INSTITUCIONALES


68º ANIVERSARIO

La amm, protagonista del gremialismo médico argentino

 

La Asociación de Médicos Municipales surgió en el contexto de un movimiento médico-gremial nacional de relevancia y lideró los cambios que se lograron en aquellos años y que significaron importantes mejoras en las condiciones laborales de los profesionales

El 20 de mayo de 1936 se fundó la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos. La historia dice que un grupo de médicos pioneros se reunió para ayudar económicamente a la familia de un colega que luego de haber prestado 18 años de servicios gratuitos en el hospital Rawson, murió en la pobreza. Esa fue la primera acción organizada de los médicos municipales: se opusieron al sistema público de salud de la Ciudad que basaba su funcionamiento en el trabajo no remunerado de los profesionales.

Pero sin duda, la historia también exige entender el surgimiento de la Asociación de Médicos Municipales en el contexto de una serie de movimientos médico-gremiales que durante las décadas de 1920 y 1930 tuvieron trascendencia nacional (por ejemplo, las acciones llevadas adelante por el Sindicato Médico de Chivilcoy en 1924, en contra de las actitudes abusivas de las sociedades de socorros mutuos, o la lucha gremial de la Asociación Médica de San Juan en 1926, en rechazo de una patente establecida por el gobierno).

También llegaron los ecos de las organizaciones médico-gremiales de otros países: en Europa ya en 1935 existía una agremiación muy avanzada. Los países que sirvieron de ejemplo fueron Alemania y Francia.

Sin duda, el factor determinante que finalmente desencadenó la creación de los gremios médicos en nuestro país fue la grave crisis por la que atravesó el trabajo médico entre 1920 y 1940, originada en el retroceso del trabajo en los consultorios privados: “El médico se convierte cada vez más en un profesional acosado... las tendencias de la época se manifiestan en forma persistente y continuada a través de los períodos de prosperidad y depresión. Estas tendencias ya conocidas y extendidas en la industria, en nuestro medio profesional se traducen en las formas de explotación capitalista de la medicina, en los órganos financieros cuyos grandes recursos les permiten llevar al campo de la medicina los métodos de la gran industria... Como en el resto del mundo económico, aquí también la gran empresa de-saloja el taller del artesano: los grandes establecimientos médicos acosan al médico independiente, al pequeño industrial” (Declaración del Primer Congreso Médico Gremial de la AMM, 1936).

Esta política se vio reflejada en la orientación masiva de los pacientes hacia las grandes instituciones, en detrimento de la atención en los consultorios privados. La causa de este cambio también fue motivo de arduas discusiones entre los dirigentes, que concluyeron que la complejidad médica (laboratorios, radiografías, anatomopatología, etc.), en síntesis, el desarrollo tecnológico, según la mayoría de los observadores de esa época, constituyó el origen de “la necesaria superación del trabajo individual, aislado y la muerte del consultorio privado”.

Sin embargo, pese a esa necesidad inevitable de reunirse y crear sindicatos, los médicos debieron enfrentar posturas sostenidas por los propios colegas y por la población en general, y en especial por algunos medios de comunicación, que se resistían a que los profesionales crearan círculos, colegios o sindicatos como forma de unión para lograr beneficios relacionados con su profesión.

Un ejemplo paradigmático de esta falta de reconocimiento al derecho de agremiación fue un decreto de 1937 del Intendente de la Ciudad de Buenos Aires, que puso en vigencia una disposición del Digesto Municipal que no permitía a los empleados públicos hacer petitorios colectivos. Precisamente esta norma fue la que permitió al Intendente porteño desconocer la agremiación de los médicos municipales, entonces sancionó a quienes habían firmado un petitorio que respaldaba a la AMM en la lucha por los nombramientos de médicos de urgencia.

Pero también acompañaron el surgimiento de la AMM algunos de los grandes maestros de la medicina Argentina, como el Dr. Bernardo Houssay, director en aquel momento del Instituto de Fisiología, Profesor titular de Fisiología de la Facultad de Medicina y futuro Premio Nóbel. Houssay participó el 1º de agosto de 1935 de un acto organizado por el Comité Pro-remuneración de los Médicos Honorarios, un grupo que lideraban los futuros fundadores de la  Asociación de Médicos Municipales de la  Ciudad de Buenos Aires.

El Dr. Houssay se refirió en ese acto a la angustiosa situación económica del médico. Explicó que entre las causas estaba la competencia del Estado, la plétora médica y el aprovechamiento del trabajo médico. En aquella oportunidad, Houssay denunció una auténtica explotación del trabajo médico y expresó que lo justo era que toda tarea fuera remunerada. Además, instó a los médicos a que se pusieran al frente del movimiento, ya que de no hacerlo se transformarían en funcionarios subordinados a direcciones políticas: “Pesarán sobre ellos la rutina, la falta de estímulo, la inseguridad de la justicia y se verán trabados por la lentitud y la prepotencia de una burocracia que dificultará la iniciativa y el progreso”. Estas frases, dichas en 1935 por Houssay, conservan hoy una asombrosa vigencia.

Hace 68 años nacía la AMM como parte de un movimiento gremial médico nacional, que sentaría las bases de los derechos y las condiciones laborales de quienes ejercen la noble tarea de brindar salud a la población. ¨

Información aportada por el Dr. Enrique F. Visillac