SEMBLANZAS


NUEVA SECCION

Inauguramos en esta edición una nueva sección, “Semblanzas”. Será un espacio reservado a la historia de los hospitales, los médicos; y los acontecimientos claves para la historia del sistema de salud de la Ciudad de Buenos Aires


HOSPITAL DURAND


Su creación se vincula a la vida del Dr. Carlos G. Durand y a su “huraña y arrogante personalidad”. En esta nota, presentamos una rigurosa y breve historia, con fechas y datos precisos y algunas anécdotas para entenderla mejor

El 28 de abril de 1909 se creó el hospital General de Agudos Dr. Carlos G. Durand. Su creación se vincula a la huraña personalidad del Dr. Carlos Durand, que dispuso en su testamento que sus bienes se destinaran a la construcción de un hospital para hombres.

El Dr. León Cubellum, autor de una detallada reseña histórica del hospital, explica en un extenso artículo que: “A edad avanzada, el Dr. Durand enfermó de gravedad y durante su larga dolencia –presuntamente una neumonía complicada- fue asistido solícitamente por su esposa y su hija, logrando superar el difícil trance. No obstante ello, el episodio dejó huellas físicas y tanto más psíquicas: se volvió aún más agresivo, instituyendo en su hogar un régimen realmente intolerable. A tal punto que su esposa, temerosa por su vida, a mediados de diciembre de 1900 abandonó la casa huyendo al Uruguay, donde años más tarde murió en la pobreza. Esta actitud le valió ser ignorada en el testamento que por entonces dictó el Dr. Durand, donde dispuso que sus bienes se destinaran a la construcción de un hospital para hombres”.

El cumplimiento de la voluntad del prestigioso médico Durand (ver recuadro Durand, un notable médico), quedó en manos de Gabriel Tapia, que designó al Dr. José Penna para que se ocupara de buscar un predio apropiado para edificar el hospital. Se escogió la parte anterior de la extensa quinta de la familia Ezpeleta (ubicada en el actual barrio de Caballito) para construir un establecimiento con capacidad para 220 camas y un presupuesto aproximado de $700.000. Después de una licitación, se adjudicó la obra al ingeniero Alfredo Buschiazzo. El 20 de junio de 1909 a las 15:30, se puso la piedra fundamental. Estaban presentes, entre otros, el arzobispo de Buenos Aires Mariano de Espinoza y el Intendente Municipal, don Manuel Guiraldez. Cubellum señala en su artículo que: “El acto finalizó con la entrega de medallas recordatorias las cuales tenían en el anverso la efigie del Dr. Durand y en el reverso una leyenda que decía: dejó sus bienes para construir el hospital”. 

Los trabajos demoraron dos años y tres meses, pero finalmente el 18 de marzo de 1912 el Sr. Tapia entregó el hospital a la comuna. Era Intendente el Dr. Joaquin S. De Anchorena, y Director de la Asistencia pública el Dr. Horacio Piñero.

Aunque el establecimiento estaba prácticamente listo para funcionar, se demoró un año más su inauguración. El 28 de abril de 1913 el hospital Carlos G. Durand recibió sus primeros pacientes, exclusivamente hombres, de la Estación Sanitaria de San Carlos Norte. Pese al expreso deseo de Durand, que soñaba con un hospital sólo para varones, poco después fue necesario ampliar la atención a las mujeres. ¨

Lic. Daniela Visillac


“SUS PUERTAS NO SE CERRARAN POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS”

El minucioso relato del Dr. León Cubellum incluye una jugosa anécdota que ocurrió durante el acto del 18 de marzo de 1912, día en el que se entregó el hospital a la comuna: “En el acto, el Sr. Villire Tapia –hijo de don Gabriel (albacea testamentario de Durand) y a su vez inspector de las obras- procedió a entregar las llaves del edificio, recuerda la anécdota que estas llaves inmediatamente se perdieron y no volvieron a ser encontradas jamás, como si premonitoriamente este hecho significara que las puertas del hospital Durand no se cerrarían en in saecula saeculorum (en y por los siglos de los siglos)”.


Durand, un notable mEdico

El Dr. Durand nació en la provincia de Salta el 21 de febrero de 1826, pero de niño se trasladó con su familia a Buenos Aires. Su padre, el médico francés Jean André Cliarles Durand, fue fundador de la Universidad de Buenos Aires y el primer profesor titular de Obstetricia de esta institución.

El Dr. Cubellum realizó una semblanza de su personalidad y su carrera médica: “Se graduó de médico en 1846, versando su tesis sobre el contagio del cólera. Por ese entonces era un apuesto joven de arrogante y magra figura, elevada estatura, nariz fina, mirar profundo, tez notablemente blanca, adornado todo ello, con cuidados bigotes y perilla de corte francés. Minucioso en su vestir, se destacaba por sus modales señoriales, su pausada elocuencia y clara inteligencia”.

Fue un destacado obstetra, que asistió a las damas de los más distinguidos apellidos porteños. Ocupó varios cargos municipales, fue miembro del Tribunal de Juicio de Imprenta, Miembro de la Academia de Medicina y Cirujano Mayor del Ejército. En 1859, fue elegido diputado provincial por la Campaña de Buenos Aires y en 1865, consolidada definitivamente la Nación, se lo elevó al rango de senador por la provincia de Buenos Aires, cargo que detentó hasta 1870: “Descollando como hombre de consulta, especialmente en temas vinculados con la higiene y la salud pública”, escribió el Dr. Cubellum.

Cuando tenía 43 años, en septiembre de 1869, se casó con Amalia Pelliza Pueyrredón, una joven de 15 años (nieta del Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata), pero la muerte de la madre de Durand y la gravísima viruela que afectó a su esposa y arrasó con la belleza de su rostro, endurecieron su carácter. Una neumonía complicada lo volvió aún más huraño, aunque la asistencia de su mujer Amalia y del joven médico Nicolás Repetto le permitieron superar su dolencia. Cada vez más solitario, se encerró en su casa (Lavalle y Suipacha), pero su mujer muy atemorizada por su vida, en diciembre de 1900 lo abandonó, y huyó a Uruguay donde murió en la pobreza.

Durand la desheredó y destinó parte de su gran fortuna (originada en el ejercicio de su profesión y el legado de su tío, el canónigo Chavarría), a la construcción de un hospital para hombres. Durand murió el 8 de agosto de 1904 en su casa de la calle Lavalle. Eran las 10:00 de la mañana, y como señala Cubellum:  “Así se apagó la brillante, azarosa, tormentosa y dramática vida de este benefactor de la Ciudad”.