| Editorial
Por el Dr. Jorge Gilardi |
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ELECCIONES EN LA AMM Tiempo de construir y crecer |
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Un nuevo desafío electoral ha sido coronado con el éxito. En una elocuente muestra de compromiso con la vida democrática de nuestra Asociación, más de 6.500 médicos afiliados se han pronunciado a través del voto para decidir quiénes serán responsables de ejercer, durante los próximos cuatro años, la conducción institucional. Esto significa, para traducirlo en términos absolutos, más de 1.000 colegas que se han sumado al caudal de votantes, en comparación con el comicio anterior. El resultado es ya conocido por la inmensa mayoría de quienes han seguido la elección. La lista oficialista se impuso por un porcentaje que asciende al 75% de los votos contra el 25% de la lista opositora, expresado, además, en el rotundo apoyo con el triunfo en 28 de las 29 filiales, que hoy conforman el mapa médico-gremial en la ciudad de Buenos Aires. El acto electoral ha resultado de una transparencia inobjetable, sin que se registrara impugnación alguna al procedimiento establecido. Expresa, simbólicamente, el interés de la mayoría de los afiliados por dirimir a través de las urnas, la mayor o menor confianza que despiertan las personas y los proyectos que procuran acrecentar el fortalecimiento de nuestra institución. Más allá del significado que este hecho tiene como medio para plebiscitar cuatro años de gestión al frente de una de las instituciones más prestigiosas del país en el ámbito médico-gremial, las elecciones han manifestado una vez más, la consolidación de un proyecto que debe incluir, necesariamente, a la totalidad de afiliados que conforman nuestra asociación. Como un hecho digno de especial mención, en el nuevo estatuto se reforzó la figura de las filiales hospitalarias. Esta consolidación, a través de la participación activa de sus integrantes, significa un fortalecimiento de la representación médica institucional de las bases que actúan en la red de hospitales públicos. Luchamos para superar los años difíciles y turbulentos que afrontamos cuando se iniciaba nuestra propia gestión institucional, y en los que hemos debido timonear una de las crisis más desoladoras de los últimos tiempos. Si bien la fase más aguda de ese turbulento período parece superada, los problemas fundamentales que heredó la sociedad argentina subsisten, y las amenazas a la gober-nabilidad recrudecen en episodios que son de público conocimiento de la ciudadanía. Estas amenazas también acechan el campo sanitario. A modo de ejemplo, en la ciudad de Buenos Aires un conjunto de problemas todavía irresueltos, obligan a trabajar con mayor seriedad e intensidad para su definitiva superación. Basta mencionar algunos hechos que la opinión pública ha reconocido en los últimos días: a. La difícil situación económica por la que atraviesan la enorme mayoría de los trabajadores sanitarios, y que se traduce en reclamos que trascienden la esfera gremial para constituirse en un problema de salud pública. b. Los problemas de mantenimiento edilicio que exhiben gran parte de los hospitales de la red, entre los cuales debe identificarse especialmente el caso de los establecimientos psiquiátricos y, más específicamente aún, el hospital Moyano. c. Las obras de remodelación hospitalaria que comprende, entre otros, al hospital Pedro de Elizalde, las cuales deben seguir siendo objeto de vigilancia con el fin de asegurar un cumplimiento efectivo de plazos y condiciones de ejecución. d. Las dificultades para cubrir cargos en diferentes especialidades y áreas con la celeridad que la situación requiere. e. La imposibilidad de asegurar el suministro continuo y adecuado de servicios esenciales para efectuar la inmensa mayoría de las prestaciones en el campo asistencial. Todo ello en el marco de una política de la Secretaría de Salud que, sobre la base de diagnósticos erráticos, se ha manifestado incapaz de tratar con agilidad y eficiencia la gran cantidad de problemas que desvelan a los ciudadanos que acceden a la red pública de atención. En síntesis, este voto de confianza renueva nuestro compromiso por una gestión que responda a la necesidad de nuestros colegas y asegure en forma plena, la inclusión de todos los jóvenes profesionales que se incorporan cada año al ejercicio de la medicina. Nos obliga además al agradecimiento, porque nada de lo que hemos podido construir en cuatro años ininterrumpidos de gestión ha sido posible sin la adhesión y participación de nuestros afiliados. Es tiempo de construir y crecer. Por eso, una vez más, muchas gracias a todos ustedes, muchas gracias por continuar acompañándonos, en defensa del hospital público y de las condiciones laborales del médico. ¨ |