Editorial

Por el Dr. Enrique Visillac

¿Cómo se mide la producción en Salud?

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El GCBA envió a la Legislatura un proyecto de ley del Empleo Público, signado por un espíritu flexibilizador: el trabajo médico sería valorado por criterios de producción. La experiencia y el tipo de tarea que realizan los profesionales de la salud muestra que esta pretensión atenta contra el funcionamiento del hospital público

El pasado 23 de septiembre la AMM realizó un acto multitudinario frente a la sede del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, con la finalidad de continuar reclamando a quienes gobiernan el cumplimiento de la ley que establece el reencasillamiento. Aquel acto dejó un claro mensaje a las autoridades actuales y futuras, con relación a la actitud que va a asumir nuestra institución si se pretenden avasallar las conquistas gremiales legítimamente adquiridas.

Sin duda resulta preocupante tener que llegar a efectuar esta manifestación de fuerza y conjunción, para que el Gobierno porteño se decida a abordar las soluciones para nuestras demandas con la seriedad que estas merecen. Este acto formó parte de una serie de acciones gremiales de igual relevancia que el gobierno se "encaprichó" en desoír, apostando al desgaste que su indiferencia podría ocasionar en nuestros afiliados. A este último acto le sucedieron una serie de reuniones con las Secretarías de Salud y Hacienda que finalizaron con una propuesta por parte del GCBA, que el Comité Ejecutivo de la Asociación de Médicos Municipales decidió trasladar al Consejo Central y a las asambleas hospitalarias respectivamente.

Quisiéramos destacar la extraordinaria madurez en el ejercicio del juego democrático que demostraron nuestros afiliados, que lamentablemente no siempre fue correspondida en igual forma por los funcionarios. Mencionamos madurez democrática porque en un ejemplar debate en el ámbito de las bases "reales" de nuestra institución, se decidió por mayoría iniciar las negociaciones con el Gobierno de la Ciudad. El resultado de las asambleas, más allá de las distintas posiciones sustentadas en lo que se refiere a iniciar o no las negociaciones, dejaron bien sentado que no significaba bajo ningún concepto abandonar los principios que fueron sostenidos por nuestra institución durante el conflicto. A partir de esta decisión el Comité Ejecutivo llevará a cabo las arduas negociaciones con el Gobierno de la Ciudad, sabiéndose apoyado por la totalidad de sus afiliados, que como lo manifestáramos precedentemente, son absolutamente respetuosos de las decisiones de la mayoría.

El desenlace final de este conflicto es aún incierto, tan incierto como la imprevisible actitud que asumirán los funcionarios del gobierno durante las negociaciones que estamos prontos a emprender. No obstante estas justificadas dudas, que tienen su origen en las experiencias vividas, donde el incumplimiento de los compromisos ha sido casi una constante, hemos decidido utilizar una vez más la vía del diálogo, esperanzados en lograr por este medio la solución a nuestros reclamos.

La Asociación de Médicos Municipales observa con honda preocupación el futuro de nuestras condiciones de trabajo, esta preocupación se basa en la orientación que pretende darle a dichas políticas el gobierno actual. Estas políticas fundamentalistas en materia laboral explican en, gran medida, la actitud adoptada por el Gobierno en el conflicto por el reencasillamiento.

Al recibir el proyecto de ley del Empleo Público enviado a la Legislatura por el Ejecutivo porteño, hemos podido comprobar fehacien-temente la orientación en política laboral que antes mencionamos. Este proyecto contiene en sus fundamentos, una alineación eminentemente flexibilizadora. Es de lamentar que se introduzcan elementos de alta peligrosidad en un servicio público, como es el concepto de libremercado. Incorporar, por ejemplo, la competencia basada en la productividad en un ámbito como es el de la salud, nos induce a pensar que esta decisión política puede conducir a desvirtuar la función que debe cumplir el hospital público dentro de la sociedad.

Es tal la importancia que se le da a la producción, que el salario va a estar íntimamente relacionado con ella. Se propone un sueldo básico semejante, a partir del cual se otorga el resto de la remuneración, basada fundamentalmente en la producción. La pregunta que se impone es ¿cómo se mide la producción en salud? Si precisamente el trabajo médico es esencialmente un acto personal no comparable entre sí, aunque las patologías sean similares. Es ocioso tratar de explicar la imposibilidad de mensurar el trabajo médico, dificultad que por otra parte, ha sido admitida por quienes han tratado de hacerlo.

Esperamos que los autores de este proyecto no pretendan medir la producción de acuerdo con la cantidad de pacientes asistidos por cada médico, lo que sin lugar a dudas no sólo se transformaría en un despropósito, sino que además crearía una competencia que atentaría contra lo que es la esencia de los servicios de salud: la calidad de sus prestaciones.

Otro elemento que introduce este proyecto es la calificación anual, la que puede constituirse en una herramienta de alta peligrosidad en manos poco escrupulosas o imparciales. Las vivencias, aún presentes, de otras épocas signadas por el autoritarismo han dejado una experiencia absolutamente negativa sobre este tipo de método evaluatorio. Su peligrosidad radica en que puede dar origen a la disponibilidad del agente. Estos dos ejemplos ponen de manifiesto el sentido que se le quiere otorgar a esta avasallante ley del Empleo Público.

Nuestra institución, como lo ha demostrado en reiteradas oportunidades, va a argumentar sólidamente cuáles son los motivos por los cuales interpreta que muchos de los artículos de esta ley, atentan contra el normal funcionamiento de los hospitales. Vale decir, que se va a obtener con su aplicación un efecto contrario al presuntamente deseado.

Los médicos municipales intuimos, que si no se modifica esta ley del Empleo Público, vamos a tener que salir, una vez más, a defender los derechos laborales de nuestro afiliados, adquiridos tras arduas luchas gremiales y que consideramos son indispensables para la estabilidad laboral de nuestros asociados.

La estabilidad en el puesto de trabajo constituye un elemento de gran importancia para de-sempeñar la vital tarea que significa el ejercicio de la función de médico. Todo lo que se oponga a esta característica laboral atenta contra la tranquilidad y seguridad, dos elementos de trascendente valor para el eficaz desempeño de cualquier tipo de trabajo.

Esperamos que las autoridades dejen de lado los discursos que no coinciden con la realidad y se dediquen a ejercer en toda su plenitud el diálogo y la participación en serio; de esta manera se evitarán confrontaciones desgastantes que, por más que así sean, los médicos municipales estamos dispuestos a iniciar si se trata de defender los derechos de nuestros asociados.