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POR LAS FILIALES |
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HOGAR DE ANCIANOS MARTÍN RODRÍGUEZ “Deberíamos funcionar como un hospital” |
Dres. Escrich, Padula, Risoli y Amor: “Tenemos urgente necesidad de contar con más recurso humano” |
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Sumergido en una antigua y profunda crisis, el hogar atraviesa hoy su hora más crítica: situación edilicia de abandono, falta de insumos y medicamentos, condiciones laborales precarias y graves falencias en la atención. Los profesionales proponen que sea concebido como un hospital para poder atender a los 1.100 residentes, en su gran mayoría enfermos y postrados El hogar Martín Rodríguez atraviesa una profunda crisis: situación edilicia de abandono, falta de insumos y medicamentos, condiciones laborales precarias y graves falencias en la atención. Hasta que fue cerrado en 1978 por el intendente de facto Osvaldo Cacciatore, era el único hospital geriátrico de Latinoamérica; contaba entre sus servicios con cirugía vascular y de cadera y brindaba una atención integral. Cuando fue reabierto, pasó a depender del hoy Ministerio de Desarrollo Social del GCBA y fue concebido como un hogar de ancianos. Sin embargo, actualmente aloja a 1.100 residentes, la mayoría con problemas de salud, más del 50% no puede valerse por sí- mismo y el 95% toma medicación. Otro dato escalofriante: la mitad de los internados es alcohólico. “Debería ser un hospital” Sólo hay tres médicos por guardia y dos psiquiatras para cubrir toda la atención en una población que en el 30% de los casos, padece problemas de salud mental. El Dr. Javier Amor es miembro de la filial de la AMM en el hogar y sintetiza la clave del problema: “Hay una falta total de entendimiento de lo que es el funcionamiento del hogar por parte de las autoridades de Desarrollo Social. El problema es que perciben a la institución desde un lugar muy alejado a la realidad. Se lo puede definir como un geriátrico pero se atiende una cantidad de problemas de salud que exceden a los de un geriátrico. Por eso, reclamamos más personal de salud”. En este sentido, el presidente de la filial Dr. Enrique Risoli explica: “No son abuelitos sanos. Lo que reclamamos es que se contemple al hogar como un hospital, que se cuente con los recursos de un hospital y los médicos seamos considerados como cualquier médico de un hospital municipal. La situación es crítica porque tenemos un déficit importante de médicos. Pero más allá de esto, hay una situación de injusticia con respecto a las condiciones laborales. Sólo cuatro médicos estamos encuadrados en la Carrera de Acción Social, que no cuenta con las mismas posibilidades de ascenso que las que brinda la Carrera de Profesionales de la Salud; tampoco cobramos plus de guardia ni título de especialista. Otros profesionales están dentro del escalafón general y un grupo, el más crítico, se rige por contratos de empleo público y gana un promedio de 1.300 pesos por mes; no gozan de los mismos derechos ni estabilidad laboral y están discriminados desde el punto de vista económico, realizando las mismas tareas que realizamos todos. La situación se va agravando, algunos médicos renuncian y a otros los contratos se les han terminado”. Se necesitan más profesionales La Dra. María Eugenia Padula también forma parte de la comisión directiva de la filial y señala la necesidad urgente de contar con más profesionales: “Faltan médicos de planta para que los pacientes no lleguen a la guardia en extremas condiciones, porque justamente no hay atención previa adecuada y además, para poder trabajar en prevención y rehabilitación, que son los parámetros de la gerontología; acá se hace todo lo contrario: se trabaja en la emergencia y mal”. Desde el punto de vista sanitario, debería haber un médico por cada pabellón para hacer el seguimiento diario y la guardia debería funcionar con tres médicos, más psiquiatras, psicólogos, kinesiólogos entre otros profesionales. “Las funciones del médico de guardia están sobrecargadas, porque no sólo atiende la urgencia, sino también el pabellón de agudos con quince camas, hace las derivaciones y las altas al Santojanni, que es nuestro hospital de derivación. Y además tiene a cargo treinta y tres pacientes de los que es una