| Editorial
Por el Dr. Jorge Gilardi |
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Una
nueva apuesta por los recursos humanos
en salud |
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Fruto
de tenaces reivindicaciones, se ha consumado
un esperado anhelo perseguido por la comunidad profesional. El
anuncio, formulado oficialmente por el Jefe de Gobierno, sobre los
alcances del decreto 1.318, mediante el cual se instauran los con-cursos
como medio de acceso a los cargos de dirección en los 33 hospitales
pertene-cientes a la red asistencial de la ciudad de Buenos Aires,
reafirma la promoción en base al mérito y perfeccionamiento continuo
como valores fundamentales que deben regir la Carrera Hospitalaria. Esta
conquista contribuirá a cimentar los pilares que fundamentan el régimen
de concursos, como medio para el mejoramiento continuo de los servicios de
salud. Porque
significan una oportunidad para promover una cultura de la calidad que
premie el esfuerzo y la capacitación con-tinua. Porque
ofrece garantías de una mayor continuidad en la gestión, ya que
los direc-tores, así nombrados, gozan de una es-tabilidad que abarca un
período claramente estipulado, constituyendo esta cuestión en una política
de Estado que trascienda a la gestión del gobierno de turno. Porque
permite darle transparencia a los procedimientos de elección,
otorgándole carácter público a las decisiones adoptadas por los
evaluadores, que en calidad de pares se hallan en mejores condiciones de
apreciar las competencias requeridas para cada car-go. Porque
otorga legitimidad a quienes de-muestren competencia científica y
adminis-trativa con compromiso por la labor asisten-cial, valores que
deben conjugarse perma-nentemente en el ejercicio de estos cargos. Pero
la instauración de los concursos públi-cos debe asociarse con un
conjunto de medidas cuyo objetivo deberá ser el fortale-cimiento del
hospital público, y que se sintetizan en : -
La titularización del personal que hoy reviste en carácter de interino;
foco de preca-rización que debería desterrarse del ámbito de los
servicios de salud. -
La aprobación de las estructuras orgánicas, necesarias para el
ordenamiento y desarrollo de la Carrera Hospitalaria. -
El otorgamiento de mayores competencias y poder de decisión a la Dirección,
cam-biando la tendencia centralizadora que se ha venido planteando con la
gestión de esta Secretaría de Salud. Dicho
entendimiento es difícil de lograr con esta Secretaría de Salud que
paralelamente al llamado a concurso, con el decreto 1.317 describe el
“Perfil de Puesto” (Anexo I) y el reglamento de concursos (Anexo II) sin
el consenso, ni siquiera la consulta con las instituciones gremiales médicas
que por más de 20 años insistieron en el reclamo con-cursal. La
visible omnipotencia de esta Secretaría hace que las órdenes seguidas de
contra-órdenes sean una constante y su falta de ejecutividad en la
aplicación de las políticas de salud, su habitualidad. Evidentemente,
la conducción de la misma tendrá que entender que el consenso con los médicos
y las instituciones que los representan deberá ser antes de... y no
des-pués de..., caso contrario, los resultados obtenidos seguirán siendo
muy magros en función de los requerimientos de la po-blación. Acerca
de los atributos que deben exhibir quienes aspiren a ocupar los cargos de
conducción, a nuestro juicio debe primar: -
La Carrera Profesional. -
El reconocimiento de la trayectoria, porque quienes han desempeñado
tempranamente tareas operativas fundan su compromiso en los valores que
definen la misión del hos-pital público. -
La pertenencia a profesiones vinculadas al área asistencial, que
permitan diferenciar las cualidades de una buena atención, más allá de
los intereses que devienen de una visión economicista de la actividad
asis-tencial. -
La apuesta por la excelencia, que debe signar el desempeño de
todos aquellos que aspiren a desempeñarse en cargos de con-ducción
hospitalaria, anteponiendo en todo momento, la protección de los derechos
del paciente a la lógica comercial que plantea la relación
proveedor-cliente. El
liderazgo, tal como ha quedado demos-trado por los profesionales que
durante los últimos años debieron afrontar sin sufi-cientes recursos las
dificultades y riesgos propios de la emergencia sanitaria, tendrá la
posibilidad de validar formalmente el prestigio cosechado durante estos
difíciles años de gestión. En
síntesis, la herramienta de los concursos públicos debe premiar a
quienes han reali-zado mayores y mejores inversiones por su desarrollo
profesional. Pero
también debe representar una inversión del Estado para mejorar la
calidad, la trans-parencia y la legitimidad en los recursos humanos
afectados a la conducción hospi-talaria. Con
esta potente herramienta en mano, todas las entidades y representaciones
gremiales debemos continuar velando para asegurar su completa y correcta
aplica-ción. La comunidad profesional y los vecinos de esta Ciudad estarán también agradecidos por ello. ¨ |