estuvieron regidas por políticas neoliberales
asociadas a programas de ajuste, con el objetivo primordial de la reducción
del gasto, la regulación entre oferta, demanda y necesidad de servicios médicos
y la mercantilización del sector salud. Los equilibrios fiscales exigían
una reducción de costos, sin considerar el perjuicio que podía generar en
la salud de la población. Tampoco fueron evaluadas las consecuencias sobre
el recurso humano. Entre los mecanismos de ajuste, se destaca la racionalización y
disminución del número de agentes, en especial en el sector público,
fruto de políticas de descentralización y tercerización de servicios.
Descuidar el recurso humano es desconocer su rol clave en el éxito o
fracaso de las reformas que se intenten implementar. Esta omisión de las
condiciones del trabajo médico, que obviamente no fue involuntaria, se da
de manera inexplicable en un sector donde el recurso humano es intensivo, y
además con aspectos éticos dominantes como el compromiso con la enfermedad
y la salud de la población. Por lo tanto, este tipo de medidas conduce
exclusivamente a lo que hemos mencionado en reiteradas oportunidades: el
deterioro en la atención de la salud de la población. Hacia un nuevo
modelo laboral
Las modificaciones
de las relaciones laborales resintieron las condiciones de trabajo, con
consecuencias negativas que afectaron tanto la cantidad como la calidad de
las prestaciones, y por ende, la salud de la población. Incrementar la
eficiencia y calidad -imprescindibles en cualquier sistema de salud- no
puede ser considerada como una ecuación que resulta de una simple reducción
de costos. Por el contrario, cualquier cambio en el modelo de atención
sanitaria debe, priori-tariamente, implementar regímenes laborales que no
afecten a los trabajadores. Lamentablemente, en Latinoamérica se obviaron
estos principios generando nuevas condiciones laborales e implementando -en
algunos países- legislaciones que se han orientado fundamentalmente hacia
la flexibilización laboral. Si bien es
importante en toda actividad, en salud adquiere un significado especial
porque la pérdida de la estabilidad significa la interrupción de la relación
médico-paciente. Además, trae aparejada la desconcentración de los
recursos y la desreglamentación del trabajo, teniendo como signo
predominante la precarización del empleo: contratos de plazo determinado
(disminución de la relación de dependencia), pérdida de la protección
social e individualización de las relaciones laborales, tendiendo a emplear
a los trabajadores por cuenta propia. En muchos países, se da además la
contratación masiva de médicos extranjeros para sustituir recursos humanos
propios. Esto se refleja en
la disminución de ingresos de los médicos, como consecuencia de recortes
de presupuestos, propiciando tanto el pluriempleo como el subempleo o
desempleo, y afecta no sólo el trabajo actual, sino que también condiciona
el deterioro del retiro médico en calidad y tiempo. Modalidades y
consecuencias
a) Transformación
del régimen de trabajo por tiempo indeterminado (estabilidad laboral) hacia
otro de plazos limitados y precarios (flexibilización). b) Nuevas
estrategias de remuneración basadas en la flexibilidad, en las políticas
remunerativas, cuyo objetivo vuelve a ser la reducción de costos a la vez
que exigir el incremento de la productividad. Es interesante señalar que no
significa un aumento de la calidad de las prestaciones -lo esencial a
obtener en un sistema de salud-, además está internacionalmente aceptada
la imposibilidad de utilizar una metodología que mida con certeza la
productividad en salud. c) Nuevas características
del tipo de empleo: precarización, trabajo en negro, retraso en el pago,
etc. d) Sindicalización:
dentro del marco de la flexibilización laboral, en los ámbitos de la
actividad pública, privada y de la seguridad social se intenta conculcar el
derecho de ejercer la actividad gremial en plenitud. Inclusive, a raíz de
nueva legislación, en algunos países, los sectores gremiales se ven
limitados para ejercer su derecho de huelga. e) Se pretende
obtener el consenso de los representantes gremiales en las negociaciones
colectivas, a fin de legitimar condiciones laborales perjudiciales. Postura y
recomendaciones
La Comisión de
Condiciones Laborales, integrada por representantes de Argentina y Uruguay,
considera que: . El recurso
humano en salud no puede ser considerado como una variable de ajuste, por
sus características especiales y distintivas. . El régimen
laboral de los trabajadores de la salud no puede verse afectado por la
flexibilización laboral. . Se debe impedir
la desreglamentación que conduce a la precarización del trabajo médico:
contratos de plazo determinado, pérdida de la protección social,
individualización de las relaciones laborales, disminución de ingresos,
pluriempleo, subempleo o desempleo. . Se deben, por el
