Editorial Por el Dr. Enrique Visillac LA UNIDAD DEL GREMIO MEDICO POR LA SALUD DE LA GENTE
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histórico compromiso de la Asociación de Médicos Municipales con la situación social
que atraviesa la población, con la que la salud tiene una relación íntima, nos impone
con asiduidad dar nuestra opinión. Desearíamos poder expresar el punto de vista de
nuestra institución sobre asuntos de otra índole, hechos positivos, que tengan la virtud
de modificar la cada vez más angustiante situación socioeconómica que padece un
numeroso grupo poblacional. Como nosotros pretendemos ser consecuentes con el pensamiento
de la gran mayoría de los médicos y pretendemos como dirigentes interpretarlos, debemos
continuar una línea de pensamiento, que no puede dejar de ser profundamente crítica,
sobre las políticas sociales implementadas por el Gobierno y sus lógicas consecuencias.
El estupor que nos han ocasionado los acontecimientos acaecidos recientemente es precisamente lo que no nos permite ser ligeros en nuestras opiniones y nos impulsa a profundizar sobre todo aquello que, en forma inaudita, sumerge y excluye socialmente a quienes, paradójicamente, necesitan imperiosamente emerger e incluirse en la sociedad. De no producirse esta inclusión inmediatamente continuaremos observando el penoso e inexplicable espectáculo que hoy nos brinda el país en materia de políticas sociales. Quizás lo que más ha preocupado a los médicos es el alarmante informe sobre el crecimiento de la pobreza en la Argentina, con las consecuencias que se asocian inevitablemente a la misma, como por ejemplo la desnutrición infantil, cuyas cifras sólo pueden catalogarse como indignas. Esta realidad nos permite afirmar cuán lejos estamos de aquellos discursos, no muy distantes en el tiempo, que nos decían que estábamos en los umbrales del primer mundo. Incluso no faltaron los más optimistas -o mentirosos- que aseguraron que ya nos habíamos introducido en él. Este modelo, de cuya capacidad para desarrollar una sociedad solidaria y equitativa siempre hemos dudado, hoy nos muestra sin pudor y sin piedad sus resultados: una sociedad en las que unos pocos han logrado sobrevivir en términos de bienestar social. Los "sobrevivientes", a diferencias de otras comunidades, no son lo más capaces, sino los más inescrupulosos. En materia de salud, educación y otros componentes que hacen al bienestar del hombre, los "sobrevivientes" deben ser todos los integrantes de la comunidad, sin exclusión alguna. Hay ciertas peculiaridades que conforman las sociedades, que perjudican el normal desarrollo del modelo y que como es obvio este ha tratado de destruir, lamentablemente con notable éxito. Para implantar en el seno íntimo de la sociedad la injusticia y la desigualdad creciente, es preciso que la misma carezca de organizaciones que pongan freno al desenfreno de quienes han hecho de la cuestión económica un culto que se debe cumplir sin detenerse a medir las consecuencias que su ejecución pueda producir. Nuestro país no se ha comportado en forma diferente al resto de aquellos países que han sido invadidos por el modelo neoliberal. En la actualidad es dable observar cómo la inacción de algunos gremios, o directamente su aquiescencia, ha permitido la implantación de políticas como la flexibilización laboral. Con el pretexto compartido por la patronal y los gremios de aumentar las fuentes de trabajo, hoy en día podemos comprobar con patético realismo que lo único que se ha conseguido es un aumento de la tasa de desempleo, lo que ratifica que la flexibilización laboral es parte de una política global que tiene como objetivo primordial la pérdida de los derechos a los que hacíamos referencia precedentemente. Perder los derechos laborales obtenidos luego de ingentes luchas, lo único que logra es sumir a los trabajadores en la angustia que provoca la inseguridad de no contar con un trabajo digno y estable. Los médicos estamos padeciendo intensamente los efectos de estas políticas, hemos sido flexibilizados en algunos de nuestros ámbitos de trabajo a niveles impensados, incluso para los paladines de la flexibilización. Hemos seguido la regla general y lamentablemente no hemos estado lo suficientemente unidos para enfrentar esta tormenta neoliberal, cuyas consecuencias devastadoras están a la vista y las sufren los profesionales de la salud y la población en general. La gente observa incrédula cómo las posibilidades de atender su salud se desvanecen ante los despiadados ajustes. Valga como ejemplo que un hospital como el Posadas esté al borde de la infuncionabilidad por carecer de un presupuesto adecuado porque el ajuste así lo exige. Ante este panorama inextricable y difícil de entender, los médicos hemos comprendido que la única manera de revertir este desalentador panorama político, sanitario y gremial es abroquelarnos tras la unidad del cuerpo médico. Para alcanzar esta unidad se torna imprescindible deponer actitudes individualistas, y soslayar diferencias históricas y nuevas que nunca han de ser tan importantes como para impedir el accionar conjunto de las instituciones que representan legítimamente a los médicos. La mayoría lo hemos entendido así, y vale la pena reiterarlo, hemos dejado de lado diferencias y hemos buscado coincidencias, que han posibilitado que entidades gremiales, colegios y demás agrupaciones médicas hoy estemos trabajando en conjunto para lograr, con la fuerza que otorga la unidad y el convencimiento pleno de la justicia que encierran los principios en que se sustenta el trabajo de las instituciones, revertir la penosa realidad actual. Bajo estos lineamentos ha surgido el Foro Nacional de Instituciones Médicas (ver página 5) cuya declaración de principios abarca una serie de compromisos que tienen como objetivo fundamental la defensa de la salud de la población, que se verá a su vez fortalecida con la protección de quienes son los responsables de otorgársela es decir, los médicos. La Asociación de Médicos Municipales entiende que la creación del Foro abre una nueva etapa en las instituciones médicas, que demuestra principalmente el grado de madurez que han alcanzado muchas de ellas. Sólo con madurez se pueden deponer diferencias y trabajar por objetivos comunes que van tras la obtención de logros que superan a los propios integrantes de las instituciones, para extenderse a la población en su conjunto. |