Editorial

Por el Dr. Jorge Gilardi



Mejorar la suerte de nuestros jubilados: la obstinada lucha de cada día


Si después de darlo todo

-en justa correspondencia-

todo estuviese pagado

y el carné de jubilado

abriese todas las puertas...

Quizá llegar a viejo

sería más llevadero,

más confortable,

más duradero.

Joan Manuel Serrat, “Llegar a viejo”

 

Ya aludíamos, en editoriales pasadas, a que la sociedad argentina arrastra una pesada deuda con sus mayores. Tras una existencia consagrada al trabajo y cumpliendo con todos los aportes que la ley ha fijado, reciben una retribución tan exigua que apenas alcanza para solventar las necesidades de subsistencia.

Lejos de hallarse restringida a los jubilados de nuestra asociación, ésta resulta una condición por la que atraviesa la inmensa mayoría de la clase pasiva en nuestro país.

Pero resulta especialmente conocido por todos, el retraso en los haberes jubilatorios necesarios para acompasar el costo de vida de quienes perciben una retribución superior a los $1.000 mensuales, ya que sólo fueron reajustados aquellos cuyos ingresos eran inferiores a dicha cifra.

Con toda justificación, una sensación de agrio malestar se apoderó hace ya tiempo de nuestros mayores y ello ha impactado ciertamente en la conciencia y la preocupación de los dirigentes.

El pasado 20 de julio hemos convocado, mediante citación escrita, a cerca de 400 jubilados que se hicieron presentes al encuentro realizado en nuestro Polideportivo para tratar aspectos relativos al atraso jubilatorio.

Entre los concurrentes se hallaban, el Ombudsman adjunto para la Tercera Edad (quien compartió nuestras inquietudes y coincidió en la necesidad de adecuar las herramientas normativas vigentes) y el presidente y miembros de la Subcomisión de Jubilados de nuestra entidad, que con su presencia ratificaron la voluntad institucional de ir resolviendo la crónica postergación de nuestros mayores.

También se comprometieron, a través de su presencia pública, diputados representantes de los cuatro bloques mayoritarios de la Legislatura, quienes ofrecieron plantear la problemática en dicho espacio institucional, abrir un canal para el diálogo e impulsar el otorgamiento de subsidios compen-satorios que reviertan la postergación salarial de un grupo importante de beneficiarios.

Se han efectuado audiencias con el titular del ANSeS, Dr. Sergio Massa, a partir de lo cual se logró la conformación de una comisión de trabajo que se aboque a la caracterización exhaustiva de cuántos son y en qué situación se encuentran los jubilados de nuestra institución.

Pero la solución para los jubilados de mañana debe comenzar dando respuesta a quienes hoy se hallan en plena actividad laboral.

Por ello hemos reforzado, con carácter de perentorias, las siguientes demandas:

1. Finalizar con los ítems no remunerativos, especialmente aquellos vinculados al desempeño de cargos de conducción y guardia.

2. Trabajar en la restitución de los treinta meses de salarios compensatorios que se otorgó a un grupo de jubilados no bien iniciado su período jubilatorio.

3. Avanzar en la modificación de la Ley 24463 promulgada durante la gestión Cavallo. Este instrumento normativo, que encuentra su fundamento en el régimen de paridad cambiaria determinado por la Ley de Convertibilidad, no resulta adaptable a un contexto de inflación y fluctuación del régimen cambiario como el que actualmente rige en el país.

Esto se hará posible desarrollando una política proactiva que sume a todos aquellos gremios cuya situación resulte similar a la de los profesionales de la AMM, porque en la unión cobra más fuerza el reclamo.

Paralelamente a estas demandas, la AMM continuará desarrolando actividades recreativas, culturales y deportivas que refuercen la identidad como grupo y les permita a los jubilados permanecer integrados al resto de la comunidad profesional.

Del mismo modo, seguiremos bregando para que mejore la accesibilidad a los servicios de salud, designando un referente de la filial de la AMM en cada hospital que atienda específicamente las demandas y trate de canalizar las inquietudes que puede requerir la especial condición de ser  jubilado.

En síntesis, la cuestión de una jubilación digna continuará siendo para nuestra asociación, una de sus principales banderas, porque deseamos que al término de su carrera el profesional encuentre: 

· Un premio a la trayectoria laboral de toda una vida, no un tránsito penoso y transido de obstáculos que se maldice como castigo.

· El momento del ansiado reconocimiento, no aquel en el que se impide cosechar lo sembrado a lo largo de toda la existencia.

· Una oportunidad para ofrecer a la sociedad todo lo que en ella se ha aprendido, no la limitación o el cercenamiento de oportunidades para seguir participando activamente en la construcción de una sociedad mejor.

El camino está abierto.

Es difícil, pero no imposible, lograr que la mayoría de los activos reconozcan su deuda con quienes ayudaron a modelar la sociedad que heredaron. Para ello, y como también reza la canción, acaso sea necesario que entendamos que todos llevamos un viejo encima.