contrario, fijar claras posturas en cuanto a condiciones de trabajo médico:
horarios, ambientes de trabajo, capacitación, remuneración, seguridad,
etc. . Se debe defender
el derecho gremial de los médicos, impidiendo la pérdida de las conquistas
genuinas, como así también trabajando para evitar mayores pérdidas en el
futuro. . Propiciar la
participación de las entidades representativas de los médicos en la
defensa de los derechos, y en lo referido al funcionamiento de los servicios
de salud; tema que involucra y afecta al conjunto de la población. La postura de la
Confemel al cumplir cinco años de vida debe ser -como lo fue en su creación-
exigir que las necesidades sanitarias y las graves carencias de atención de
salud de nuestros países sean abordadas por los gobiernos. Y entre las
necesidades sanitarias, como parte de un sistema integral, no se debe
descuidar el recurso humano, sus condiciones laborales y de seguridad y su
justa remuneración. Por todo esto, la Confemel recomienda continuar con manifestaciones
concretas de repudio a la flexibilización laboral, a la visión
economicista de la salud, a la contratación indiscriminada de médicos
extranjeros y a los intentos por conculcar derechos médicos fundamentales.
En cambio, sugiere apoyar y promover las contrataciones colectivas de
trabajo, la formación de conciencia gremial y el estudio integral de las
formas de retiro médico y seguridad social. Porque desde nuestro lugar, creemos que
es un deber para todos los profesionales médicos -que tenemos como misión
principal el cuidado de la vida y la salud de las personas- continuar
bregando por el digno ejercicio de la profesión. OPINION “Para mejorar el
sistema de salud deben mejorarse las condiciones
de trabajo médico” Por el Dr. Héctor
Nieto (*) El trabajo en el
sector salud en general y el trabajo médico en particular presenta riesgos
específicos que, por su cuantía e impacto sobre la vida y la seguridad de
los trabajadores, nos convierte en un grupo especialmente vulnerable.
La crisis que atraviesa el sector salud empeoró aún más las ya históricamente
deterioradas condiciones de trabajo, sin que se haya avanzado en algún tipo
de cobertura para los trabajadores y agravando así la exposición a riesgos
propios de la tarea médica. A esto debe
sumarse el esfuerzo necesario para hacer frente al creciente aumento de
la demanda. Del grupo de
factores que incluyen las Condiciones y medio ambiente de trabajo (CyMAT)1 en esta
oportunidad nos concentraremos en la organización del trabajo en el
sector salud, que requiere por su complejidad, de un enfoque específico.
El proceso de trabajo es distinto al de otros sectores y la dificultad por
definir el producto del trabajo, en términos económicos clásicos, aumenta
la complejidad de ese análisis. Es habitual que se
pretenda hacer un abordaje del sector público de salud, usando criterios de
organización del trabajo propios de la industria o de servicios privados,
asistiendo así a la implementación de modelos que, con la pretensión de
mejorar la eficiencia, muchas veces utilizan estrategias de división del
trabajo basadas en indicadores de productividad que no contemplan ni las
especificidades sectoriales, ni mucho menos el impacto sobre la salud de los
trabajadores o la calidad de su trabajo. La distribución
del trabajo no siempre es el resultado de un análisis que incluya demanda
versus recursos. Entonces, vemos grupos de trabajadores absolutamente
superados por las exigencias de su puesto. Sumemos a este complicado
panorama, el impacto del contenido de la tarea sobre el trabajador. Estos parámetros
deberían ser claves a la hora de correlacionar dotaciones, estructuras jerárquicas
y producción esperada, única manera de que la organización no se
convierta en un factor que perjudique las condiciones de trabajo. Respecto
de la división del trabajo, vemos que se hace muchas veces sin considerar
el impacto sobre los trabajadores. Es común que se asigne la tarea que
implica mayor riesgo al trabajador de menos experiencia o que inclusive,
tiene mayor carga de trabajo, típico caso del sistema de residencias. Los valores
individuales, las expectativas personales y aun la calificación técnica
del trabajador, son hechos que interactúan con la significación que el
trabajo tiene sobre él, afectando más o menos la carga psíquica de
trabajo, según éste se adecue a aquellas. De la duración y
configuración del tiempo de trabajo surgen otros factores de riesgo. Las
jornadas prolongadas de trabajo, por encima de cualquier límite fisiológico
de la fatiga (guardias de 24 horas, trabajo en planta por más de 12 horas, trabajo
después del trabajo) inciden tanto sobre la salud de los trabajadores
como sobre la calidad, eficiencia y eficacia de su trabajo. Es común ver
trabajadores con semanas de más de 60 horas de trabajo, incluso 120 horas.
