Editorial

Por el Dr. Jorge Gilardi


Construyamos entre todos, una transición saludable


Resuelta ya la incertidumbre acerca de cuál será el próximo Jefe de Gobierno en la ciudad de Buenos Aires, sobreviene ahora un período en el cual las fuerzas políticas y sociales deberían extremar esfuerzos para que la transición resulte un camino constructivo, lo más aliviado posible de las dificultades y tensiones asociadas a la transferencia del poder. La transición política representa, además, una oportunidad para que el actual gobierno realice una evaluación de su gestión y para que el próximo elenco gobernante defina la constitución de sus equipos técnicos, formule sus prioridades y programas de acción y pueda asumir, en las mejores condiciones posibles, el mandato que la ciudadanía le ha otorgado. En particular, el deseo de que este período, enmarcado en un contexto de altísima complejidad e incertidumbre, no afecte las condiciones y desempeño del sistema público de salud. Es clara nuestra posición, resumida en editoriales pasadas, en torno a las cuestiones que deben figurar en la agenda sectorial y el tratamiento que debe dárseles para conseguir los objetivos de  equidad, eficacia, calidad en la atención e igualdad de oportunidades en el acceso a los servicios de  salud. Más específicamente, ¿qué temas preocupan a esta asociación de cara a la transición que ahora comienza?

 

La remodelación hospitalaria

No detener el curso de las obras ya iniciadas, como las  de los hospitales Rivadavia, Udaondo y el servicio de guardia del Penna, Pirovano, etc.; así como aquellas que, hallándose en fase licitatoria, deberían comenzar sin más dilaciones. Los atrasos o suspensiones no harían más que agravar el déficit de infraestructura que hoy afecta a los establecimientos que conforman la red pública de salud.

 

La actualización tecnológica

Paralelamente a los esfuerzos que despleguemos para jerar-quizar las acciones de atención primaria, debemos acortar la brecha tecnológica con los centros de excelencia y asegurar, mediante los recursos apropiados, la asistencia necesaria para quien la requiera.

 

Los nombramientos del personal

Continuaremos exigiendo en el menor lapso posible, la ejecución administrativa de aquellos cargos que han sido obtenidos mediante selecciones internas, con la aprobación del CATA y del gobierno de la Ciudad. Indudablemente, sigue siendo imperioso mitigar la brecha entre la demanda creciente y la escasez de cargos con que hoy se cuenta para resolver el déficit asistencial.

 

Los acuerdos salariales

Continuar la discusión abierta en el marco de las negociaciones paritarias, y además cumplir con lo acordado en el acta paritaria Nº 31 en torno a desterrar los ítems no remunerativos que, bajo la forma de plus de guardia o conducción, terminan afectando el monto del haber jubilatorio que en rigor le corresponde percibir a cada uno de los trabajadores del sector salud.

 

La cuestión jubilatoria

Seguiremos en tal sentido insistiendo en la Legislatura para que se concrete el proyecto de ley para compensar a nuestros jubilados, hecho que se configura en una situación de injusticia para quienes tanto entregaron a lo largo de su carrera profesional en el mejoramiento de nuestro actual sistema de salud.

 

La discusión presupuestaria

Debemos ser convocados, como organización representativa del quehacer gremial médico que hoy compone nuestro sistema de salud, para discutir la composición e implemen-tación del presupuesto, fundamental para lograr hospitales públicos financieramente viables, que satisfagan las necesidades y expectativas de quienes trabajan y contribuyen con sus impuestos para el cumplimiento de este objetivo.

 

Otra vez, la violencia

Hace ya treinta días que, como en reiteradas oportunidades anteriores, profesionales que se desempeñan en el hospital Penna y el hospital Piñero han sufrido agresiones personales mientras cumplían su labor hospitalaria en la modalidad de atención a domicilio de guardia. El enfoque acerca de tales hechos, en un contexto que sabemos crítico, debe ser encuadrado como accidente laboral y su discusión enmarcada en torno a la necesidad de adoptar medidas de fondo que nos permitan lograr un trabajo más digno y más seguro entre los profesionales del sector salud. La violencia laboral es una cuestión de salud pública. Así, las consultas y entrevistas realizadas hasta la fecha con el Ministro de Salud, el  Subsecretario de Servicios de Salud, el Director General y el Director Médico del SAME y otros referentes destacados, han permitido establecer una firme posición común en torno a la preocupación y el repudio que merecen tales situaciones.

Nos alerta también, una vez más, que la salud no puede hallarse divorciada de las redes de seguridad, educación, empleo y justicia, y de todas aquellas medidas que alienten mecanismos de contención e inclusión que hagan posible una mayor calidad de vida para quienes habitan en la ciudad de Buenos Aires.

Por todo lo enunciado anteriormente, en síntesis, es imperioso que esta transición sea un ejemplo de coherencia y una manifestación de la voluntad conjunta por seguir construyendo el sistema público de salud que hoy la ciudad está necesitando.¨