| Editorial
Por el Dr. Enrique Visillac
AJUSTE ECONOMICO SIN CONSENSO LA CRISIS SE PROFUNDIZA |
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La políticas de ajuste económico vuelven a
plantear el salario de los trabajadores como variable de ajuste. Los
gremios debemos ratificar nuestro compromiso de preservar todo aquello que
sea justo y otorgue bienestar, es la obligación que como gremio no vamos
a soslayar Cuando el tema central que ocupa al
país, y por ende a las instituciones intermedias, se reitera con
llamativa frecuencia, es evidente que no tiene fácil solución, o que
quienes tienen que hallársela carecen de capacidad. En otras
oportunidades falta imaginación y se repite la misma fórmula, aunque los
resultados obtenidos demuestren claramente su ineficacia. Estos
sucesos ocasionan en la población, que observa perpleja los reiterados
fracasos, un impacto altamente negativo. La desazón, la incredulidad y
una profunda angustia colectiva, son los signos que la sociedad muestra
ante el golpe reiterado e inexplicable que le asesta el poder que la
gobierna. Siempre
“la última medida”, que se califica como “indispensable”, por
ejemplo, para solucionar la perenne crisis financiera, viene precedida de
otras que en su oportunidad también fueron consideradas de igual modo. De
más está decir que el fracaso de las medidas que antecedieron a la
actual, producen en la sociedad ese efecto tan negativo al que nos
referimos precedentemente. La desemejanza que existe en la reacción de la
gente ante la reiteración de los fracasos consiste en que, a medida que
se suceden, mayor es el dolor y la incredulidad de la población. Es fácilmente
comprobable esta circunstancia si observamos la preocupación que cada uno
de nosotros vivenciamos ante los anuncios -generalmente teñidos de hondo
dramatismo y convertidos en un acto solemne- que nos informan quienes
hemos sido agraciados, por ejemplo, con una “patriótica” rebaja
salarial. La
lógica diría que no tendríamos que sorprendernos, es frecuente que
estos anuncios para salvar la economía del país incluyan los salarios de
los trabajadores. ¿Dónde estriba la tensionante sorpresa? En el monto,
cada vez mayor y en el nivel salarial cada vez menor. ¿Qué
podemos hacer las instituciones, que tenemos la mision de defender las
condiciones laborales y salariales de nuestros afiliados, ante estos
ajustes reiterados? Como lo indica la lógica, apelar a las acciones gremiales
que en una sociedad democrática son legales. La ley nos brinda la
posibilidad de luchar por lo que entendemos que son nuestros derechos.
Cuando cumpliendo con nuestro cometido decidimos llevar adelante la lucha
gremial se inicia otra etapa, también preocupante. Los gobernantes con
una inmediatez envidiable inician críticas, que suelen ser despiadadas,
en contra de las actitudes asumidas por las entidades gremiales. Críticas
que suelen transformarse en amenazas. Estas conductas no sólo son
negativas para la imagen del gobierno, muchas veces deteriorada por otras
circunstancias, sino que origina una sensación de inseguridad
e indefensión
al ser amenazado el único actor de la sociedad, que con sus defectos y
virtudes, intentará morigerar las medidas que cercenan lo que en una época
no muy lejana se consideraba intangible. Se
impone una reflexión ante estos acontecimientos: sólo lograremos superar
esta crisis, que por momentos parece terminal, si se propicia un debate
amplio entre todos los sectores de la sociedad. El consenso sigue siendo
la mejor garantía para que se cumplan las medidas extraordinarias, que
son las que se deban adoptar para terminar con la crisis económico-política
que azota al país desde hace tantos años. |