A esto se suma el agravante de los horarios nocturnos y turnos rotativos,
con su secuela sobre la cronobiología de los trabajadores y su tarea. En clara vinculación
con el punto anterior, aparece el sistema de remuneraciones. Es fácil
deducir que con bajos niveles salariales, con sistemas de pago basados en
productividad o presentismo, las condiciones de trabajo empeoran, tanto por
el deterioro de la calidad de vida del trabajador con bajos ingresos, como
por la necesidad y frecuencia del pluriempleo como mecanismo compensador de
tal situación. Si aplicamos la noción
de ergonomía de las instalaciones, útiles y medios de trabajo, como la
adaptación de estos al trabajador, veremos inmediatamente la distancia
existente entre la realidad y el deber ser. La introducción
de nuevas tecnologías en el campo de la salud produce una constante variación
de las condiciones de trabajo, con la incorporación de nuevos equipos y técnicas
que obligan al trabajador a aprender nuevos conocimientos o habilidades a
los cuales deben adaptarse, la mayoría de las veces sin apoyo institucional
concreto para tal proceso. El modo de gestión
de la fuerza de trabajo aparece en nuestros días como un elemento
determinante. Asistimos a una pérdida de puestos de empleo formal, en un
contexto de alta desocupación y caída salarial sin precedentes. En cambio
se incrementan los modelos de empleo informal, bajo la figuras de
“contrato por tiempo determinado” y de “trabajo autónomo”, en los
que el trabajador carece de toda cobertura de la seguridad social y aun más,
de toda posibilidad de representación gremial. Las “suplencias de
guardia”, la falta de estructuras y nombramientos de cargos vacantes son
el ejemplo concreto en nuestro medio, donde a pesar de existir una Carrera
Profesional, es más frecuente su violación que su cumplimiento. Con ese
marco referencial, la idea de reclamo por condiciones y medio ambiente de
trabajo aparece como utópica, aunque no por ello ausente. La existencia de
servicios de salud para los trabajadores (en términos del Convenio 161 de
la Organización Internacional del Trabajo) es un dispositivo idóneo para
la mejora de las condiciones de trabajo. En nuestro medio, estos servicios
están ausentes en la mayoría de los lugares o si existen, lo hacen sólo
como mecanismo de control de au-sentismo, sin que siquiera ejerzan las más
básicas funciones de vigilancia de las CyMAT y de la salud de los
trabajadores. La capacidad de
trabajo se ve seriamente determinada por las condiciones en las que la tarea
se efectúa. Pensar que se puede lograr calidad en los servicios sin que
exista calidad en las CyMTA es una incongruencia que debería ser revisada. La necesidad de
mejorar continuamente la calidad de servicios ofrecidos a la población
debe, necesariamente, ser
acompañada por la mejora en las condiciones de trabajo médico. Toda pretensión
de mejorar la situación actual deberá incluir el análisis para mejorar
las CyMAT. Claro que no podrá esperarse que esta mejora sea espontánea, o
que surja del ideario de aquellos que ven a la salud como un bien de mercado
más que como un derecho humano. El rol que como
trabajadores asumamos en el mejoramiento de las condiciones y medio ambiente
de trabajo, determinará no sólo nuestra calidad y expectativa de vida,
sino además la calidad de servicios que recibirá la población. Las
instituciones que nos representan tendrán aquí una tarea inmensa. (*)Responsable del Grupo de Salud
Laboral del hospital Piñero. 1 Ver Nieto, Héctor. Boletín de Temas de Salud, septiembre de 2000, Asociación de Médicos Municipales. |
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