| Editorial
Por el Dr. Jorge Gilardi |
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Cambio y nuevo rumbo |
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Celebramos, con sincero beneplácito, la designación de un nuevo Secretario de Salud. Tras un período de gestión durante la cual se desoyeron la mayoría de los reclamos o peticiones que llevaron los representantes gremiales en torno a los temas principales de la coyuntura, hoy asistimos a la esperanza cierta de torcer el rumbo de las políticas en salud. El nuevo Secretario de Salud ya ha manifestado cuáles deben ser los lineamientos de las políticas activas que serán trazadas en el área: reordenamiento del sistema, importancia de la atención primaria de la salud, defensa y fortalecimiento del hospital público, jerarquización de los recursos humanos. Dado que este cambio se constituye en la oportunidad de construir una nueva alternativa en el área sanitaria, depositamos expectativas positivas por una mejora en la situación de los profesionales. Sabemos, porque lo hemos señalado recu-rrentemente, cuáles son los temas principales que deben ocupar la agenda estratégica del sector: reducción de las listas de espera, políticas adecuadas para el tratamiento de los enfermos mentales, solución a los problemas de mantenimiento edilicio que exhiben gran parte de los hospitales de la red, esfuerzos para la superación de la obso-lescencia de la tecnología, trabajar para superar la carencia de recursos críticos que son indispensables para el funcionamiento del sistema. Entre los temas que componen la agenda gremial, desde la Asociación de Médicos Municipales seguiremos sosteniendo la discusión sobre la problemática laboral en el marco de las paritarias, e insistiendo en la mejora salarial de los colegas, en la conformación de una grilla que permita definir con claridad el desarrollo de la carrera hospitalaria, en la aprobación oficial de las nuevas estructuras y en la protección de las condiciones de trabajo que hoy afrontan los profesionales de la salud. Todo en un contexto que se presenta complejo y turbulento. Hace apenas dos semanas el país amaneció con un paro nacional, con distintas modalidades, que recibió la adhesión de todos los integrantes del sector: hospitales y sanatorios públicos y privados, médicos, farmacéuticos, odontólogos, obstétricas, psicólogos, bioquímicos, trabajadores sociales, nutri-cionistas, kinesiólogos, entidades de diagnóstico. La medida se constituyó en un movimiento de reclamo sectorial en el cual se expresaron demandas postergadas e insatisfechas: mayor presupuesto para la salud pública y la seguridad social, aumento salarial con estabilidad laboral, incremento de los aranceles profesionales e institucio-nales, disminución de la carga tributaria del sector. Pero si bien la situación es crítica, subsiste un espacio para la construcción de alternativas para la acción. Allí donde existan políticas activas que permitan encauzar las potencialidades retenidas, estarán los médicos municipales participando, construyendo y llevando también el reclamo que los funcionarios necesitan escuchar cuando se pone en riesgo la salud y la seguridad de los trabajadores. - Porque si no es posible vivir dignamente del trabajo, se deteriora el concepto mismo de la profesión, cuyo compromiso y dedicación debe renovarse cada día. - Porque si no hay salud y bienestar de los profesionales, no podrá garantizarse una adecuada calidad de atención. - Porque si la precarización y el multiempleo se convierten en norma, no podrá fundarse una ética del compromiso por el trabajo y por el sostenimiento de las instituciones sanitarias. - Porque si el profesional se convierte en variable de ajuste, se quebrarán los lazos que fundan la relación con el paciente y se dejarán a los partidarios del gerencialismo dogmático las decisiones que gobiernan el sistema. Por eso, una vez más, los médicos municipales estaremos adhiriéndonos y participando en la construcción de un proyecto sanitario que, anhelamos, pueda congregar a la mayor parte de los representantes del sector. Pero también, una vez más, estaremos movilizándonos ante cada amenaza que conduzca a su fracaso, o desplace los fines que, consensuadamente, nos habremos propuesto alcanzar. ¨ |