suerte de médico de cabecera. Para esa tarea debería haber médicos de planta de seis horas diarias; para el médico de guardia es prácticamente imposible cumplir con eso”, enfatiza Risoli. El déficit de enfermería es muy grave, a la noche hay pabellones que quedan sólo vigilados, es decir, que hay una enfermera cada dos pabellones, lo que equivale a una profesional cada ciento veinte pacientes. El alto número de ancianos inválidos o discapacitados requiere de al menos cuatro enfermeras por turno y en el mejor de los casos, hay dos. La responsabilidad del Estado El geriátrico está dividido en dos secciones: el hogar Martín Rodríguez, que es el más antiguo, con doce de sus catorce pabellones funcionando y que hoy albergan a seiscientos internados, y el hogar Viamonte con quinientas camas, organizado en cuatro sectores. La edad promedio de los residentes es de 65 años. Para acceder al hogar, la familia anota al anciano en una lista de espera y a medida que hay disponibilidad, ingresan. También se reciben derivaciones de los hospitales públicos porteños. “La mayoría de los internados están socialmente excluidos, no tienen obra social y éste es un beneficio que les brinda el Estado”, explica Pilar Escrich, médica de la filial. El Ministerio de Desarrollo Social debe garantizar la provisión de medicamentos, sin embargo uno de los problemas más serios es la irregularidad en la entrega, agravada desde hace un mes. “El 95% de los residentes toma fármacos, hoy reciben los que hay, o conseguimos muestras o los reemplazamos y en algunos casos los compran ellos o sus familias. Hay algo que deben entender desde la Subsecretaría de la Tercera Edad y es que tienen una responsabilidad sobre las personas internadas, independientemente de si tienen o no obra social, hay una responsabilidad del gobierno. La única forma es que comprendan que el hogar está lleno de enfermos; nos han llegado a plantear que no hay razón para que haya un médico de guardia. La razón son mil enfermos”, dice Risoli. La odisea de trasladar a un paciente Los profesionales de la filial reclaman por una ambulancia adecuada para los traslados: “El móvil con el que contamos no está preparado para tratar a un paciente en emergencia. No hay un botiquín para urgencias ni un monitor”, explica Amor. El traslado de los pacientes dentro del hogar es una misión casi imposible porque sólo hay un camillero para 1.100 internados, que obviamente no puede cumplir con todos los requerimientos: “Hay que trasladar pacientes a kinesiología, a rayos, a cardiología, y la realidad es que se pierden turnos porque es imposible con un único camillero y con una población, en un alto porcentaje, postrada o inválida”, finaliza Risoli.¨ Los números de la atención 1.100 internados 50% con problemas de alcoholismo 50% son pacientes inválidos o disca-pacitados 30% sufre enfermedades psiquiátricas 3 médicos de guardia 2 enfermeras por turno GRAVES PROBLEMAS EDILICIOS
Las instalaciones están muy deterioradas y en muchos casos no cumplen con las normas de higiene y seguridad. Entre otros problemas, hay goteras en los techos, los baños están en mal estado y hay inconvenientes con la provisión de gas y agua. Los días de lluvia se inundan los caminos internos y los médicos y pacientes quedan aislados durante horas porque el predio se vuelve intransitable. Además, el terreno es muy extenso: de un pabellón a otro hay que recorrer hasta quinientos metros y de noche no está bien iluminado. “Hay jaurías de perros que han agredido a pacientes y personal. Hay que salir con palos, hay cientos de perros que están entre los pabellones”, explica la Dra. Padula. Hace unos meses se cerró un pabellón porque había riesgo de que el techo se desmoronase, los pacientes debieron ser reubicados en otras salas, donde normalmente había tres internados, hoy hay cinco. NUEVA CONDUCCIÓN Al cierre de esta edición asumía la conducción del hogar el Lic. Armando Catania, director general de Promoción y Servicios de la Subsecretaría de la Tercera Edad. Desde la filial renuevan las expectativas frente a los reclamos. COMISIÓN DIRECTIVA Presidente: Enrique Risoli. Secretaria: María Eugenia Padula. Vocales: Javier Amor, Pilar Escrich, Santiago Rivera, Haydeé Ávalos, Endara Sánchez, Félix Velásquez y Luis Laborda. |
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