Editorial

Por el Dr. Jorge Gilardi

A MODO DE BALANCE: LO QUE HICIMOS, LO QUE SERÁ NECESARIO HACER

Como decíamos ayer, la crisis puede convertirse en un pretexto para la depresión colectiva o en un estímulo renovado para la acción.

Nosotros optamos por lo que creímos mejor: colocamos en la agenda gremial e institu-cional los problemas más apremiantes y aplicamos medidas para su solución.

Fue necesario bregar por la culminación de las obras en el hospital Santojanni, tras la incertidumbre provocada por quienes entonces claudicaban de sus compromisos y pretendían descargar sobre profesionales y pacientes los costos de su inacción. Y así lo hicimos.

Fue necesario luchar para que se garantice el mantenimiento y reposición del equipamiento tecnológico, acorde a las nuevas exigencias de la atención, tal como ocurriera con el tomógrafo que, por desidia de la gestión administrativa, no podía ser utilizado por los profesionales del hospital Fernández. Y así lo hicimos.

Fue necesario apoyar al personal de los hospitales Álvarez y Zubizarreta para preservarlos del colapso y de la desatención, velando por la defensa de las fuentes de trabajo, la normalización de los insumos, y por la actualización de los equipos para no privar a la población del derecho a recibir asistencia ante la enfermedad. Y así lo hicimos.

Fue necesario ampliar las instalaciones del Polideportivo, ese oasis de recreo y distensión que hoy disfruta toda la comunidad de médicos municipales, a través de empren-dimientos tales como la ampliación del gimnasio y el área de musculación, y la construcción de una pista aeróbica. Fue necesario asimismo ofrecer nuevas oportunidades para la actividad social y deportiva, así como la oferta recreativa específicamente destinada a los jóvenes y a nuestros agremiados de la tercera edad. Y así lo hicimos.

Fue necesario prolongar la tarea denodada de capacitación que ejerce sin pausa el Instituto para el Desarrollo Humano y la Salud, articulando su labor con prestigiosas universidades de nuestro medio, y así dotar de mayor excelencia la titulación de sus egresados. Y así lo hicimos.

Fue necesaria la defensa de los derechos y responsabilidades médicas de quienes se encuentran, a veces, obligados a trabajar en situaciones límite sin la dotación suficiente de recursos materiales y humanos, que impiden actuar. Y así lo hicimos, movilizando todos los recursos a nuestro alcance hasta dar por segura la declaración de inocencia de una médica imputada.

Fue necesario debatir con la comunidad profesional el problema que representa el acoso de los juicios por mala praxis, en un contexto en que la mayoría de los profesionales actúan en la emergencia de un país que se ha declarado en emergencia. Y así lo hicimos, convocando a una jornada de discusión en la que participaron más de 300 profesionales de la salud, delegaciones de 18 provincias y autoridades sanitarias nacionales.

Fue necesario situar en la agenda de la opinión pública problemas de alta prevalencia sanitaria pero baja visualización social, tales como la violencia familiar, los problemas vinculados con la salud reproductiva y la responsabilidad compartida en el proceso de socialización familiar. Y así lo hicimos, promoviendo encuentros de difusión que contaron con destacados panelistas y una nutrida participación de la comunidad implicada.

Fue necesario llevar a los estrados judiciales nuestra respuesta ante la desaprensión que exhiben las autoridades para el nombramiento de cargos en áreas de apoyo que resultan críticas, tales como el servicio de histopato-logía del hospital Álvarez, que culminó en la sanción de un fallo, un antecedente histórico para la salud pública de nuestro país. Y así lo hicimos.

Pero lo que ya hicimos no puede hacernos desatender todo aquello que resulta necesario hacer.

Es necesario exigir nombramientos de personal en aquellas áreas críticas que hoy no resultan suficientemente cubiertas por la dotación de personal existente, y luchar contra la institucionalización del régimen de suplen-cias, esa forma perversa de flexibilización laboral que hoy abarca a casi el 50% de los profesionales de guardia. Y lo vamos a hacer.

Es necesario reclamar la actualización de las estructuras de cada hospital, para que los profesionales puedan identificar con claridad cuál es su rol actual y su expectativa de desarrollo en la organización. Y lo vamos a hacer.

Es necesario seguir luchando por la recomposición salarial que dignifique el trabajo del médico, y le permita una mayor dedicación a la labor hospitalaria. Y lo vamos a hacer.

Es necesario garantizar para nuestros agremiados la efectiva libertad de elegir su obra social. Y lo vamos a hacer.

Es necesario reclamar que se haga efectivo el régimen de concursos para la promoción de los cargos habilitados en los hospitales de la comuna, pues es el instrumento que hoy juzgamos más adecuado, con el fin de ofrecer un desarrollo de carrera acorde con el prestigio de nuestros recursos profesionales. Y lo vamos a hacer.

Es necesario exigir una adecuada fiscalización del inicio y continuidad de las obras que harán posible la remodelación definitiva de la ex Casa Cuna, luego de casi una década de postergaciones. Y lo vamos a hacer.

Es necesario sostener las banderas que distinguieron siempre a nuestra comunidad profesional: respeto por la calidad de atención y defensa irrestricta de los derechos del paciente. Y lo vamos a hacer.

Es necesario sostener esta lucha cimentando la presencia gremial en cada uno de los lugares de trabajo mediante cuatro acciones básicas: contener, defender, orientar, construir.

Y lo seguiremos haciendo, promoviendo nuestra presencia en cada situación crítica, reforzando la vinculación entre las distintas filiales de nuestra asociación y ejerciendo una vigilancia continua sobre el impacto que deja la crisis en la atención de la salud.

Es necesario que sigamos haciendo lo que juzgamos necesario hacer.

Porque en una situación de tal postración colectiva, es trascendente exhibir logros que nos permitan cumplir el cometido que hoy la sociedad espera de los médicos, quienes tenemos la oportunidad invalorable de realizar nuestras más profundas aspiraciones a través del trabajo.

Como comunidad profesional, resulta además un desafío trascendente poder contribuir a este proceso de reconstrucción que todos los argentinos estamos mereciendo, con la energía que brota de la esperanza, la solidaridad y la realización de un proyecto compartido.

Colegas: les deseo a todos que tengan unas fiestas en paz, y mayor felicidad y bienestar para el año venidero. ¨